Y el mejor del Madrid fue... ¡Endrick!
La opinión de José Vicente Hernáez

Milagro en el Olímpico de Roma. Ver para creer. De hecho, ni el mismísimo Mourinho se lo podía creer cuando en el minuto 57 puso la Roma el 3-1 en el marcador. Ni que decir tiene que era un resultado justo y que Mourinho sentía que el banquillo se le movía. El partido se le iba de las manos y el equipo también. El Madrid no jugaba a nada. Tenía tres delanteros y no se notaba en absoluto. El único gol fue un pepinazo de Mbappé desde fuera del área. El Madrid ni estaba ni se le esperaba. Y, como digo, los cuchillos volaban por encima de la cabeza del técnico portugués porque, la verdad, el equipo no podía jugar peor. Y como llueve sobre mojado., pues eso.
Aunque parezca lo contrario, ese 3-4 final demuestra que Mourinho no sabe por dónde sopla el aire. En la segunda parte colocó a Vinícius en la banda derecha (un error suyo en el control le costó al Madrid el 2-1) y acabó haciendo un giro de 180 grados a la desesperada que le acabó dando la victoria por eso, es decir, por puro milagro. Metió en el equipo a Endrick, casi inédito y con fecha de caducidad, metió a Carlos Espí, que acabó haciendo el gol que daba esperanzas al Madrid, metió a Arda Güler, que tendría que jugar siempre haga sol, nieve o llueva a raudales. Y entre ellos tres rescataron al Madrid de un naufragio que parecía inevitable.
¿Qué hará Mourinho el domingo próximo ante el Sevilla y luego contra el Leipzig? Visto lo visto, los que jugaron inicialmente en Roma ni hacen el fútbol que se espera del equipo ni parecen ser la solución a los problemas que aquejan a este Madrid, un Madrid que se le está yendo de las manos a Mourinho. Este 3-4 en Roma no es ni mucho menos el antídoto al enorme problema de juego que tiene este Madrid.






