Al Atlético se le está poniendo una cara de campeón...
Aunque su liderato puede durar horas si gana el Barcelona, los síntomas que arrojan los de Simeone confirman su candidatura al título

Puede ser que su liderato sea por unas horas si el Barcelona solventa la visita del Alavés al Camp Nou, pero lo que nadie le va a quitar ya al Atlético es la cara de campeón que se le está poniendo. Su asalto momentáneo a lo más alto de la Liga es tan sintomático como que los partidos lejos del Metropolitano se le han dejado de atragantar. Donde antes había salidas gafes como la del Ciutat, Mendizorroza o el RCD Stadium , ahora hay triunfos inapelables. Y en Anoeta . Y en el Pizjuán . También dice mucho que los últimos siete encuentros ligueros (derbi incluido) se hayan saldado con 21 puntos posibles. Queda mucho, partido a partido, pero la apariencia no engaña.
El Atlético perdió al 'anti Lamine', pero ganó un cañón
El Clásico de la semana pasada evidenció que con las calabazas (veraniegas, no de Halloween) de Cucurella, el Atlético perdió a un anti Lamine. Sin embargo, desde ese mismo momento ganó a un cañón con Grimaldo. El que tiene en su pierna izquierda disparó a Ryan a !116 kilómetros por hora! desde dentro del área. Como para pararlo. Dicen que los delanteros viven del gol. Y el lateral izquierdo también. Había empezado con muchas dudas su andadura rojiblanco por su endeblez defensiva, sin embargo, sería marcar ante la Real, aunque fuera de penalti, y destaparse como un filón para Simeone. De momento, ya lleva cuatro dianas.
La historia Liga no se puede explicar sin Simeone
Fue defensivo, violento, aburrido, dependiente únicamente del balón parado, 'amarrategui'... y todo lo que a sus entrañables críticos se les ha ido ocurriendo en estos 14 años en los que no sólo ha cambiado la historia del Atlético, sino de la Liga. Pero obviamente la realidad estropea sus relatos. Quedaremos a la espera de saber cómo ha podido llegar a igualar las 344 victorias de Luis Aragonés habiendo disputado ¡192 partidos menos! Su obra, aún inacabada, ya queda para los libros. Se estudiará con el paso de los años, como dijo en MARCA Diego Martínez, uno de los tantos colegas que se rinden a su capacidad para reinventarse y mantenerse vigente. Por lo pronto, se pasea como la mayor leyenda de los banquillos en casi un siglo de vida de un campeonato que sí que no puede explicarse sin sus incontestables números.
El rock de Giuliano, la pausa de Baena, la batuta de Barrios
Aunque todos se mueven al son de la batuta de un Barrios que sencillamente juega a otro deporte, la orquesta que dirige desde el verde tiene todo tipo de registros. El segundo gol, de hecho, fue una fusión del rock&roll de Giuliano y la pausa de Baena. El argentino se marcó un sprint de 100 metros lisos de Juegos Olímpicos sin preocuparse de nada más mientras el 10 esperaba el momento exacto de entregarle el balón. Eso sí, la maniobra para resolver ante Ryan, tampoco estuvo exenta de delicadeza. La misma con la que Álex ya había asistido también previamente en el gol anulado a Hjulmand y en el 0-1 de Giuliano.
Oblak, otra leyenda viva... para rato
Pese al resultado final y la superioridad rojiblanca, no debe olvidarse que, como tantas y tantas veces, todo empieza con una parada de Oblak a la altura de sus seis Zamoras. El Levante había salido a hacer buena la leyenda negra del Ciutat para el Atlético, pero lo que se topó tras diez minutos de rebato sería a la leyenda de la Liga. El esloveno volaría a su escuadra para evitar el gol de Requena aunque aún tendría tiempo, ya con 0-2, para agigantarse ante Etta- Eyong en el área pequeña y demostrar que pese a su enésima portería a cero y sus 410 partidos en el campeonato, aún tiene cuerda para rato porque sus paradas son ilimitadas.







