Mbappé baja a la tierra al Barcelona
El doblete del francés da la victoria al mejor Madrid en muchos meses, anulando las virtudes azulgranas. Bellingham, de menos a más, domina al final, con Lamine sujetado por Cucurella

El Real Madrid resucitó en el escenario más exigente frente al dominador de la Liga. Donde y cuando menos se esperaba, el equipo blanco ofreció su mejor versión en las últimas dos temporadas, la de un equipo sólido, preciso y versátil, capaz de defender con aplicación y desplegarse con criterio para ganar el Clásico con un doblete de Mbappé, puntual en su cita. El Barça se estancó en las nueve victorias y no se impuso en su escenario predilecto, el centro del campo. Se esperaba a Rodri pero aparecieron Güler, Bernardo, Bellingham, de menos a más, y Tchouaméni, con la aportación de Camavinga, cambio decisivo de Mourinho. Se esperaba que el portugués coleccionara otra manita o similar y, en cambio, ofreció un curso de manejo táctico. Y sin dos de sus estrellas, Courtois y Vinicius.
Fue todo una sorpresa. Desde que se anunció la alineación, el rumbo era distinto. Mourinho metió a Bernardo Silva en el eje y mantuvo a Arda en la alineación, los futbolistas de buen pie que, se supone, no podrían coincidir en el once "porque les metería cinco", según declaró en Roma. El resultado fue un Madrid solidario, agrupado sin balón y bien escalonado con él, ocupando los espacios con acierto. Una respuesta a la altura del rival.
Puede que no lo esperase el Barcelona, pero tuvo tiempo para recomponer el plan. En cambio, en todo el primer tiempo le costó imponerse donde se suponía indiscutible, el centro del campo. Fermín fue la apuesta junto a Pedri y Rodri, y el andaluz fue el más activo, quien mejor conectó con los delanteros. Por primera vez se vio a Raphinha bien sujetado. Fue Gordon quien abrió el capítulo de avisos con un remate desde su sector bien controlado, y después desplegándose para dejar a Rapha tras una buena arrancada de Lamine. El candidato a Balón de Oro tuvo un duelo de alta intensidad con Cucurella, intenso en cada pelota. Logró parte de su objetivo, desenfocar al de Rocafonda.
Si al Barça llegaba justo de defensas al Clásico, se quedó en mínimos al caer Espart. Flick metió a Balde, aunque cuente poco, para llevar a Cancelo al lado derecho. Se asomó el Madrid con un centro de exterior de Arda que Mbappé voleó arriba, y el Barça contestó al rebañar un error del turco que facilitó la llegada de Gordon. Sacó Lunin, sobrio pero seguro. Y en ese punto de equilibrio, rebasado el minuto 40, salió el Barça a atacar la presunta debilidad del Madrid con balón y tejió una jugada espléndida. De atrás adelante, tocando todos hasta Lunin, la pelota circuló en diagonal hasta el extremo izquierdo donde se infiltró Diomande, metió el centro tenso, despejó Gerard Martín contra Mbappé y el rebote sorprendió a Joan García. 0-1.
Pudo y debió iguala el Barça antes de la pausa porque Lamine tuvo una ocasión clamorosa. Movió bien las piezas hasta encontrar a Fermín como 9, descargó a la izquierda con un rebote también afortunado y el 10 tuvo el gol en la zurda. Falló. Otra sorpresa. Y también la tuvo Mbappé, que remató al poster, aunque arrancó en fuera de juego. Eso fue menos sorprendente. El caso es que, de vuelta de vestuarios, arriesgó el Barça y el Madrid perdonó el segundo. Arrancó espectacular Bellingham, por dos veces, la primera clamorosa en un dos contra uno que Gerard Martín defendió de cine. En la siguiente no abusó de la conducción el inglés, pero el pase no fue preciso y Balde se cruzó ante Mbappé.
El riesgo del Barça tuvo premio. Recibió un pisotón en el gemelo Diomande de Cancelo y cayó lesionado. El Madrid se quedó con diez por la norma más estúpida de la historia, redobló esfuerzos y pidió Valverde el cambio. En ese estatus botó en corto el Barça, Pedri tuvo tiempo para pensar, filtró el pase interior y Raphinha cruzó duro abajo. Empate.
El gol agrandó al Barça. Pese a un remate venenoso de Güler que sacó Joan García con mérito, se instaló el conjunto azulgrana en campo contrario, con el riesgo que entraña a sus espaldas, y sumó llegadas. Sacó primero Lunin un cabezazo de Gerard Martín con una mano excelente, a lo Courtois. Probó Lamine desde el centro, escapando del pegajoso Cucurella, junto al palo, y remataron desde la frontal De Jong y Raphinha. Huijsen taponó ambos, uno de ellos con la cara.
Entró Camavinga en escena, se suponía para blindar el centro del campo con su despliegue, y fue decisivo. Zidaneó Bellingham en el medio para deshacerse de dos rivales, Arda metió en profundidad para Eduardo que eludió al central y pasó atrás para el remate certero de Mbappé. 1-2. Hay Liga por obra y gracia del Madrid. Se agigantó ante el mejor rival hasta reducirle a mínimos. Empieza un campeonato nuevo.






