Lucas Pinheiro manda un potente mensaje a Marco Odermatt
El brasileño, mejor gigantista de la pasada temporada y oro olímpico, se impone con autoridad en el Gigante de Sölden, la prueba que abre la Copa del Mundo

El viento azotó el glaciar Rettenbach y el arranque de la Copa del Mundo para los hombres estuvo en vilo. Hubo que bajar bastante la salida y recortar mucho el trazado respecto al de ayer para las mujeres. Pero finalmente se dio luz verde
Con la nieve blanda en muchos tramos, fueron los primeros dorsales los que aprovecharon las mejores condiciones de la pista. Porque el trazado iba a empezar a pasar factura pronto. El que mejor leyó la primera manga, marcada por el equipo noruego, fue Lucas Pinheiro, ganador del Globo de Gigante la pasada temporada.
El brasileño fue de menos a más. El ritmo de su último sector destrozó a sus rivales. Por quinta vez en Gigante iba a firmar el mejor tiempo al acabar la primera manga. En cuatro de las anteriores terminó ganando la prueba. Y la segunda manga la marcaba su equipo.
Al tiempo del brasileño de Oslo (52.40) se acercaron Loïc Meillard (+0.24) y Stefan Brennsteiner (+0.49), pero, a excepción del suizo, las distancias se hicieron profundas. El gran rey, Marco Odermatt, tuvo en el sector intermedio un comportamiento en exceso preventivo. Peor que el brasileño en cada tramo, se fue por encima del medio segundo. Pero es Odermatt y quedaba el interrogante del daño que podía hacer el deterioro de la pista durante la segunda manga.
Sin españoles en el corte final ( Aleix Aubert se quedó muy cerca, en el puesto 32, y Aingeru Garay se fue al 53), la segunda manga se puso en marcha bajo bandera alemana, la de Anton Grammel. Y con los interrogantes del viento, la luz y la reacción de la pista.
A la espera de la salida de los gallos que iban a pelear por la primera victoria de la temporada, la afición local se dio una alegría al ver a uno de los suyos, Raphael Haaser, colocarse al mando. No duró demasiado. La siguiente bandera en tomar el liderato fue la de Estados Unidos, gracias a River Radamus.
Al corte de los diez mejores, que marcaba el tiempo del francés Thibaut Favrot, se llegó con River Radamus sentado en el sillón reservado para el líder. Con la pista exigiendo cada vez más, el crono del esquiador de Edwards (Colorado) seguía al mando cuando solo faltaban por bajar los cinco mejores.
Con el noruego McGrath f uera nada más salir, Radamus ya era, como mínimo, quinto. Oteaba algo que en su carrera solo había logrado una vez: tocar el podio. Eso lo hizo en casa, en Palisades Tahoe, en marzo de 2024. Ganar no iba a poder, porque Marco Odermatt rebajó su tiempo en 33 centésimas. El ogro enseñaba sus fauces a sus rivales.
Con la grada entregada, a Brennsteiner se lo comió la presión. De su tercer mejor tiempo pasó a ser noveno. Ya solo quedaban dos: Meillard y Pinheiro . El suizo, elegante en cada movimiento sobre la pista, tuvo una bajada de menos a más. Acabó como un cohete y rebajó en una centésima el tiempo de Odermatt.
Pinheiro , el mejor gigantista de la temporada pasada, ofreció una bajada imponente. El mensaje está lanzado: tanto por la victoria como por la manera de lograrla. Odermatt ya sabe que va a tener que sudar. Y mucho. En Sölden, donde hasta ahora su mejor resultado había sido una cuarta plaza, Pinheiro encabezó el podio, con Meillard segundo y Odermatt cerrándolo.
"Mi trabajo durante la pretemporada se ha centrado en convencerde de que puedo superar la temporada pasada" , explicaba a Eurosport el brasileño. De momento, el primer mensaje es potente.



