“Saber competir es esto”: la receta de Etxebe
Dos victorias seguidas con el nuevo míster sacan al Albacete del 'farolillo rojo'

Al Albacete Balompié le ha cambiado la cara. Joseba Etxeberria se sentó en el banquillo con el equipo hundido en la última plaza y un solo punto en ocho jornadas y su estreno fue el peor imaginable: goleada en Zorrilla . En El Molinón asomó la primera señal de vida, pero Gelabert, en el tiempo añadido y nueve minutos después del cabezazo de Vallejo, le arrebató un punto que ya tenía en la mano. El premio finalmente llegó en el Carlos Belmonte . El 2-0 ante el Eldense puso fin a diez jornadas sin ganar -un empate y nueve derrotas- y el 2-1 al Sabadell del sábado, defendido durante más de 50 minutos con diez por la expulsión de Corpas, completó un pleno de seis puntos que, unido a la derrota del Ceuta ante el Sporting, le saca del último puesto y le permite mirar el futuro con algo más de optimismo.
Con diez había que juntarse, había que remar; saber competir es esto
¿Qué ha cambiado? El propio Etxeberria lo ha contado sin adornos. Tras el Eldense habló de una “victoria de liberación”, aunque se apresuró a advertir que “no hay más que mirar la clasificación” para saber dónde está el equipo . Un Alba que se exprime en cada partido y que, por fin, sabe sostener los resultados cuando se pone por delante, justo lo que había sido su talón de Aquiles. Preguntado por ello tras el Sabadell, Etxeberria explicó que con once, ante el Eldense, tocaba ir a por el tercero y que con diez “había que juntarse, había que remar”. Y lo resumió en una frase: “saber competir es esto”.
La aritmética completa el cuadro. Con siete puntos tras 12 jornadas y una permanencia que suele rondar los 50, al Albacete le quedan unos 43 por sumar en 30 partidos, es decir, casi un punto y medio por encuentro. Es, casualmente, el ritmo que lleva con Etxeberria . En el Eibar firmó una media casi idéntica (1,48); en Tenerife (1,39) y en el Mirandés (1,31) se quedó algo por debajo.
El reto es mayúsculo incluso para un técnico que acumula 152 partidos en Segunda división. Su primer encargo de rescate llegó en Tenerife, en febrero de 2018: aterrizó para darle la vuelta a una situación preocupante y lo logró , en una temporada que cerró, curiosamente, ante el Albacete en el Heliodoro, con un empate que dio la permanencia a los manchegos de Enrique Martín. En el Mirandés tomó el banquillo tras la destitución de Lolo Escobar, en febrero de 2022, y sostuvo en la categoría a un equipo que entonces era decimoséptimo. Sus dos últimas aventuras dejaron peor sabor. Y en el Eibar, que le confió la pelea por el ascenso, rozó el objetivo con una tercera plaza y 71 puntos en la 2023-24, pero el salto no llegó y fue destituido en febrero de 2025. En el Real Murcia, la temporada pasada, apenas tuvo nueve jornadas para desarrollar su proyecto . Ninguno de esos precedentes se parece a heredar un colista con un punto en ocho jornadas: el Alba es, probablemente, el desafío más exigente de su carrera. En cuatro partidos le ha cambiado la cara; pero lo difícil empieza ahora: que este Alba que ha 'aprendido' a competir lo siga haciendo hasta la última jornada.



