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El Cuti Romero regatea el infierno de las Malvinas que destrozó a Ardiles

El centrocampista argentino abandonó el Tottenham en 1982 por los abucheos y la incomodidad causada por el conflicto armado anglo-argentino

José Luis Hurtado1061 palabras

Cayó desde la platea del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta . Parecía un trapo blanco más. Abajo, los jugadores argentinos festejaban como en un boliche la victoria sobre Inglaterra (1-2). Uno de ellos, LoCelso, recogió la prenda, la desplegó y era una pancarta que decía: 'Las Malvinas son argentinas'. Otra vez la política, regada de sentimiento, pasión y goles, paseaba sobre el césped, y enfrente, el rival territorial, Inglaterra. Una historia con flecos desde 1982. En aquella ocasión se entrometió en la carrera de Ardiles. El Cuti Romero, nuevo fichaje del Atlético , no sufrirá lo mismo.

Ardiles vestía la camiseta del Tottenham en el 82. El Cuti la lucía hasta ahora. En el medio de ambos, una mina, la convivencia en el fútbol inglés con las Malvinas en la cocina. El cruce mundialista volvió a situar en la mesa un plato envenenado.

El central argentino ha sido el jefe de la zaga 'spur'. En Atlanta fue de los que se colocó cerca de la pancarta como si esta fuera un ariete de la escuadra rival. En el 82, Ardiles era algo más que un jugador, era el abrigo de una hinchada que le veneraba.

Campeón del mundo con Argentina en el 78, centrocampista incansable con fútbol y determinación, Osvaldo 'Ossie' Ardiles (Córdoba, 1952) llegó procedente de Huracán a la Liga inglesa tras la conquista mundialista. La vida le iba de película, no sólo por su participación junto a Pelé en 'Evasión o victoria' (1981), la película del maestro John Huston en la que una chilena y Stallone desafían a los jerarcas nazis.

En la excursión a Inglaterra le acompañaba Ricardo Villa, un centrocampista ofensivo también campeón mundial en el 78. Con esa pareja, el Tottenham conquistaba la FA Cup de 1981 ante el City. En el partido de desempate (3-2), Villa hizo el que se denominó 'mejor gol del siglo' en Wembley. Ya estaban en la carpeta de los ídolos.

Malvinas me destruyó claramente, fue una bomba que estalló en mi bien ordenada vida

Todo cambió el 2 de abril de 1982. Argentina, gobernada por una Junta militar, atacaba el territorio de las Islas Malvinas, un archipiélago de titularidad inglesa, cuya soberanía reclamaba desde 1833. Las islas habían aplastado la calma en la que vivía Ardiles.

Un día después del ataque argentino el Tottenham jugaba en Copa contra el Leicester, cuya afición abucheó al argentino en cada balón que tocaba por una cuestión de patriotismo, una excusa para que los gritos de 'Inglaterra, Inglaterra' tronaran sobre Ardiles. La hinchada del club nunca abandonó la fidelidad a 'Ossie' y devolvió los improperios con gritos a favor de Argentina.

A pesar del cariño de los suyos, el mediocampista, impresionado, marchó a Argentina para incorporarse a la selección de Menotti que preparaba el Mundial de España.

Con su atención en el conflicto armado y viendo el desarrollo, Ardiles comenzó a expresar su deseo futuro: "No voy a volver a Inglaterra. Nuestros corazones están cerca de nuestros soldados". La guerra anglo-argentina iba a intoxicar el ambiente del Mundial de España. La prensa sensacionalista inglesa, siempre al quite de lo que huela a morbo y venta, especulaba con que Ardiles pasara a ser un combatiente argentino. La imaginación al poder.

Las astillas llegaron al Parlamento inglés, que incluso se llegaba a plantear la conveniencia de pedir la expulsión de Argentina del evento mundialista. La FIFA y la organización del Mundial surfeaban con diplomacia la cuestión.

La tragedia y un primo heroico

En Argentina, mientras, el fervor también se hacía notar. En los estadios argentinos se hacía sonar el himno nacional antes de los encuentros. En una nota colateral de morbo, Inglaterra y Argentina se enfrentaban en el Mundial de hockey patines de Portugal. Los contendientes se negaron el saludo. Los argentinos, una potencia de la especialidad, arrollaron (8-0) a su rival.

Por si fuera poco, para Ardiles el conflicto bélico arrastró una consecuencia familiar funesta. El capitán José Leónidas Ardiles, primo del futbolista, era piloto de las fuerzas aéreas argentinas. El 1 de mayo del 82, a la edad de 27 años, José Ardiles inicia una misión con un Mirage M5P.

Detectado por una patrulla inglesa de aviones Sea Harrier, Ardiles intenta zafarse de sus vecinos del espacio . La aventura termina con fatalidad cuando uno de los aparatos ingleses lanza un misil que hace diana sobre la nave de Ardiles. El Mirage explota en el aire. Nunca se recuperó el cuerpo de José Leónidas Ardiles, nombrado Héroe Nacional por ley.

Es otro escollo para que Ardiles se plantee la vuelta a Inglaterra. Mientras, el Tottenham conquista la FA Cup del 82 al derrotar por 1-0 al Queen's Park Rangers en el encuentro de desempate sin Ardiles, que sigue con su selección, y sin Villa, que prefiere no participar en el choque.

"Malvinas me destruyó claramente. Fue una bomba que estalló en mi bien ordenada vida", reconoció Ardiles, sin un lugar en el mundo al ver cómo 'sus' dos países combatían sin freno. Inglaterra impuso su poderío militar y el 14 de junio, tras 74 días de lucha, Argentina firmó la rendición. Las Malvinas volvían a ser inglesas. El resultado macabro de la guerra fue de 649 muertos por parte argentina y 255 en las filas británicas.

A Ardiles le aguarda el Mundial de España, de triste desarrollo para Argentina a pesar de contar con Maradona y Kempes como símbolos. El sorteo, curiosamente, determina que los dos países en guerra sólo puedan verse en la final. Ninguna escuadra en lucha se acerca a ella. Tras la competición se consuma su cesión al PSG, equipo en el que muestra un rendimiento deplorable como él mismo reconoce.

En enero del 83, antes de tiempo, Ardiles hizo las maletas en París para culminar el regreso al Tottenham. "Dije que no volvería a jugar en Inglaterra, pero las circunstancias ahora son distintas. Voy a demostrar que el fútbol es lo primero para mí".

Para el Cuti Romero comienza una nueva etapa sin el recuerdo de las Malvinas al acecho. En la Premier todavía figuran símbolos de la selección argentina como el Dibu Martínez (Aston Villa), Enzo Fernández (Chelsea), Mac Allister (Liverpool) o Lisandro (Manchester United).

Ardiles figura como embajador oficial del Tottenham, cargo desde el que se ha ocupado de dar la bienvenida a un nuevo fichaje, el argentino Senesi. Falta comprobar si el fútbol se impone a la pancarta.

Romero, a la izquierda; en el centro, la pancarta del Mundial; a la derecha, Ardiles, con Villa
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