Camina hacia la historia
Un gol de Isco de penalti tumba al Feyenoord y deja al Betis muy cerca de la siguiente fase

Han tenido que pasar 21 años para que el Betis vuelve a codearse con los grandes de Europa. Y ya que ha esperado tanto, ha decidido que el regreso debía ser a lo grande. Hasta el punto de que, con solo tres jornadas disputadas, tiene pie y medio en la siguiente fase . La victoria ante el Feyenoord , gracias al gol de penalti de Isco , está a punto de lograr una clasificación sin precedentes en su historia. Así de bestia. Como suena.
Por situarlo en contexto. El Benfica, con nueve puntos fue el que sacó el último billete en la pasada edición , la 25-26, para acceder a la eliminatoria de dieciséisavos. Después de ocho partidos. El Betis, con tres, ya los tiene. Y en su única participación en Champions, en la 05-06, el equipo no pudo pasar de la fase de grupos. La historia asoma a la vuelta de la esquina.
Y es historia buscada, merecida. Porque el Betis fue a por el Lille en Francia, sometió al Oporto en La Cartuja y fue claramente mejor a este Feyenoord, de nuevo ante su afición. Fue un partido de eficacia, de oficio y experiencia . La que no tienen, salvo excepciones, estos jugadores que Pellegrini ha convertido en un bloque sólido, fiable y que, a sus destellos de sus grandes estrellas, une ahora un espíritu colectivo de los que te suele llevar lejos en este tipo de competiciones.
Sometimiento sin recompensa
Mandó el Betis desde el inicio. Y hasta el descanso. De principio a fin. Sin goles, sin apenas ocasiones, pero instalados en territorio contrario. De principio a fin. Sin que el Feyenoord, a excepción de una ocasión clarísima en el 43', pudiese amenazar. La erró Zechiël, en un remate a placer que tiró a las nubes . Fue el único nudo que apretó en las miles y miles de gargantas que disfrutaron en La Cartuja de los suyos.
La del Betis llegó en un mano a mano que Parrott mandó al cuerpo de Ernst . Mientras el Cucho degustaba canapés en un palco. Cuando el equipo se vaciaba en busca de una opción de gol real. Llegó y como llegó se esfumó. Y con ella el primer tiempo. Los de Pellegrini se iban a vestuarios con el gesto torcido. Sabiendo que en la Champions, cuando tienes tus momentos, hay que aprovecharlos.
Buscó el suyo el Feyenoord en la reanudación. Los de Gio Van Bronckhorst tuvieron sus mejores minutos. Siempre con Hadj Moussa como gran amenaza . Muy por encima del resto de su equipo. Y ahí se hicieron gigantes los Bartra , Natan y compañía. Porque este Betis es algo más que las galopadas de Abde, la fantasía de Isco o los regates de Antony. No hay que quedarse solo en la carcasa, hay que ir a ver con detenimiento cada pieza. Cada conexión. Porque todo funciona a las mil maravillas dentro de un engranaje armonioso. Casi perfecto.
Y en una de esas manos del fútbol moderno , en la enésima llegada por la izquierda con Fran García y Abde , un centro del marroquí encontró un brazo propicio para poner el balón en el punto de penalti. Y apareció el de las cinco Champions . Para ponerla dentro. Para tirar abajo La Cartuja. Como si se fuese a poner nervioso.
A partir de ahí, resistencia. Y resistencia. Y resistencia. Con un equipo comprometido, enchufado y atinado. Que no todo va de correr y ponerle voluntad. También hay que saber. Hasta con un pequeño tinte heroico en ese arreón final del Feyenoord, que pudo empatar de no ser por el nivel defensivo de los de Pellegrini.
El Betis es de ese puñado de equipos que, tras tres jornadas, suma nueve puntos. La revelación de esta Champions . Como suena. Y suena muy bien. Tanto como el silbido de las balas de cañón, apiñadas, que plasmó Pepe Alonso en un papel. Ahora Betis, ahora.






