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El Bayern de los milagros

Tres veces se vio en una situación extrema en la Copa de Europa 1973-74, la primera de la seis que luce en su palmarés

Miguel Ángel Lara Adan922 palabras

E l Bayern visita esta noche el estadio en el que suceden cosas que escapan a la comprensión. Entre ellas, su última visita, la de los dos goles de Joselu en un santiamén que dejaron a los bávaros sin la final de Londres y lanzaron al Madrid a la decimoquinta.

En su palmarés, el gigante de Múnich luce seis Copas de Europa: 1974, 1975, 1976, 2001, 2013 y 2020. De todas ellas, la primera entra en la categoría de milagros futbolísticos. Tres veces se vio el campeón germano al borde de la sepultura y en todas se levantó para conquistar su primera Champions.

El sorteo de la primera ronda emparejó al Bayern con el campeón sueco, un equipo que hoy deambula por la cuarta categoría del fútbol de su país, el Åtvidaberg. P ara los alemanes era solo su tercera participación en la Copa de Europa. En la primera, en 1969, habían caído en la primera ronda a manos del Saint-Étienne; la temporada anterior su camino acabó en cuartos, cuando chocaron con el Ajax de Cruyff.

La teoría daba a los alemanes como claros favoritos. Eran los años en los que el fútbol germano se iba a convertir en el ogro de Europa y los de la gestación del mejor Bayern de la historia.

Pero los bávaros sudaron tinta para eliminar al campeón sueco. El partido en Múnich tuvo un desenlace esperado, un 3-1 que no debía presentar problemas para el equipo de Udo Lattek e n la vuelta.

Sin embargo, el Bayern que viajó a la ciudad minera sueca situada a medio camino entre Estocolmo y Gotemburgo era un equipo en ebullición. Acumulaba cuatro partidos sin ganar en la Bundesliga. Sus jugadores parecían agotados y la prensa alemana azotaba a la directiva. La acusaba de reventar la preparación en verano al hacer jugar partidos a su equipo día sí y día no. Las lesiones se sucedían.

Lo que debía ser una tarde sencilla para los bávaros se convirtió en un infierno. Al cuarto de hora —gracias a la norma del valor doble de los goles en campo contrario, vigente entre 1965 y 2021— estaban eliminados. En el minuto 72, Conny Torstensson —que en enero ficharía por el Bayern— subía el 3-0 al marcador.

El primer susto le duró poco a los de Lattek , porque tres minutos después marcaba Uli Hoeness, gol que llevaría el partido a la prórroga y a los penaltis.

En la tanda —la tercera en la historia de la Copa de Europa y la primera para el Bayern— los suecos tuvieron otra pelota de partido. El segundo lanzamiento de los alemanes lo erró Bernd Gersdorff, pero Karlsson y Fanzén fallaron el cuarto y el quinto de los suecos, el primero detenido por Maier y el segundo fuera. El milagro aún no estaba completo.

El sorteo de octavos emparejó al Bayern con el Dynamo Dresde. Por primera vez se iban a encontrar equipos de las dos Alemanias, la capitalista y la comunista. El duelo se convirtió en todo un caso de la Guerra Fría.

Ese partido aparece en los archivos que se desclasificaron de la Stasi tras la caída del Muro de Berlín. El Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA bautizó como Operación Avance, destinada a evitar contactos políticos.

La ida se jugó en Múnich , el 24 de octubre. La Stasi seleccionó al millar de seguidores del Dynamo a los que se permitió entrar en Alemania Federal. Todo el viaje estuvo bajo el control de los ojos de los agentes de la Stasi . No solo de sus compatriotas. Porque en Múnich se realizó una exhaustiva vigilancia de Hans-Dietrich Genscher , el ministro del Interior de la RFA y que fue la máxima autoridad en el palco del Olímpico.

En un partido cargado de alternativas, el Bayern ganó 4-3 después de verse perdiendo 2-3 a falta de veinte minutos. En el informe de la Stasi aparece la sorpresa que supuso ver a jóvenes occidentales con banderas del Dynamo. No supieron explicar si era un asunto político, gente con familia al otro lado del muro o “seguidores del TSV 1860 Múnich”.

Las medidas de vigilancia fueron mayores para la vuelta, el 7 de noviembre. Hubo detenciones por casos menores: pedir recuerdos a los seguidores del Bayern, reventas, intentar acceder al estadio sin entrada... En los archivos de la Stasi se encontraron vídeos de la vigilancia activada ese día en las calles de Dresde a los seguidores del Bayern que viajaron a la Florencia del Elba.

A los 12 minutos todo parecía acabado. Dos goles de Uli Hoeness pusieron tierra de por medio. Pero el Dynamo tuvo una reacción furibunda. Entre el minuto 42 y el 56 marcó tres goles. Con las gradas del Rudolf-Harbig e ncendidas, el Bayern volvía a estar fuera.

Esta vez el pánico duró solo cuatro minutos, lo que tardó en quedar un balón muerto en el área de l Dynamo que Gerd Müller mandó a la red. Hoy ese gol no hubiera subido al marcador por la clara posición en fuera de juego de Torpedo . Entonces, ni hubo una mano levantada para quejarse.

El tercer milagro del primer Bayern campeón de Europa lleva el nombre del diablo para los seguidores del Atlético de Madrid: George Schwarzenbeck.

En la final de Bruselas, Luis Aragonés marcó en el minuto 114. Con el reloj ya en el 120, un lejano disparo de Katsche provocó el desempate. Dos días después no hubo color: 4-0 para los alemanes. El Bayern de los milagros era campeón.

Roth y Breitner, con la camiseta del Atlético de Madrid, después de ganar la Copa de Europa de 1974, la primera en el palmarés del Bayern. IMAGO
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