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Diez minutos de furia en el Bernabéu

En un partido aplazado por la Demostración Sindical del 1 de mayo de 1973, el Madrid pasó de perder 0-3 ante el Athletic a igualar

Miguel Ángel Lara Adan698 palabras

El Real Madrid-Athletic de la temporada 1972-73 se jugó un miércoles, el 9 de mayo. No se pudo disputar con el resto de partidos de la jornada 31 porque el Bernabéu estaba reservado para la Demostración Sindical del 1 de mayo. Ese día, cada año desde 1958, Francisco Franco presidía en el estadio madridista las grandilocuentes exhibiciones deportivas y folclóricas organizadas por la Obra Sindical de Educación y Descanso. Una especie de Olimpiada Laboral para exhibir el potencial del deporte de base español. La edición de 1973 era la XVI y, junto al jefe del Estado, estuvieron en el palco los futuros reyes de España.

Con los resultados en la mano de sus rivales en la pelea por la Liga, el Madrid estaba obligado a ganar para recortar a tres la distancia con el líder, el Atlético de Madrid. Por delante quedarían solo dos jornadas, porque entre la fiesta sindical y el partido aplazado al 9 de mayo se jugó otra jornada.

Para el Athletic no había nada en juego. Estaba en la mitad de la tabla en una temporada en la que perdió más partidos de Liga que ganó, pero en la que fue campeón de Copa.

En una noche agradable, el coliseo blanco se llenó: más de 100.000 espectadores. La presencia de seguidores del Athletic fue masiva. Tanto que al acabar el partido se le preguntó a Miguel Muñoz si no hubo ratos en los que parecía que el partido era e n San Mamés en vez de en Chamartín. “No me extraña, porque aquí siempre tiene mucho y buen público”, respondió el entrenador madridista.

Y los seguidores del Athletic, que iban a ver qué pasaba, se encontraron con que su equipo jugó como pocas veces esa temporada. Al descanso se llegó con 0-2 y, a falta de diez minutos, con un gol más para los vascos.

El Madrid, que esa temporada solo había perdido en casa ante el Atlético de Madrid en septiembre en la Liga, y un par de semanas antes ante el Ajax para despedirse de la Copa de Europa en semifinales, era una colección de errores. La Liga se le iba a borbotones.

Toni Grande y el arrebato

A falta de diez minutos, el marcador era contundente (0-3) y el juego del equipo de Milorad Pavic era incontrolable para los hombres de Miguel Muñoz. Entonces, Eduardo Anzarda —el primer traspaso directo de River al Madrid— cambió su oscura tarde con un buen pase al área que T oni Grande cabeceó a la red.

Tres minutos después, el Bernabéu entró en ebullición cuando Pirri aprovechó un despeje de Iribar para hacer el 2-3. Y en el minuto 88, un infantil error de Villar acabó con un remate de Amancio a la red.

Ahí se quedó el partido. El Athletic se marchaba sin una victoria que había cimentado con 80 minutos excelentes. Al Madrid, los diez minutos de furia no le dieron para sumar los dos puntos y sus opciones de ser campeón de Liga quedaban anuladas.

Toni Grande , que fue quien lanzó la remontada del Madrid, se marchó a su casa contrariado. Y no por el resultado. “Soy el primero en lamentar que el equipo juegue mal; pero no entiendo por qué me pita el público a mí. Siempre tiene razón el público, pero que no la pague conmigo”, explicaba.

Preguntado por esos pitos a su jugador, Miguel Muñoz no entendía nada: “Pues no me enteré de los pitos. ¿Qué quieren? Marcó un gol de cabeza. En el primer tiempo, a punto estuvo de lograr otro. Aún no sé cómo no lo consiguió”.

Dos penaltis protestó el Madrid, pero el asturiano Mariano Medina Iglesias consideró que ninguna de las dos jugadas era digna de pena máxima. “Quieren pitar aquí porque nadie les dice nada”, clamaban los blancos al regresar a su vestuario. Antes, camino de la caseta, habían rodeado e increpado al colegiado por esas acciones.

La Liga la ganó el Atlético de Madrid, la séptima de su historia. El Madrid acabó cuarto y sin trofeos . Porque la Copa terminó en manos de quien era entonces el rey del torneo. Oviedo, Sevilla, Málaga y Castellón fueron sus rivales hasta el título.

Iribar y Miguel Ángel, leyendas de las porterías de Athletic, Real Madrid y de la selección. Archivo MARCA
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