Reto conseguido: ¡150 km por Fuerteventura en sillas adaptadas!
Pedro, Mario y Martina, con movilidad reducida, han completado un desafío histórico para dar visibilidad al deporte inclusivo recorriendo la isla de norte a sur en un fin de semana mágico

“Las eternas sonrisas de Pedro, Mario y Martina son nuestro motor”. 35 corredores, tres sillas adaptadas, desde A Coruña y Teruel hasta Fuerteventura... El segundo reto de Empujando Sonrisas, al que se sumó Martina es mi Ángel, culminó este domingo después de 150 kilómetros por relevos en dos etapas recorriendo de norte a sur la isla canaria , desde Corralejo hasta Morro Jable.
Ni el calor sofocante ni el terreno cargado de imprevistos ni la arena de las famosas dunas de Fuerteventura han frenado a Empujando Sonrisas y a Martina es mi Ángel en un reto en el que Martina, Pedro y Mario, niños con movilidad reducida, vivieron una experiencia única: “ Ha sido como correr cuatro maratones en dos días , pero lo mejor es que los pequeños, los padres y los tres equipos lo hemos vivido como una fiesta”, afirma Eva, la madre de Pedro.
8:00 a.m. Sábado, 3 de octubre . Seis meses después de que empezara a tomar forma este proyecto arranca en el norte de Fuerteventura la aventura. Pedro y Mario, con parálisis cerebral, junto a Empujando Sonrisas desde A Coruña, y Martina, con síndrome de Angelman, desde Teruel , llegan al punto de salida con los nervios a flor de piel. Aquí no hay tiempos, no hay medallas, aquí sólo se trata de que “los niños se diviertan, que nosotros lo pasemos bien y que seamos más equipo”.
Para Martina, “ esta es una experiencia inolvidable , ha sido su primera vez y está eufórica rodeada de un equipo maravilloso que nos ha traído mucha energía positiva ”, comenta David, padre de Martina. Un equipo, el de Martina es mi Ángel, en el que emerge la figura de un chaval de 17 años, Gorka, que es quien mejor maneja la silla adaptada ya que tiene a dos hermanos con discapacidad : “A mí esto me encanta. Sobre todo cuando bajo con la niña me siento a los mandos como si fuera volando”.
19:00 p.m. Once horas más tarde, 80 kilómetros después, Antigua marca el final de la primera etapa. Después de una jornada marcada por el calor y la humedad, los ánimos seguían intactos tras relevos donde la forma física de los corredores se puso a prueba. El terreno, en ocasiones hostil por la ausencia de vegetación, los ascensos tirando de las sillas y las tiradas largas, marcaron un día donde los equipos tuvieron que adaptarse a unas condiciones a las que no están acostumbrados.
“En cada uno de nuestros retos los niños son la prioridad y por eso, en algunos tramos les hemos protegido aunque ellos querían seguir subidos a las sillas porque es pura adrenalina este recorrido”, afirma José Luis, padre de Mario, al que el sol ha acompañado durante todas estas horas. Toca volver a Corralejo para el domingo vivir una segunda etapa que promete fuerte emociones.
Fin de fiesta por la inclusión
Domingo, 4 de octubre. 9:00 a. m . Los equipos llegan a Antigua, punto de salida de esta segunda etapa con los kilómetros en las piernas acumulados del día anterior pero con la ilusión de completar un reto tan exigente como emocionante. El paisaje cambia a lo largo de las horas hasta llegar a las playas de Jandia, donde las dunas obligan a los equipos a dar su mejor versión con cerca de 30 grados y una humedad que hace mella.
“Nos está costando más que el sábado, pero el recorrido por el borde de la costa es mucho más bonito”, afirma Tati, uno de los alma mater de Empujando sonrisas. A medida que se acerca la meta crecen las ilusiones por completar un desafío inolvidable: “ En Teruel está todo el mundo pendiente de nosotros y sobre todo de Martina, que es una niña que ha llegado al corazón de toda la provincia”, comenta Myriam, la mamá de la pequeña con síndrome de Angelman, una enfermedad rara pero que no la impide sonreír montada en su silla.
17:00 p.m. En Morro Jable, a 150 kilómetros de Corralejo, las tres sillas avanzan al unísono en un último sprint cargado de sentimiento y con las sonrisas mezcladas con alguna lágrima de emoción. Objetivo cumplido, abrazos de corazón y momentos que quedarán para siempre en un reto que va mucho más allá de lo físico. “Ha sido la aventura de nuestras vidas” , se escucha una vez completado el reto. Y es que todos han sido claves para que Pedro, Mario y Martina llegaran hasta aquí.
Desde la cadena de hoteles Surfing Colors y Reale, quienes han ayudado a que Empujando Sonrisas y Martina es mi Ángel hayan podido realizar este reto, hasta Ahembo y Fuente Alta que han aprovisionado a todos con agua y refrescos, todos y cada uno de ellos pasarán a la historia con Pedro, Mario y Martina por contribuir a un objetivo común: visibilizar el deporte inclusivo. Porque como dice José Luis, el papá de Mario, “ las sonrisas después de los llantos, son más bonitas y aquí ahora por suerte como hemos visto en Fuerteventura estamos rodeados de sonrisas ”.



