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Julià, el delantero de la huelga

El delantero nacido en Girona fue el ariete del Madrid en Castellón el 11 de abril de 1982

Miguel Ángel Lara Adan773 palabras

E n la larga y fascinante historia del Real Madrid apenas aparece el rastro de dos jugadores nacidos en Girona. En realidad, se puede decir que solo uno sintió de verdad lo que es vestir la camiseta blanca. Ese fue Emilio Blázquez (1912-1975), un buen delantero de los años 30 del siglo pasado. Estuvo dos temporadas en Chamartín, pero a la sombra de grandes estrellas como L uis Regueiro, Lazcano, Emilín u Olivares...

El otro gerundense que pasó por el primer equipo blanco es Francesc Xavier Julià (San Gregorio, 11 de julio de 1961 ). Y la suya con el Madrid es una historia mínima. De un día: el 11 de abril de 1982. De un partido: Castellón 1-Real Madrid 2. Aquel en el que el Castilla fue el Madrid porque los jugadores del primer equipo secundaron la huelga convocada por la AFE.

Era la jornada 32 de Liga. Faltaban solo tres para el final y el título era cosa de tres. El Barcelona era líder con 43 puntos, la Real tenía uno menos y el Madrid sumaba 40.

Aquel fin de semana, los blancos tenían, en teoría, el partido más sencillo: visitaban al colista, un Castellón que llevaba semanas descendido. El líder afrontaba un duelo espinoso ante el creciente Athletic de Clemente y a Atotxa llegaba el Español. Era una jornada propicia para que el Madrid recortara distancias.

Y lo hizo. Ganó 1-2 en Castalia, en el Camp Nou hubo empate a uno y la Real se impuso con un gol de Satrustegui en el tramo final.

Pero el contexto fue completamente anómalo. Mientras catalanes y vascos jugaron con sus equipos de gala , el Madrid compareció con su filial.

Los jugadores habían convocado la huelga el 1 de abril, con carácter indefinido a partir del día 11. Reclamaban seis puntos:

- Pago del resto de las deudas correspondientes a la temporada 80-81 y de las cantidades descontadas indebidamente en la huelga de 1979.

- Creación de un Fondo de Garantía para cubrir el impago de las deudas de los clubes con los jugadores.

- Negociación con los clubes sobre la comercialización de la publicidad en la que se utiliza la imagen de los futbolistas.

- Abono por parte de la Federación, como patronal de los clubes, de los perjuicios ocasionados por la no celebración del partido estipulado en el anterior convenio, cifrados en cincuenta millones de pesetas.

- Derogación de las limitaciones por razón de edad para el ejercicio de la profesión de futbolista.

- Cumplimiento riguroso de los artículos 22 y 85 del Reglamento de jugadores, relativos a la no admisión de fichas a clubes con deudas pendientes y a la rescisión de contratos.

El comité de huelga quedó formado por Del Bosque (Real Madrid), Kortabarria (Real Sociedad), Carrete (Valencia), Leal (Atlético de Madrid), Aguilar (Rayo Vallecano) y Aitor Aguirre (Sestao).

A partir de ahí comenzaron dos semanas de tensiones , presiones, amenazas y reuniones incluso a nivel ministerial. Los clubes advirtieron que, si los jugadores no cedían, la jornada se disputaría de cualquier manera, aunque fuese con juveniles. El paso de los días debilitó la posición de los futbolistas, acusados además de buscar únicamente una mejora fiscal.

Al final, sólo Real Madrid y Zaragoza recurrieron a sus canteras. El Castellón alineó a cuatro de sus profesionales y, en el Calderón, el Valencia jugó con ocho. La huelga acabó en fracaso.

A mediados de marzo de 1981, Julià f ichó por el Castilla desde el Girona, que militaba en Tercera. Su hermano, Narcís, también estuvo en conversaciones con el Madrid, pero llegó a cerrarse.

Firmó por tres años y el 19 de marzo de 1981 debutó con el filial blanco en un 3-1 ante el Recre en el Bernabéu . Permaneció en la Casa Blanca hasta 1985 y vio crecer a su lado a la Quinta del Buitre, además de ver cómo muchos compañeros daban el salto al primer equipo, algo que él, a pesar de sus goles, solo rozó en el partido de la huelga.

Su capacidad goleadora le abrió la puerta a varias ofertas. Hubo una que le hizo especial ilusión: la del Español. Era volver a su tierra, a Cataluña. “Soy catalán y catalanista, pero sin fanatismos. Soy partidario de que exista una autonomía, que no es lo mismo que cada uno por su lado. Cataluña es Cataluña dentro de España. Yo soy gerundense, luego catalán y después español, por ese orden”, explicaba.

Tras su etapa en Madrid, prolongada por las condiciones contractuales de la época, Julià se llevó sus goles a Oviedo. En el Tartiere jugó durante seis temporadas y vivió el histórico ascenso de 1988.

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