La locura "inimaginable" del fútbol andorrano: "Ahora nos verán a nosotros en la tele"
Este jueves, el Inter d'Escaldes debutará en la 'fase liga' de la Conference League

Andorra vivirá este jueves un día histórico con el debut del país en una fase de grupos de una competición europea. El Inter d'Escaldes se estrenará en la Conference League con la visita al Mjällby sueco y se convertirá en el primer representante del país en la gran escena internacional: un equipo de un pueblo de 16.000 habitantes y un país de 90.000 personas viajará por todo el continente.
"Era algo inimaginable, algo que veíamos muy lejos. Es un lujo y un privilegio, un sueño. Poder disfrutar por primera vez algo tan histórico es muy bonito. Es una oportunidad para dar un paso más y poner nuestro nombre sobre la mesa, llevarlo más lejos de lo que está actualmente", afirma Adrian da Cunha Costa Gomes (Andorra la Vella, 2001), 'Dacu', uno de los andorranos del equipo.
Era algo inimaginable, algo que veíamos muy lejos. Es un lujo y un privilegio, un sueño
El fútbol andorrano había acumulado casi 200 partidos entre las fases previas de la Liga de Campeones, la Europa League y la Conference League en los últimos 25 años. Parecía que la única intriga radicaba, cada verano, en si los equipos caerían más pronto o más tarde, pero finalmente el país ha conquistado el premio. De la mano del Inter d'Escaldes, campeón de cinco de las últimas siete ediciones de la Lliga Multisegur Assegurances. Montenegro y San Marino quedan solos como únicos países que no han pisado nunca una fase de grupos de una competición europea.
El equipo de Felip Ortiz perdió contra el Lincoln Red Imps gibraltareño en la primera ronda previa de la Champions League, pero después rompió barreras al superar al Flora Tallinn estonio por goleada y al Drita kosovar en los penaltis. "Fue un día de emociones, algo único. En un país que cuesta que esté unido por el fútbol, de repente ves abrazos por todos lados, todo el mundo gritando. Es un momento que queda marcado, para toda la historia", asegura Dacu. Es hijo de dos portugueses que llegaron al país hace cuatro décadas buscando un futuro, "sin nada". Él es electricista y ella es empleada del hogar.
En un país que cuesta que esté unido por el fútbol, de repente ves abrazos por todos lados, todo el mundo gritando
Dacu también es internacional con Andorra, una selección que suma 15 triunfos en 235 partidos desde su estreno histórico (1996). Son 78 goles a favor y 549 goles en contra (-471). En Andorra la rutina es perder y el éxito no es ganar, sino estar. "Espero que esto sea un inicio. Somos el primer club andorrano en conseguirlo, pero esperamos ser el primero de muchos que puedan luchar por algo así", concluye Dacu.
Somos el primer club andorrano en conseguirlo, pero esperamos ser el primero de muchos...
El Inter d'Escaldes se medirá primero al Mjällby, un equipo de un pueblo pesquero de 1.000 habitantes que viene de ser campeón de Suecia por primera vez, y luego se enfrentará al Universitatea Craiova rumano, al Estrella Roja serbio, al Copenhague danés, al Getafe y al Aarhus danés. Toda la población de Escaldes-Engordany cabría tres veces en el mítico estadio Rajko Mitić, el hogar del Estrella Roja. Belgrado multiplica por 75 la población de la ciudad andorrana y Copenhague, por 40. El Inter d'Escaldes es el segundo equipo con menos valor de mercado de la Conference League con apenas 4,5 millones: a un universo del primero, el Brighton & Hove Albion inglés (700).
En el equipo destacan los nombres de Maurizio Pochettino, hijo del actual seleccionador de Estados Unidos, Juan Cámara, que llegó a debutar con el primer equipo del Barça de la mano de Luis Enrique y luego jugó en el Girona, o Javi Díaz y Antonio Islam Otegui, que llegaron a jugar en Primera con Sevilla y Osasuna.
También sorprende la presencia de 'un Modric'. En realidad se llama Pablo Molina Serafín y nació en Elche en 2002, pero su nombre futbolístico es Modric desde que le bautizó así un monitor de un campus de verano. "Tenía el pelo larguito y jugaba de mediocentro y me puso así. Fue justo cuando fichó por el Madrid. Al principio incluso me llamaban Luka y luego ya se quedó Modric", cuenta con una sonrisa el Modric del Inter d'Escaldes.
Al principio incluso me llamaban Luka y luego ya se quedó Modric
Asegura en tono de broma que se va a memorizar el himno de la Conference League. "Tengo 23 años y empecé a jugar al fútbol a los 5. Es toda una vida para momentos así. Es algo que no sabes si se va a volver a repetir. Es una alegría, algo increíble", admite. "Aún no somos conscientes de lo que vamos a hacer. ¿Quien me iba a decir a mí que iba a jugar contra el Getafe, el Estrella Roja o el Copenhague?. Son cosas que no se me van a olvidar nunca. Es que es una locura para un país de 90.000 personas", añade. En los días felices recuerda los tristes: "Con 14 o 15 años fiché por el Málaga y recuerdo que en el viaje en coche estábamos todos llorando. Mi padre, mi madre, mi hermano, yo. Recuerdo llorar muchas veces en la residencia, preguntarme qué hacía ahí. Son muchos sacrificios".
Es el triunfo de un grupo de jornaleros del fútbol y de un país acostumbrado a perder en el once contra once que ha conseguido algo que parecía imposible o incluso inimaginable: "Una cosa es quererlo y otra cosa es conseguirlo. Vamos a salir en la tele. Son cosas que tú ves por la tele. Ahora nos verán a nosotros".





