Ir al contenido
jomperrAgregador de noticias
← Fútbol · Balon Oro

Stanley Matthews, el primer Balón de Oro: "Me voy a escapar de casa para ser futbolista"

Único representante de un equipo que nunca ha sido campeón de Liga

Miguel Ángel Lara Adan1097 palabras

"Me voy a escapar de casa en cuanto tenga 18 años para ser futbolista y jugar en Primera". El barbero del barrio de Hanley, en Stoke, miraba al muchacho que decía eso y suspiraba. Era Jack Matthews, un antiguo boxeador del peso pluma. Había educado a sus hijos con el deporte como elemento constante. Pero no le gustaba nada que Stanley, el pequeño, creciera obsesionado con el balón de fútbol.

Le quería en el ring , como él. Le obligaba a entrenar duro. Le daba igual que el chaval renegara, que dijera que solo quería jugar al fútbol. Que amenazara con marcharse de casa. Era boxeo o nada. Hasta que una mañana Stanley se desvaneció en la cocina de casa. Su madre, Ada, dijo basta. Esperó a que su marido volviera de la barbería. "Ya está bien", le espetó al entrar. El boxeo se tenía que acabar. Si el chico quería ser futbolista había que dejarle. Jack batalló : "¿Qué será de él cuando a los 30 años deje el fútbol?". Ada contraatacó: "¿A ti te impidió alguien ser boxeador y luego ganarte la vida?".

Ganó la madre. Jack habló con Stanley. Reconoció que su deseo no era más que el reflejo de una frustración: que su hijo llegara más lejos que él como púgil. Le abrió las puertas del fútbol. Pero con una condición: que, al acabar los estudios, fuese ya internacional con Inglaterra.

Ninguno de los dos supo que a los técnicos de la selección inglesa les llegó pronto la noticia de que en un perdido colegio de Stoke había un chaval rubio que era un diablo con un balón en los pies. Por eso, cuando el director del colegio le citó en su despacho, Stanley esperaba un rapapolvo por alguna travesura que no era capaz de identificar. Pero no. El director le dijo que había sido elegido para jugar con la selección inglesa de su edad. Contra Gales, en Bournemouth . Esa fue la primera vez que jugó para su país. No marcó en el 4-1, pero jugó de maravilla.

Todo había cambiado. Su padre accedió a que, al cumplir los 15 años, pasara a formar parte del Stoke City . Eso sí, como empleado. Su vida iba a cambiar. Otra vez. Allí conoció a Betty Wallace, la hija del entrenador. Y a su futura mujer. Entraba en otra dimensión, la del fútbol profesional. Su padre le abrió una cuenta bancaria, con otra condición: la mitad de lo que ganara se lo debía entregar a su madre.

El nombre de Stan Matthews comenzó a estar en boca de todos. Y el 29 de septiembre de 1934, con 19 años y 240 días, le llegó el debut con Inglaterra. Fue en Cardiff, en un 0-4 ante Gales y con un gol suyo, el último del partido y a pase de otro debutante: Bowden, del Arsenal. Stan le marcó a un buen amigo suyo, Roy John. Al acabar el partido, el meta galés le regaló su jersey de portero. Había empezado la carrera de una gran leyenda de la selección inglesa.

El chaval que amenazaba con irse de casa para ser futbolista era ya una estrella. Con sus bajones, disputas con el club y partidos con su selección en los que vivió de todo. Desde conocer el espectacular ambiente de Hampden Park hasta ver en Milán bajar al campo a Humberto de Saboya , heredero al trono de Italia, para pedir explicaciones al árbitro, el alemán Joseph Bauwens, por un penalti señalado a favor de Inglaterra. Era mayo de 1939.

Poco después estaba en Blackpool, con el uniforme de las Fuerzas Aéreas. En la R.A.F. no le mandaron a combatir, sino a liderar su equipo de fútbol. En ese tiempo murió su padre. Eso, una seria lesión y el paso del tiempo hicieron que su relación con el Stoke City se debilitara. En mayo de 1947, después de un partido entr e Inglaterra y el Resto del Mundo, fichó por el Blackpool a cambio de 11.500 libras. Se le daba ya por acabado.

Para nada. Reorganizó su vida, vendió propiedaes -como el hotel que había adquirido en Blackpool- , sufrió una lesión de rodilla, perdió una final de Copa ante el Newcastle y el Stoke puso 12.000 libras para que volviera a casa. "Muchos dirán que estoy loco, pero aunque tengas 37 años, creo que tu mejor nivel de fútbol está por venir". Con esa frase le retuvo e n Blackpool Joe Smith.

El 2 de mayo de 1953 ganó la Copa. Su único gran trofeo. La medalla que le había prometido a su padre. En Wembley, en un final tremendo, el Blackpool conquistó el único gran trofeo de su historia. Ganó 4-3 al Bolton Wanderers, con tres goles de Stan Mortensen, el decisivo de Bill Perry en el minuto 92 y con Stanley Matthews en su extremo derecho, con el 7.

Mundialista en 1950, titular en la derrota ante España en Maracaná, y en 1954, regresó en 1961 al Stoke City. Lo hizo como el ganador del primer Balón de Oro, el de 1956. Su nombre es el primero de la lista. Un jugador del Blackpool, el único caso de un Balón de Oro de un equipo que nunca ha sido campeón de Liga.

Stanley Matthews fue el primer futbolista en recibir el título Caballero Comendador del Imperio Británico. Fue el 1 de enero de 1965, de manos de la Isabel II. Murió en el Hospital North Staffordshire Nuffield, en Newcastle-under-Lyme, el 23 de febrero de 2000, a los 85 años. Una caída en su casa de vacaciones de Tenerife acabó precipitando el final de una vida extraordinaria. Apenas un año antes había fallecido Mila, su compañera de vida desde finales de los 60, cuando la conoció durante una gira por Checoslovaquia.

La noticia de su muerte se difundió por la radio pocos minutos antes de que comenzara un amistoso entre Inglaterra y Argentina. El país que durante décadas había admirado al hombre que enseñó a varias generaciones a jugar por la banda derecha despedía a una de sus grandes leyendas.

Fue incinerado después de un funeral celebrado en Stoke el 3 de marzo de 2000. Allí acudieron muchos de los nombres que habían escrito la historia del fútbol inglés junto a él: Bobby Charlton, Jack Charlton, Gordon Banks, Nat Lofthouse o Tom Finney.

Sus cenizas fueron enterradas bajo el círculo central del estadio del Stoke City, el mismo que él había inaugurado oficialmente en agosto de 1997. El lugar donde todo había empezado y donde, de alguna manera, Stanley Matthews se quedó para siempre.

Balón de OroFootHistoria

Ver fuente original de la noticiaContenido patrocinado

Más de Fútbol · Balon Oro

Secciones

Todas las categorías