Oblak, un muro de otra época
Jan da otro paso de gigante como leyenda del Atlético: iguala ante el Bayern los 553 partidos de Adelardo que le convierten en el segundo con más presencias en la historia del club

La friolera de 46 años, cuatro meses y 17 días tuvieron que pasar para que Koke igualara el récord de presencias en el Atlético que ostentaba Adelardo desde el 1 de mayo de 1976, cuando puso fin a su aventura de 17 temporadas como mito rojiblanco, y que nadie habría imaginado que pudiera ser alcanzado. Ahora, mientras el capitán ha aprovechado los últimos cuatro años para distanciar en 196 partidos al futbolista con más títulos en sus vitrinas (3 Ligas, cinco Copas, una Recopa y una Intercontinental), es Oblak el que se asoma a esas 553 participaciones que le sitúan como la segunda mayor leyenda de la historia del club .
Una marca que, unida a unos números que hace tiempo ya le convirtieron en el mejor portero jamás visto con el escudo del oso y el madroño en el corazón , le erigen sencillamente en un muro de otra época, en un hacedor de milagros infinito . Le avala su pasado, le sostiene su presente y desata la ilusión su futuro, pues con el estratosférico momento que atraviesa en el día que abraza a Adelardo, Oblak se abre paso como una gigantesca leyenda viva con la que aspirar a cualquiera de los títulos en el horizonte.
Tras las siete porterías a cero que ya jalonan sus 14 encuentros de este curso , tras haber encajado 11 goles y liderando la clasificación del trofeo Zamora que ningún otro portero conquistó en seis ocasiones en 66 años de existencia, Jan incluso supera la costumbre que le ha llevado a erigirse en un portero irrepetible para el Atlético: en 192 de sus 552 partidos como rojiblanco dejó su marco inmaculado (el 46,8% ), promediando una media de 0,87 goles por duelo tras recibir 483.
No es casualidad, por tanto, que sólo una vez en su trayectoria como rojiblanco arrancara desde el banquillo . Precisamente en la Champions y ante un conjunto alemán, el Bayer Leverkusen en este caso. Con el Atlético obligado a remontar el 1-0 de la ida para acceder a los cuartos de final de la temporada 14-15, la entrada de Oblak en sustitución del lesionado Moya a los 22 minutos acabaría dando paso a una de sus enésimas noches de gloria, pues acabaría vistiéndose de héroe en la tanda de penaltis (paró uno y se agigantó en otros dos que obligaría a los lanzadores a patear alto) que daría el pase.
El propio Bayern sufriría en sus carnes una campaña después la capacidad de Oblak para obrar milagros, pues protagonizaría en Múnich una de sus actuaciones más extraterrestres con hasta nueve paradas (su récord personal lo estableció en Girona en 2017 con 11) claves para privar a los alemanes de disputar la final de la Champions de 2016. Sin darse importancia, con la misma naturalidad con la que ya es un mito, viviente, del Atlético.






