Rubén Blanco es feliz en su aventura japonesa
El ex portero del Celta firmó en verano por Yokohama Marinos

Hace poco más de cuatro años, Rubén Blanco abandonó el Celta y por tanto LaLiga para enrolarse en el Olympique de Marsella. Allí estuvo tres años y medio, luego unos meses en Girona y este verano decidió irse a Japón para jugar en Yokohama Marinos.
El meta es feliz con la decisión tomada : “Está siendo una experiencia maravillosa. Un país y una cultura sorprendente que mi familia y yo vamos conociendo. Estoy aprendiendo japonés yendo a clases, asusta al principio pero es mucho más fácil. Lógicamente la barrera es grandísima por el abecedario pero es más difícil leerlo que hablarlo. De momento, es todo fantástico”.
Y pone en valor el nivel de la liga japonesa : “Lo que más me sorprendió es el nivel. Vine a disfrutar de lo que más me gusta, que es el fútbol, y de una experiencia de vida pero nada más llegar me di cuenta que el nivel era altísimo y exigente físicamente. Ritmo de partidos alto, equipos súper igualados y eso hace que la competición sea muy atractiva. El ambiente en los campos también me ha sorprendido, me lo esperaba más frío y con menos espectadores en las gradas”.
Llega a un club por el que pasaron españoles : “Azcargorta o Julio Salinas. Me contaron toda la historia, que yo desconocía porque me pilló muy pequeño. Yokohama Marinos es un club con mucha historia, es de los dos equipos que nunca ha descendido a Segunda”.
Su carrera ha sufrido altibajos por las lesiones, algo que ahora vive de otra forma : “Tuve una irrupción muy mediática y al ser joven era más frustrante cada vez que me tocaba vivir una lesión. Con el paso del tiempo me quedo con la carrera que he podido hacer y todas las veces que he podido superar lesiones graves. Jugar en Primera con el equipo de mi vida, luego con un equipo Champions como Marsella, ir a Girona que es un equipazo y ahora seguir disfrutando del fútbol en Japón en un equipo espectacular. Quizás no es, en cuanto a números, lo que pudo haber sido pero en satisfacción es el doble o el triple. Estoy súper orgulloso de todo lo que he hecho y de lo que puedo aún hacer”.
A pesar de la diferencia horaria sigue pendiente de ‘su’ Celta : “Es una maravilla verlo. Los últimos años habían sido desilusionantes y llegó Claudio y dio con la tecla con muchísimos canteranos y mucho equilibrio a nivel plantilla. Un equipo con seña de identidad, con gusto por el buen fútbol pero a su vez es un equipo que defiende muy bien y al que es dificilísimo hacerle gol. Y el Celta Fortuna en Segunda es una pasada. Es la cosecha de estos últimos años, de un trabajo colectivo a nivel de club”.
Y tiene un recuerdo hacia su amigo, Iago Aspas: “Se nos acaban las palabras hacia Iago. Todo lo que digamos es poco. Es el jugador más importante de la historia del Celta y también de los delanteros más importantes de la historia del fútbol español. Tiene unos números espectaculares y lo que le deseo es que disfrute de estos últimos partidos”.




