Espí bendice el estreno de Mourinho
El gol a lo Joselu arregla un partido igualado, con un Madrid muy similar al pasado año y un Espanyol bien organizado. Arda, el mejor, sustituido. Bellingham y Calatrava firman los goles.

Algo ha cambiado en el Madrid respecto a los dos últimos años. Es Carlos Espí, ese especialista en el área que no tenía. Un tipo capaz de bajar una lavadora o rebañar cualquier pelota en el área. El ariete firmó en el 90' el primer triunfo del Madrid de Mou, muy similar al de Arbeloa, que fue perdiendo fuelle y ritmo. Arrancó notable, no supo contener la reacción del Espanyol y se expuso al intercambio de golpes, partido (cuatro que no defienden) y sin equilibrio. Los pericos cayeron con honor, mostrando hechuras de bloque armado, pero esta vez no le sonrió la apuesta de la contra.
Conste que el Madrid fue de más a menos y tuvo un arranque prometedor. Sorprendió Mourinho con su primer once. No hubo topo que lo filtrase, y por eso chocó la entrada de Bellingham en el once desplazando a Arda Güler , el faro de la pretemporada, a la derecha. Más lógica tiene apostar por Dumfries en lugar de Trent, especialmente a domicilio. El brillante arranque del Espanyol invitaba también a reducir riesgos. Así que, sin Diomande pero con la BMV, inició el portugués su segunda etapa como entrenador madridista. Y arrancó a todo trapo.
Con pocos toques, vertical, cargando el juego especialmente por derecha con Dumfries doblando a Arda, y presionando mucho sin balón, el Madrid se puso pronto por delante. Funcionó el balón parado, con Arda de lanzador y Jude de llegador, y Mou se levantó a felicitar a su equipo por el trabajo bien hecho. El turco y el inglés capitalizaron la notable presentación blanca, que exigió alguna intervención de Dmitrovic . Una a Dumfries y otra a Mbappé, que apareció por los dos costados.
El Madrid empezó a desenfocarse por Vinicius . Recibió una patadita de Calatrava nada más empezar que no vio el colegiado y que merecía amarilla cuanto menos.Por gratuita y por injustificada. La acción soliviantó al brasileño, que empezó a perderse en peleas absurdas y a distraerse de su objetivo. Calatrava olió la tostada y se soltó en ataque.También se alargó el Madrid, que empezó a consentir el juego entre líneas de Javi Hernández. Se lastimó Huijsen en un choque con Roberto, sangró y tuvo que quedarse un minuto fuera por la atención médica, como si hubiese perdido tiempo. Absurdo.Total, que el Madrid se destensó, Javi Hernández llevó la jugada a la derecha, sirvió a segunda línea y Calatrava, libre entre Valverde y Carreras, enganchó el empate.
Acusó el Madrid la falta de control en la medular. Bernardo y Valverde aparecieron poco en esa propuesta de juego rápido , a pocos toques, y como Bellingham también acusó la fatiga, quedó reducido a la finura de Arda y a las arrancadas de Mbappé. Pudo bastar con una estampida del 10 que sacó con los pies Dmitrovic, pero también pudo irse al descanso en desventaja en un centro que Roberto no pudo cabecear cómodo.
No hubo cambio tras el descanso, y la vuelta dejó perplejos a los madridistas. Calatrava pudo arruinar su partidazo con una patada a Carreras, pero el colegiado se ahorró la segunda amarilla. Sánchez Martínez tampoco apreció cesión en una acción clara que tampoco se repitió demasiado, no vaya a ser. Total, que la segunda parte empezó sin dueño. Una para el Espanyol, con otra acción peleada por Roberto que Calatrava no aprovechó, solo de nuevo. Otra para el Madrid, del guante de Güler a la cabeza de Bellingham. Dmitrovic desvió al larguero. Y si Calatrava se expuso a la segunda amarilla, Vini hizo lo propio al reclamar penalti por un toquecito de nada de Edu Expósito. Hora de cambios.
Entraron Cucurella, lateral por lateral, y Diomande, retirando al banda derecha. O sea, a Güler. Al mejor. Sorprendente Mou. Manolo González, en cambio, fue lógico. Fuera los dos con tarjeta, Calatrava y Riedel. Se refugió el Espanyol a la espera de una contra, y el Madrid dominó sin continuidad. Con poco de Bernardo y de Valverde. A lo que inventasen Mbappé o Vini, algo más centrado en el segundo acto. Pero con esa sensación de algo ya visto.
No mejoró el juego blanco, claro. Y el Espanyol aguardó a una contra como la que le dio puntos en los últimos años. No la encontró, también por mérito del rival, que cerró las vías. Pero había una bola extra con los cambios finales. Entró Carlos Espí , y nada más ingresar aportó una buena dejada a Mbappé que el francés voleó sin control. ¿Y Diomande? Buscó el desborde, pero con poco éxito. El partido se esfumaba y a las estrellas blancas les faltaba finura. Falló Mbappé un pase fácil a Espí, así que el delantero se buscó las castañas. Acudió en el 90 a una pelota suelta, trastabillado Mbappé, y firmó la victoria. Premio a un profesional del gol.






