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El Murcia sale mal parado y se aleja del liderato

Los granas perdieron ante el Juventud Torremolinos en una cita donde le anularon un gol a Álvaro Giménez y hubo un balón al palo en la última jugada

Redacción MARCA1114 palabras

El fútbol no siempre premia al que más tiene el balón. El estadístico cuenta que el Real Murcia dominó la posesión, pisó más veces el área rival y hasta estrelló tres remates en la madera, pero el marcador —esa frontera implacable— dice que el Juventud Torremolinos CF se llevó los tres puntos con un 1-0 esculpido por un recién salido del banquillo. En la novena jornada de la Primera Federación, Grupo 2, los andaluces firmaron una de esas victorias que valen por dos: por lo que suman y por a quién se lo quitan.

Juventud de Torremolinos: Belman; Rodri (Matiti, min.56), Mati Barboza, Martín Krug, Grozdanic, Diaby (Manu Sánchez, min.46); Climent, Javi Mérida (Brandes, min.56), Cristian Rodríguez (Prevedini, min.83); Dorgu (Pau Pérez, min.65) y Dioni Villalba.

Real Murcia : Dani Jiménez; Víctor Olmedo (Héctor Pérez, min.65), Jorge Mier (Mounir, min.72), Alberto González, Joan Rojas, Cristo Romero; Javi Mier, Chema Núñez (Flakus, min.65), Joao Pedro (Moyita, min.65), Diao (Javi Moreno, min.56) y Álvaro Giménez.

Gol : 1-0, min.78: Pau Pérez.

Árbitro : Aleksandar Ivaylov Angelov, del comité catalán. Mostró la tarjeta amarilla a los locales Cristian Rodríguez (min.8), Diaby (min.14) y Brandes (min.91) y a los visitantes Olmedo (min.1), Javi Mier (min.34), Diao (min.50), Joao Pedro (min.73) y Mounir (min.76).

Incidencias: Partido correspondiente a la novena jornada liguera en el grupo 2 de la Primera RFEF de fútbol que se disputó en el estadio El Pozuelo de la localidad malagueña de Torremolinos ante unos 1.500 espectadores, más de 100 de ellos desplazados desde Murcia.

Un plan de resistencia que acabó premiado

Los números del partido retratan a dos equipos en papeles opuestos. El Real Murcia manejó el 67% de la posesión frente al 33% local, completó 413 pases precisos por los 162 del Torremolinos y acumuló 0.57 de goles esperados en contra de 1.18 visitantes. La diferencia de xG era clara, pero el guion se torció donde más duele.

El Torremolinos se atrincheró con un 3-4-1-2 y confió su suerte a la contundencia defensiva y a los reflejos de su portero. Javier Belman firmó tres paradas, ninguna del rival local porque el meta visitante Dani Jiménez no tuvo que intervenir ni una sola vez. La métrica de goles evitados resume el duelo de guardametas: +0.78 para Belman, -0.69 para Jiménez. Atrás, Matías Barboza (13 despejes) y Martín Krug (11) aguantaron el chaparrón con la cara.

El Murcia, dirigido en el verde por un Alberto González que tocó 85 balones con un 94% de acierto, tuvo el control pero chocó una y otra vez con la madera: tres remates al palo lo condenaron. El peso ofensivo recayó en Cristo Romero, el más incisivo con tres disparos —uno al larguero— y en un Chema Núñez que fue el cerebro avanzado con tres pases clave antes de ser sustituido.

El minuto 78 que lo cambió todo

El relato del gol tiene su propia épica de banquillo. Con el 0-0 instalado y el partido pidiendo un destello, el técnico local movió el árbol: Ibrahim Matiti entró en el minuto 56 y Pau Pérez lo hizo en el 65. Veintitrés minutos después, ambos se juntaron para decidir. En el 78, Matiti asistió y Pau Pérez batió a Dani Jiménez para el 1-0, un tanto que el VAR revisó y validó en el 79.

No fue casualidad. Pau Pérez entró con hambre: en apenas 25 minutos disparó tres veces (una entre palos), ganó dos duelos y se marchó con la mejor nota del encuentro (7.9), compartida con su portero. El delantero convirtió 0.16 de goles esperados en el gol que importaba. Matiti, por su parte, dejó un 6.9 de valoración con el pase decisivo y dos regates completados.

Antes del gol, el Murcia había avisado por medio de Usse Diao, uno de los visitantes más peligrosos (7.3 de nota, un remate entre palos que se fue al poste) hasta su cambio en el 56. La reacción visitante llegó tarde y se topó con la madera de nuevo: en total, tres balones murcianos besaron el hierro sin entrar.

Lo que dice la clasificación

La victoria tiene lecturas opuestas para ambos. El Real Murcia se queda con 16 puntos (5 victorias, 1 empate, 3 derrotas) y sigue tercero en el Grupo 2, pero ve cómo los de arriba aprietan: el Real Zaragoza lidera con 20 y el Villarreal B U23 marcha segundo con 17. Para un proyecto con ambición de ascenso, dejar escapar tres puntos ante el colista virtual es un tropiezo que pesa.

Para el Juventud Torremolinos CF, en cambio, es oxígeno puro. Los andaluces suben a 6 puntos (1 victoria, 3 empates, 5 derrotas) y, aunque siguen en la zona baja —puesto 19 del grupo—, se emparejan a otros equipos de la cola y rompen una dinámica que los tenía señalados. Con 20 goles encajados, su gran lastre es defensivo, y por eso esta portería a cero vale doble: es un mensaje de que el equipo puede competir cerrado y aprovechar su momento.

El fondo del Grupo 2 es un pañuelo. El Torremolinos, con sus 6 puntos, comparte la última franja con el CD Teruel, que tiene los mismos 6 pero peor diferencia de goles (-11 frente a -9). Justo por encima aparecen CE Europa, CDA Águilas FC y Rayo Majadahonda con 7. En un pelotón tan comprimido, un triunfo como este —el primero del curso para los de Torremolinos— reordena de golpe las sensaciones: no cambia la posición, pero sí la distancia psicológica con la salvación.

El dato que más debería preocupar a los malagueños sigue siendo su fragilidad atrás, pero el partido demostró que, con orden, sacrificio (22 faltas cometidas, por algo será) y un portero inspirado, pueden sacar la cabeza.

Pau Pérez se postula como revulsivo de lujo: un cuarto de hora y un gol decisivo con la máxima nota del campo. Si el Torremolinos quiere salvarse, necesitará más tardes así. Javier Belman, con sus tres paradas y +0.78 de goles evitados, fue el muro sobre el que se construyó el triunfo. En el Murcia, Cristo Romero dejó claro que es el gran argumento ofensivo del equipo: tres disparos, uno al larguero, y constante amenaza desde la derecha.

El 1-0 final es, a la vez, justo e injusto: injusto para el dominio y el palo del Murcia, justo para la determinación de un Torremolinos que resistió y golpeó cuando debía. Los andaluces se marchan con una victoria que puede ser un punto de inflexión en su lucha por la permanencia; el Murcia, con la sensación de haber dejado ir un partido que mereció, al menos, no perder. En una categoría tan igualada, estos detalles —un rechace, un palo, un suplente acertado— son los que acaban dibujando la tabla.

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