La venganza de Marcet
Dejó el Madrid sin pena ni gloria y fue el autor de tres de los siete goles del Espanyol a los blancos en la Nochevieja de 1950

L a del 31 de diciembre de 1950 no fue una noche de fiesta para los jugadores del Madrid. Despidieron el año jugando en la casa del Espanyol, de donde salieron con un tremendo castigo: 7-1. Pero sí fue un gran día para uno que fue madridista hasta unos meses antes: Francisco Javier Marcet Mudo (1928-2016) . Porque suyos fueron tres de los goles pericos en una tarde final de año heladora pese al sol. De esos goles, el primero, que era el 2-0, llegó con una chilena que puso en riesgo la nariz del señor colegiado.
De los Jesuitas al Barcelona
La pelota fue una compañera fiel en la vida de Marcet desde que era muy pequeño. Nació en Cataluña, en Terrassa, pero fue en el patio de los Jesuitas de Tudela donde se comenzó a forjar la figura de un goleador.
El traslado de su familia a Barcelona le llevó a vestirse de azulgrana. Con el equipo aficionado fue subcampeón de España. El 29 de mayo de 1945, en San Mamés, se llevó un gran disgusto al perder la final por 3-0 ante el Indautxu . Tenía 16 años y esa derrota no la olvidó nunca.
Además de goles, Marcet era un buen estudiante. En la Universidad de Deusto mezcló goles y libros en un camino que lo condujo a ser un delantero de élite y licenciado en Ciencias Económicas. Los veranos en Castellón le pusieron en contacto con el equipo de La Plana, que estaba en Segunda.
Eran otros tiempos. Marcet fichó por el Castellón , pero solo para actuar cuando se lo permitían sus vacaciones universitarias o cuando los blanquinegros viajaban para jugar cerca de Bilbao. Era la temporada 1947-48 y jugó siete partidos, en los que marcó seis goles.
Eso bastó para que su nombre sonara fuerte en España. El 8 de agosto de 1948 cerraba el acuerdo para ser jugador del Madrid. Lo hacía como amateur y un año después rubricaba su prime contrato profesional. El 17 de octubre de 1948 debutaba: 4-1 al Valladolid en Chamartín.
Su paso por el Madrid fue breve, dos temporadas, sin títulos, y sólo dos goles en los 13 partidos oficiales que jugó. Los dos fueron ante el el Oviedo (6-2, 2-10-1949).
Al acabar la segunda temporada, el Madrid dejó libre a Marcet. Y apareció el Espanyol (por entonces Español), el equipo de su vida.
Al llegar le colocaron de interior, lo que hizo que le costara adaptarse. El 10 de septiembre de 1950 debutó en la Liga con su nuevo equipo. Lo hizo en territorio conocido , Chamartín. El Madrid ganó 6-1, con tres goles de Pahíño. El de los catalanes llevó su firma.
Acabó la temporada con 18 goles, entre ellos los tres al Madrid en el 7-1, dos en el 4-3 al Atlético de Madrid, otro par en el 8-0 al Lleida y uno en el 6-0 al Barcelona.
En Sarrià jugó durante siete temporadas, en las que marcó 67 goles en 174 partidos. La inteligencia de Coco, que era el apelativo con el que se le conocía, se convirtió en una pieza esencial en lo que, con Alejandro Scopelli como entrenador, se llamó el Espanyol del oxígeno. El argentino, durante unos meses, revitalizaba a su equipo en el descanso con bombonas de oxígeno.
Con Panizo como referente desde muy joven, su debut en la selección fue el 17 de junio de 1951. En Estocolmo, 0-0 ante los suecos, compartió banquillo con su ídolo. El vasco de Sestao fue suplente después de su mal partido la semana anterior ante Bélgica en Bruselas (3-3); Marcet entró en el descanso en el lugar de Zarra. Su recorrido con la selección se limitó a dos partidos más: derrota 0-1 ante Argentina y victoria en Las Corts ante Bélgica por 3-1, con dos goles suyos. Después de ese doblete no volvió.
El 14 de octubre de 2016, en Barcelona, falleció. Tenía 86 años.







