Nuria Castán: "Cuando empecé con 13 años era impensable que el freeride pudiera llegar a unos Juegos Olímpicos"
La snowboarder catalana, medalla de bronce en los primeros mundiales de Feeride en Ordino 2026, celebra el paso de gigante de su deporte en MARCA

La inclusión del f reeride en el programa de los Juegos Olímpicos de Invierno de Alpes 2030 supone un hito para un deporte que hace apenas tres décadas daba sus primeros pasos y que hasta hace muy poco seguía siendo prácticamente desconocido para el gran público. Pocas personas representan mejor esa evolución que Nuria Castán (Reus, 1997).
La snowboarder catalana comenzó a competir con apenas 13 años en el primer Freeride Junior Tour organizado a nivel internacional, en Chamonix (Francia). En aquel momento, imaginar que el freeride pudiera llegar a formar parte del programa olímpico parecía imposible. "Cuando empecé a competir el freeride era un deporte prácticamente desconocido. Necesitábamos muchísimo apoyo de nuestros padres para poder viajar y competir. Nunca habría imaginado que pudiera llegar un día a formar parte de unos Juegos Olímpicos", recuerda.
Quince años después, Castán no solo ha vivido esa transformación desde dentro, sino que también ha contribuido a escribirla. Este invierno conquistó la medalla de bronce en snowboard en los primeros Campeonatos del Mundo de Freeride de la historia , celebrados en Andorra, un hito que precede a otro momento histórico para la disciplina: su debut olímpico en los Juegos de Invierno de Alpes 2030.
"He vivido toda esa evolución desde dentro y ver hasta dónde ha llegado nuestro deporte es algo muy especial" , explica la rider española, una de las grandes referentes del freeride nacional y dos veces ganadora de pruebas en la élite del Freeride World Tour (Verbier Pro 2024 y Georgia Pro 2024).
Para la rider española, la llegada del freeride al mayor escaparate deportivo del mundo supone mucho más que un reconocimiento simbólico. Cree que marcará un antes y un después para quienes sueñan con dedicarse profesionalmente a este deporte. "Va a abrir muchas oportunidades para los jóvenes que vienen detrás. Nosotros tuvimos que ir construyendo el camino prácticamente desde cero y ojalá ellos puedan encontrar una estructura mucho más sólida para poder dedicarse a este deporte" , señala.
Eso sí, Castán tiene claro que el crecimiento del freeride no debe producirse a costa de perder la identidad que lo ha convertido en una disciplina única dentro de los deportes de invierno. " Lo más importante es que siga manteniendo su esencia: el respeto por la montaña, la libertad para elegir tu propia línea y la capacidad de tomar decisiones en un entorno natural . Esos valores son los que hacen especial al freeride y sería bonito que siguieran siendo su seña de identidad."
Como el resto de la élite mundial, Castán ya mira a Alpes 2030 con un nuevo objetivo: luchar por formar parte de la primera generación de deportistas que competirá por las medallas olímpicas en freeride. Hace quince años, aquella niña de 13 años viajó a Chamonix para disputar el primer evento del Freeride Junior Tour de la historia sin imaginar hasta dónde podía llegar este deporte. Hoy, después de subir al podio en los primeros Campeonatos del Mundo y con los Juegos Olímpicos ya en el horizonte, su trayectoria resume mejor que ninguna otra la extraordinaria evolución del freeride: de ser una disciplina casi desconocida a entrar, por primera vez, en la élite del deporte mundial.



