El filial maniató al Zamora y se llevó una victoria de mucho mérito
Una genialidad de Manu Ferreiro y los tantos de Iker Gil y Martín Ochoa sirven para asaltar el Ruta de Plata

El Deportivo Fabril se llevó tres puntos de oro del feudo zamorano con una victoria por 1-3 que premió su pegada y, sobre todo, una actuación memorable de su portero. Ante 2.870 espectadores, en la tarde del domingo 1 de noviembre (18:45 CET), el conjunto coruñés golpeó pronto, resistió el asedio local durante casi todo el encuentro y sentenció en el tramo final. El Zamora CF, dueño del balón y de las ocasiones, se marchó de vacío en una de esas jornadas en las que las estadísticas cuentan una historia y el marcador, la contraria.
ZAMORA : Iker Piedra, Guillem (Diego Moreno, min 58), Luismi, Dufur, Carbonell, Juanje, Carlos Ramos, Fabi (Mauro Costa, min 78), Pau Mascaró, Álex Hidalgo (Izan, min 58) y Vergés.
FABRIL : Hugo Ríos; Quique Teijo, Samu, Manu Serrano, Xabi Campos; Rubén López Yayo; Adri Guerrero, Manu Ferreiro (Álvaro Fraga, min 60), Domínguez (Koke, min 68); e Iker Gil (Martín Ochoa, min 68).
GOLES : 0-1, min 5: Manu Ferreiro; 0-2, min 56: Iker Gil; 1-2, min 69: Dufur; 1-3, min 77: Martín Ochoa.
ÁRBITRO : Roberto Gonzalo Sánchez. Amonestó al local Carbonell y al visitante Domínguez.
Un partido que se decidió en los errores y en los aciertos puntuales
Los números de la pizarra describen un dominio abrumador del Zamora: 56% de posesión, 14 remates por apenas 5 del rival, siete tiros entre los tres palos frente a tres, y un xG de 1,69 contra 0,55. Los locales acumularon cuatro ocasiones claras y hasta golpearon dos veces la madera. Sin embargo, el fútbol tiene estos veredictos crueles, y el Fabril los aprovechó todos.
El guion se torció temprano para los de casa. En el minuto 5, Tatiño abrió la lata para los visitantes y puso cuesta arriba una tarde que ya nunca se enderezó. El Fabril se replegó con disciplina —35 despejes frente a 23 del Zamora— y esperó su momento. En el 56, Iker Gil amplió la ventaja con el 0-2, un mazazo justo cuando el conjunto zamorano buscaba reaccionar tras el descanso.
La respuesta local llegó en el 69, cuando el central Unai Dufur recortó distancias rematando un centro del capitán Carlos Ramos para firmar el 1-2 y devolver la esperanza al Ruta de la Plata. Pero el sueño duró apenas ocho minutos: en el 77, Martín Ochoa, que había entrado desde el banquillo, aprovechó la asistencia de Xabi Campos para establecer el definitivo 1-3 y cerrar el partido.
Hugo Ríos, el muro que decidió el partido
Si hay un nombre propio en esta victoria, es el del portero visitante. Hugo Ríos firmó una exhibición absoluta: seis paradas, todas a disparos desde dentro del área, y una valoración de 8,4, la más alta sobre el césped. Su registro de goles evitados (+1,70) ilustra hasta qué punto mantuvo a su equipo con vida mientras el Zamora bombardeaba su portería. En el otro arco, la lectura fue la opuesta: Iker Piedra terminó con un dato de goles evitados de -1,99, reflejo de una tarde en la que cada remate visitante acabó dentro.
Por detrás de Ríos, la defensa de tres del Fabril respondió con solvencia. Samu Fernández acumuló doce despejes y cuatro intercepciones con un notable 7,1, y Enrique Teijo añadió seis despejes más. En el centro del campo, Rubén López (valoración de 7) y Xabi Campos (7,3, con la asistencia del tercer gol) ordenaron las transiciones que castigaron a un Zamora volcado.
En el bando local, el capitán Carlos Ramos fue el más destacado con un 7,9: dos ocasiones claras creadas, cuatro pases clave y la asistencia del único gol zamorano. Fabián Urzain (7,1) fue el más incisivo por banda con sus centros, y Pau Mascaró lo intentó una y otra vez —siete disparos, uno al palo—, aunque sin fortuna de cara a puerta. La falta de puntería y el acierto de Ríos condenaron a un equipo que mereció mucho más por juego.
Lo que deja la clasificación
La derrota deja al Zamora CF decimocuarto en el Grupo 1, con 12 puntos (3 victorias, 3 empates y 4 derrotas) y un balance de 11 goles a favor por 12 en contra. Siguen fuera de la zona de descenso, pero con un margen cada vez más estrecho en una tabla apretadísima: apenas tres puntos separan al decimotercero del vigésimo.
El Deportivo Fabril, por su parte, respira. Los tres puntos lo elevan a 11 unidades —las mismas que el Barakaldo decimoquinto—, aunque su posición decimosexta y su diferencia de goles de -6 recuerdan que la permanencia será una batalla larga. Esta victoria a domicilio, la tercera del curso para los coruñeses (3 triunfos, 2 empates, 5 derrotas), es justo el tipo de resultado que puede marcar la diferencia para un filial que sufre lejos de casa.
La lucha por no descender toma forma
El tramo bajo del Grupo 1 se aprieta de forma inquietante. Por debajo del Fabril aparecen Unionistas de Salamanca (10 puntos), CD Coria (9) y, ya en zona de máxima alarma, UD Ourense y Arenas Club, ambos con 8 puntos. El Arenas, con -14 de diferencia de goles, es el conjunto más necesitado. Para el Zamora y el propio Fabril, cada jornada se convierte en una final anticipada: el colchón es mínimo y los errores se pagan caros, como demostró esta misma tarde.
- Hugo Ríos (Deportivo Fabril): su actuación en el Ruta de la Plata, con seis paradas y +1,70 goles evitados, confirma que tiene en la portería un seguro de vida. Si mantiene este nivel, el Fabril tendrá siempre opciones.
- Carlos Ramos (Zamora CF): el capitán fue el único que estuvo a la altura de las ocasiones generadas. Su visión (cuatro pases clave) debe convertirse en el eje creativo para que el gol llegue en las próximas jornadas.
- Martín Ochoa (Deportivo Fabril): entró desde el banquillo y en 22 minutos resolvió el partido. Un revulsivo ofensivo que el Fabril necesitará para sumar los goles que su delantera titular no termina de encontrar.
El 1-3 final es un espejismo estadístico: el Zamora dominó, remató y acarició el empate, pero se topó con un portero inspirado y con un Fabril clínico en las áreas. En Primera Federación, donde los márgenes son ínfimos, la eficacia pesa más que la posesión. Los coruñeses se marchan con un triunfo que puede resultar decisivo en la pelea por la permanencia; los zamoranos, con la amarga sensación de que mereciendo ganar, perdieron.






