Jorge Mendoza: "Cada jugador tiene su trabajo, su familia... y luego entrena"
El técnico del Sporting Hortaleza revela a MARCA cómo funciona por dentro el club

J orge Mendoza dirige un vestuario en el que nadie cobra por jugar. Sus futbolistas llegan a cada entrenamiento después de estudiar, de trabajar o de cuidar de sus hijos, con el cansancio del día a cuestas y las ganas intactas. Con ellos, el técnico del Sporting de Hortaleza ha firmado la mayor gesta de un club de barrio fundado en 1964: ganar una Copa de Aficionados en la que competían 260 equipos, superar una eliminatoria a cara de perro ante el Güímar y ganarse una noche de Copa del Rey frente al Sevilla. Será este jueves en El Val de Alcalá de Henares, ante unas 4.500 personas, cuando en su campo de Monóvar no caben más de 500. Mendoza atiende a MARCA antes de una cita que sabe única, aunque sin conformarse con la foto: quiere que su equipo compita. Porque, como él mismo advierte, esta oportunidad "probablemente no se pueda repetir".
Pregunta. ¿Qué tiene este equipo para conseguir algo que parecía impensable en el barrio?
Respuesta. Lo que representa a este equipo es lo mismo que representa al club. Es un club muy familiar, en el que todos trabajan codo con codo. A pesar de no tener los recursos de un equipo de mayor categoría, intentamos profesionalizarlo todo y dar el mayor rendimiento y el mayor nivel posible para conseguir éxitos como este y poder competir con el Sevilla el jueves.
P. Qué sacrificio hacen los jugadores, las familias y los trabajadores para que todo funcione?
R. No somos un club con recursos económicos para pagar salarios a la plantilla. Cada jugador tiene que trabajar, tiene su día a día, su familia y su cansancio acumulado con el que llega al entrenamiento. Y aun así se quitan de en medio todos los problemas que tengan para venir a disfrutar, a competir y a tomárselo de la manera más profesional posible.
P. ¿Hay alguna historia de algún jugador que le emocione especialmente?
R. Tenemos casos de todo tipo. En general, nuestros jugadores son gente formada: hay estudiantes y hay gente con un trabajo estable. Pero también tenemos jugadores con familia, con hijos, que compaginan el trabajo y el cuidado familiar con el fútbol. Además, suelen ser los más veteranos y son los que, en esfuerzo y en rendimiento, tiran de los más jóvenes. Son un ejemplo y una motivación para que todo el mundo reme en la misma dirección.
P. ¿Qué ha sido más difícil, llegar hasta la clasificación o todo lo que ha venido después?
R. La suma de todo. Competir con el Sevilla supone una temporada entera, la anterior, para ser campeones de la Copa de Aficionados. Este año participaban 260 equipos, así que hay muchísimas eliminatorias, se juega entre semana y se compagina con la liga. El nivel del fútbol de Madrid es bastante alto y en Primera Autonómica, sobre todo la temporada pasada, era muy, muy alto. Nosotros acabábamos de ascender, y compaginar la Copa con el buen hacer en liga supuso un esfuerzo enorme. Luego, esta temporada, ha sido una eliminatoria de dos partidos, con jugadores nuevos y muchos que hemos mantenido. Ha sido muy competida, ante un rival de mucho nivel y con factores externos que la condicionaron mucho. Tiene un mérito increíble haber pasado de ronda.
P. ¿Qué jugador del Sevilla hay que tener especialmente vigilado?
R. Hay que tener vigilado todo, de atrás hacia adelante. Tienen un buen portero, en defensa son un equipo muy sólido, en el centro del campo tienen jugadores sólidos y de calidad, en las bandas son muy rápidos y arriba tienen jugadores diferenciales. Es el Sevilla, un equipo de referencia a nivel nacional, europeo y mundial por todos los títulos que ha conseguido en Europa. Por destacar a uno, me quedo con Juan Iglesias. Está dando mucho rendimiento en defensa, se suma mucho en ataque y le da mucho juego al sistema. Representa lo que busca el Sevilla esta temporada: un equipo sólido, trabajador y que vaya todo a una.
P. Qué les va a pedir a sus jugadores antes de saltar al campo?
R. Que disfruten, pero que no nos quedemos solo con llegar, ver al Sevilla y guardar ese recuerdo. Quiero que compitamos de la mejor manera posible. Para nosotros es una oportunidad única. No creo que haya muchos momentos en los que podamos intentar escribir una historia así en el fútbol. Es muy fácil decirlo, pero los únicos que podemos hacerlo ahora mismo somos nosotros, y probablemente no se pueda repetir. Espero que compitamos de la mejor forma posible, que hagamos un buen partido y, ojalá, por qué no, conseguir la victoria.
P. El partido se jugará en El Val. ¿Les hubiera gustado jugarlo en su campo, con su gente?
R. Sí, tiene su morbo jugarlo en nuestras instalaciones, con estas dimensiones más reducidas. Pero lo que buscamos es dar cabida a mucha más gente. Aquí no caben más de 500 personas, y a El Val van a ir alrededor de 4.500, con prácticamente todo vendido. Es un partido que no solo tenemos que vivir nosotros, sino toda la gente que representa a este club, todo el fútbol de Madrid e incluso los aficionados del Sevilla, que aquí no cabrían. Jugar en un campo profesional, con un graderío que rodea todo el estadio y en las mejores condiciones posibles, es una buena decisión.
P. ¿Qué le gustaría que sintieran los niños de la cantera al verles jugar contra el Sevilla?
R. Me encantaría que vieran en estos jugadores una posibilidad para su futuro. Espero que representemos al club lo mejor posible, no solo con fútbol, sino también con los valores que se tienen que transmitir a través del deporte. No podemos olvidarnos de eso. Somos el primer equipo de un club con muchísimos jugadores en benjamines, alevines, infantiles y cadetes, con fútbol femenino e incluso con una sección de atletismo. Estamos representando al Sporting, y no solo nos tenemos que quedar con el resultado, sino con la forma de competir y de trabajar.
P. Termine la frase: si eliminamos al Sevilla el jueves...
R. Sería la persona más feliz del mundo





