De Jong está empezando a convertirse en un problema
La lesión con su selección, sus declaraciones, la capitanía...

El Barcelona se presentó el pasado miércoles ante su afición en la tradicional fiesta del Gamper. Es un día muy especial porque, antes del partido, los jugadores van saliendo uno a uno al campo para saludar a la afición. A todos se les recibió con gran cariño, especialmente a los cracks de la plantilla y a Rodri, como fichaje estelar. Sin embargo, con uno sucedió todo lo contrario.
Cuando Frenkie de Jong saltó al campo, se oyeron pocos aplausos y sí muchos pitos. El Camp Nou dictó sentencia con el neerlandés. A nadie le pilló por sorpresa. Muchos esperaban una reacción del público después de los últimos acontecimientos. Y esta situación está empezando a enquistarse en un club que ve cómo no es la primera vez que suceden cosas parecidas con el centrocampista.
El detonante de esta última vez fue la lesión que se produjo jugando con su selección en el Mundial. En vez de parar, forzó para poder jugar. Y luego, una vez eliminado, en vez de venir rápidamente a Barcelona, se fue de vacaciones. Cuando acudió a la Ciudad Deportiva, después de que el club le apretara para que fuera, se hizo unas pruebas que confirmaron la gravedad de la lesión.
Luego vino el tratamiento. En vez de operarse, como recomendaba la mayoría de los médicos, optó por un tratamiento conservador que difícilmente funcionará. Lo más probable es que, después de haberse pasado dos meses con este tratamiento, tenga que ser finalmente operado y se pierda directamente la mitad de la temporada. En el club ha sentado bastante mal esta decisión.
De Jong, enfadado ante las cosas que se estaban diciendo de él, decidió hablar para criticar a algunos medios de comunicación. Sin que nadie se lo pidiera, lo único que consiguió fue echar más leña al fuego. Porque no todo lo que dijo eran verdades y porque consiguió ponerse en contra a parte de la prensa. Y porque no se publicó todo lo que dijo.
El resultado ha sido que ha quedado fuera de la capitanía. Flick fue muy diplomático y dijo que era porque estaba lesionado, lo cual era cierto, pero podría haberle dejado como capitán si hubiera querido. No está el horno para bollos. Dicen que el técnico anda con un mosqueo fino con el jugador, a pesar de sus conciliadoras palabras en los medios de comunicación.
Nadie sabe cómo va a acabar esto. No hay que olvidar que el neerlandés renovó la temporada anterior. Sin embargo, empiezan a surgir voces que apuntan a que lo mejor sería una venta. En este momento es complicado, al estar lesionado, pero en el mercado invernal, si no se ha reconducido la situación, no se puede descartar ningún escenario. Habrá que ver también cómo reacciona la plantilla cuando tenga lugar la elección de los capitanes.





