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La fragilidad defensiva condena a Las Palmas, que mira de reojo al descenso

Ha encajado 19 goles, casi la mitad que en toda la temporada pasada

Jesús Izquierdo366 palabras

Las Palmas atraviesa una mala racha. La posición en la tabla es preocupante, en parte, por los números defensivos de este inicio de temporada. Unos datos demoledores: 19 goles encajados en apenas diez jornadas . Una cifra que retrata la preocupante fragilidad de un equipo que no encuentra la manera de frenar la sangría. La comparación con el curso pasado resulta especialmente significativa. Entonces, el conjunto amarillo recibió únicamente 40 tantos en las 42 jornadas, el segundo mejor registro defensivo de la categoría. Todavía más notable fue la primera vuelta, en la que solo encajó 13 . Ahora, en solo diez partidos, ya ha encajado más que en toda esa primera vuelta, y casi la mitad del general. Una caída alarmante para un equipo que aspiraba a pelear por el ascenso y que, sin embargo, se encuentra a tan solo tres puntos de la zona de descenso.

El cambio en el banquillo tampoco ha servido para detener la caída. La llegada de Juan Manuel Rodríguez pretendía aportar orden, confianza y una reacción inmediata a un equipo cada vez más vulnerable, pero su estreno acabó con derrota por 0-3. El técnico apostó por una defensa de cinco jugadores con la intención de proteger mejor su portería. Sin embargo, Las Palmas volvió a mostrar una imagen de impotencia. Ni el cambio de entrenador ni el ajuste táctico han logrado, por ahora, corregir un problema que amenaza con condicionar seriamente el futuro del equipo.

Las salidas de Amatucci, Mika Mármol y Barcia , unido a la lesión de Clemente, dejaron muy tocado al equipo. Pero reducir todos los males de Las Palmas a los errores de sus defensas sería quedarse en la superficie. La fragilidad comienza mucho antes de que el rival se acerque al área de Caro. La UD equipo tiene dificultades para robar el balón, llega tarde a los duelos y pierde con demasiada facilidad el orden cuando no tiene la posesión. Esa falta de presión coordinada y de equilibrio entre líneas deja a la zaga expuesta , obliga a los centrales a defender demasiados espacios y multiplica las situaciones de peligro. El problema, por tanto, no se soluciona colocando más futbolistas atrás, sino trabajando el bloque.

Los jugadores de Las Palmas, en la previa de un partido.
Segunda DivisiónUD Las Palmas

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