Santamaría: "No sé para qué me han traído. El Madrid tiene un equipo soberbio, no hago ninguna falta"
La historia de la llegada del jugador uruguayo al Real Madrid

La Copa América de 1957 se jugó en Perú. José Emilio Santamaría era un jugador contrastado que en ese torneo regresó al eje de la zaga. Hacía tiempo que en su equipo, el Nacional campeón de Uruguay tres años seguidos, jugaba como centrocampista. Una inesperada derrota ante Colombia en la segunda jornada lastró a los charrúas, que acabaron terceros. Lejos de Lima, en Montevideo , la vida de Santamaría estaba a punto de cambiar.
Al volver a su casa, su padre, Emilio —al igual que su madre, Carmen, nacidos en Arnoia, Ourense —, le entregó una carta. Matasellos español, membrete del Real Madrid. La misiva la firmaba el presidente del club, don Santiago Bernab éu. Narraba que había asistido a los partidos de Uruguay durante el Mundial de Suiza y que, desde entonces, pensaba que José Emilio encajaría a la perfección en su equipo.
La oferta hizo que el suelo se moviera bajo sus pies. Por un lado, él era uruguayo (31-7-1929), se había criado muy cerca del estadio Centenario, llevaba doce años en defensa de la camiseta de Nacional Por otro, un gigante naciente al otro lado del Atlántico, el campeón de las dos primeras Copas de Europa, el equipo de Di Stéfano y Rial. .. Y bastante más dinero.
Sus padres le animaron a dar el paso, poniendo como ejemplo lo que ellos hicieron años atrás para mejorar su vida. Pero quedaba un escollo importante. Porque José Añón, gallego coruñés emigrado a Uruguay a causa de la Guerra Civil, no puso fácil el traspaso. Pero José Emilio Santamaría había tomado una decisión. Y el 27 de mayo de 1957 aterrizó en Madrid de la mano de su esposa, Nora Celia , y de un crío, Nelsón, rubio y de ojos claros como su padre.
Su primer contacto con el Real Madrid fue con Juan Antonio Ipiña , que le esperaba en Lisboa. Como el viaje a la capital de España no era hasta el día siguiente, aprovecharon para hacer turismo... futbolístico. Se fueron al Estádio Nacional do Jamor a ver el 3-0 con el que Portugal castigó a Italia en la clasificación para el Mundial de 1958. Los italianos se quedarían fuera, algo que no se repitió hasta 2018. Ahora...
El recibimiento en la estación de Delicias fue majestuoso. La euforia mandaba en Madrid. Tres días más tarde, la segunda Copa de Europa: 2-0 a la Fiorentina en Chamartín . Con Santamaría como testigo. Una semana más tarde, debutaba con el Madrid. El campeón de Europa viajó a Bélgica para ganar 0-9 a La Gantoise en Gante . Entró tras el descanso, por Muñoz. Después viajaron a París para un torneo en el que ganaron al Rot-Weiss alemán y cayeron 3-4 ante el Vasco de Gama de Vavá.
Ese viaje y, tras ver y jugar, a Santamaría le generó una pregunta e inquietud. Se la lanzó a Héctor Rial: "Oye, lo que no sé es para qué me han traído aquí. El Madrid tiene un equipo soberbio en el que no hago ninguna falta". Se equivocaba. Lo que vino es historia. Leyenda que hoy se llora.







