El contundente mensaje de Chiqui Tapia sobre la final del Mundial: "Un mes de la mentira"
El argentino ha realizado un comunicado para hablar del encuentro entre Argentina y España

Hoy se cumple un mes desde que España consiguiera su segunda estrella en Estados Unidos . Una final que sigue estando muy presente, sobre todo, para el dolor de los argentinos. El último en pronunciarse ha sido Chiqui Tapia , aprovechando el cumplemes del partido: "Un mes pasó. Un mes de aquella final. Un mes de la mentira", afirmó el argentino en sus redes sociales.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino se mostró muy molesto y decepcionado con aquellos que instalaron "la campaña miserable" de creer que Argentina se había dejado perder en la final y no se habían dejado todo lo que tenían en el terreno de juego. Un enfado que sigue muy presente: "No alcanza con cambiar de tema y hacer como si nunca hubieran hecho nada", confirmó con contundencia.
Un mensaje muy profundo que se ha hecho viral en las redes sociales debido a la fuerza de las palabras utilizadas contra aquellos que incitaron a la creencia de que se dejeron perder en la final: " ¿Cómo vuelven a sus casas después de haber hecho todo esto? ¿Cómo miran a sus hijos a los ojos y les hablan de honestidad, de respeto, de dignidad? ¿Cómo les enseñan que hay valores que deben defenderse, si cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo eligieron mentir, señalar y esconderse?, aclaró de forma tajante.
Comunicado completo de Chiqui Tapia
Un mes pasó. Un mes de aquella final. Un mes de la mentira, de la operación y de una campaña miserable para instalar que esta Selección se había entregado. Y lo más llamativo es que, después de un mes, ninguno pidió disculpas. Ninguno salió a decir: "Nos equivocamos". Ninguno tuvo la honestidad, la dignidad o simplemente los huevos para hacerse cargo.
Porque equivocarse puede pasar. Lo que no puede pasar es mentir, instalar una historia, alimentar una sospecha durante días y, cuando el tiempo demuestra que todo era humo, esconderse y hacer de cuenta que nunca pasó nada. Mientras nuestros jugadores dejaban todo dentro de la cancha, algunos fuera hacían exactamente lo contrario: sembraban odio, dividían, ensuciaban y buscaban la imagen de una Selección que se ganó el respeto de millones. A todos ellos: háganse cargo. No alcanza con callarse. No alcanza con esperar que pase el tiempo. No alcanza con cambiar de tema y hacer como si nunca hubieran hecho nada.
Y aunque ahora quieran evitar los comentarios, los reclamos o los reproches de la gente por todas las mentiras que dijeron, no van a poder borrar lo que hicieron. Porque hay palabras que tienen consecuencias y acusaciones que dejan marcas.De tratar de traidores a los jugadores de la Selección no se vuelve. No se vuelve de poner bajo sospecha a quienes defendieron esta camiseta. No se vuelve de acusarlos de haberse entregado. Y mucho menos se vuelve de hacerlo sin una sola prueba para después, cuando la mentira queda expuesta, elegir el silencio.
Pidieron explicaciones cuando no tenían una sola prueba. Señalaron a jugadores que estaban dejando la vida. Alimentaron una mentira y la instalaron como verdad. Ahora den ustedes las explicaciones. Porque la grandeza también está en reconocer una equivocación. Y cuando se acusa, se miente y se lastima públicamente a quienes dejaron todo por esta camiseta, pedir disculpas no es un favor. Es una obligación.
Y hay algo más: ¿cómo vuelven a sus casas después de haber hecho todo esto? ¿Cómo miran a sus hijos a los ojos y les hablan de honestidad, de respeto, de dignidad? ¿Cómo les enseñan que hay valores que deben defenderse, si cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo eligieron mentir, señalar y esconderse? Los valores no se negocian. Pasó un mes y todavía no escuchamos una disculpa. Mientras tanto, los jugadores, el cuerpo técnico y todos los colaboradores siguen con la frente en alto.
Porque ellos saben lo que hicieron aquel día. Saben cuánto dejaron en esa cancha. Y saben que, cuando terminó la final, no le debían nada a nadie.
Los que dejaron el alma no tienen nada que explicar. Los que mintieron, sí.


