Las 24 horas de locura en Las Gaunas luchando por el cielo y por salvarse del infierno: "Volveremos como en los 90"
MARCA vive desde dentro las citas clave de UD Logroñés y SD Logroñés que pelearon en poco más de un día y en el mismo estadio por el playoff de ascenso a Primera RFEF y el playout de salvación en Segunda RFEF

Logroño , ciudad a la que le cuesta aún abrazar el fútbol intensamente tras la muerte del histórico CD Logroñés del Tato Abadía y Oleg Salenko , amaneció el fin de semana con el runrún que emerge en las fechas grandes. En los bares, en las calles cercanas a Las Gaunas , en las conversaciones de las cargadas sobremesas y en los ardientes grupos de WhatsApp, todo giraba alrededor de dos partidos que comprimían una temporada entera. La UD Logroñés , uno de los mejores equipos de la categoría, buscaba el penúltimo paso hacia la gloria de la Primera Federación. La SD Logroñés se agarraba a la categoría con el agua al cuello tras una temporada de pesadilla. Dos escudos, dos urgencias distintas y una misma ciudad pendiente de su estadio. Dos batallas de altura en prácticamente 24 horas .
Las Gaunas , estadio con nombre radiofónico, volvió a vestirse de gala . El sábado, el color blanquirrojo de la UD Logroñés tomó la calle con una previa de las que van calentando el partido mucho antes del pitido inicial. Bufandas al cuello, camisetas antiguas, niños de la mano de sus padres (algunos por primera vez), veteranos que han visto demasiadas tardes torcidas y una ilusión que fue creciendo desde el parque Gallarza hasta el campo. "Volveremos como en los 90", decía un fan. "Esta ciudad se lo merece", replicaba su compañero de fatigas. El corteo hacia el estadio llenó el camino de cánticos, banderas y esa fe tan propia del aficionado que sabe que en estos días también juega él . El ambiente, como siempre en los días clave de la UDL, resultó fastuoso. Se acabaron varias añadas.
Los locales llegaban con ventaja tras el 0-2 de la ida ante el Getafe B, pero nadie se fiaba del todo. En un playoff, la renta sirve para dormir algo mejor durante la semana, no para salir a jugar con el trabajo hecho. El equipo de Unai Mendia lo entendió desde el principio. Había que gobernar la tarde con piernas, cabeza y una grada empujando desde el primer balón. Y la grada respondió. 6.895 espectadores llenaron Las Gaunas de ruido , con el Fondo Sur convertido en un muro de contención para los madrileños. Un jugador más para los riojanos.
El partido empezó con un aviso que encendió al estadio. Santana puso un balón desde la derecha que acabó en el poste cuando apenas había tiempo para mirar el reloj. Ese primer sobresalto metió a todos en faena. La UD se sintió cómoda en el clima que había creado su gente: intensidad, presión, cada recuperación celebrada con rabia y cada carrera al espacio acompañada por el empuje de la grada. El Getafe B necesitaba marcar tres goles para seguir vivo, pero durante muchos minutos pareció encerrado en el escenario que menos le convenía.
Marí y Rivero fueron tomando el pulso del centro del campo. Cabetas y Muguruza respondieron atrás con autoridad. Otadui apareció entre líneas para darle continuidad al juego. Berto Rosas se fajó en punta. Santana y Anai estiraron al equipo por fuera. La UDL no se dejó llevar por la ansiedad ni por el ambiente. Jugó con una seriedad de equipo que sabe lo que tiene entre manos. El público, mientras tanto, iba midiendo la tarde en pequeños estallidos: un despeje, una presión bien hecha, un balón robado cerca del área, un centro que levantaba a media grada.
La primera mitad dejó esa sensación engañosa de partido controlado. El meta Taliby apenas tuvo trabajo y el equipo local pudo haberse ido al descanso por delante. Las Gaunas cantaba con fuerza, pero también con esa prudencia que deja la experiencia. El fútbol riojano conoce bien los giros bruscos. Y el Getafe B apareció en el peor momento para recordarlo. En el minuto 50, Gorka puso un balón al área y Joselu remató a bocajarro para hacer el 0-1. El golpe cambió el sonido del estadio.
Durante unos minutos, la fiesta se quedó atravesada en la garganta . La UD Logroñés, que había vivido instalada en la seguridad durante la primera parte, empezó a sentir el peso del playoff. El filial azulón ganó metros, encontró balón parado y metió a los locales cerca de Taliby. Las Gaunas pasó del cántico alegre al murmullo nervioso . Los aficionados seguían empujando, pero con las manos apretadas, mirando el reloj antes de tiempo, sabiendo que un segundo gol podía convertir una tarde plácida en una trampa .
Ahí apareció Miguel Marí , que no eligió un momento cualquiera para firmar uno de esos goles que explican la importancia de un futbolista dentro de un equipo. Anai hizo daño por la izquierda, encontró al ‘8’ en la frontal y Marí insistió hasta meter la pelota en la red. El 1-1 desató el grito que el estadio llevaba conteniendo desde el susto inicial. Las bufandas volvieron al aire. La grada recuperó el cuerpo. El equipo se sacudió los nervios. Y Las Gaunas volvió a sonar a final.
El gol de Marí cerró la puerta al miedo. El equipo empezó a jugar con otra soltura y el Getafe B acusó el golpe. Mendia movió el banquillo, refrescó al equipo y el partido fue cayendo del lado blanquirrojo hasta que Anai Morales puso la rúbrica en el minuto 87. Lupu le sirvió el balón y Anai hizo el 2-1 , el tanto que convirtió la tarde en celebración plena. El global de 4-1 dejaba a la UD Logroñés en la final por el ascenso a Primera Federación . El último escalón ya asoma. El sueño sigue en pie .
La salida de Las Gaunas tuvo ese aire de las tardes felices . Gente comentando el gol de Marí, niños pidiendo fotos, grupos de amigos calculando posibles rivales, bufandas todavía al cuello aunque el partido ya hubiera terminado. La UD había cumplido . Su filial , por cierto, que no ha perdido ningún partido este año, vigilaba en la grada buscando el doble ascenso: el de los 'mayores' y, con él, el suyo a la Segunda RFEF. La ciudad había celebrado el primer capítulo de un fin de semana que todavía guardaba su parte más delicada .
El turno de la SD Logroñés: la vida en juego
Porque el domingo cambió el tono. Las mismas calles, el mismo estadio, el mismo color de fondo, pero otra respiración. La SD Logroñés no llegaba a Las Gaunas para perseguir una final, sino para no perder una categoría . La previa tuvo menos espuma, menos público y más nudo en el estómago . Había camisetas, había bufandas, había cánticos, pero también miradas de preocupación y conversaciones cortas. La permanencia se juega con otro pulso. Nadie se permite festejar antes de tiempo cuando el abismo está tan cerca .
El equipo de Albert Aguilà , que regresó en el tramo final del curso a la SDL para recuperarle el pulso, había llegado a este playout después de una temporada durísima , de esas que van desgastando por acumulación. Semanas sin ganar, problemas para hacer gol, derrotas que pesan, la clasificación cada vez más estrecha y esa sensación de que cualquier error podía ser definitivo. Por eso el 2-3 conseguido en Castalia ante el Castellón B había cambiado el ánimo del club. La SDL remontó fuera de casa cuando más lo necesitaba, con goles de Dani Sancho, Lazkano y Santafé, y se presentó en Las Gaunas con una ventaja valiosísima . Pero faltaba cerrar la herida .
El Castellón B llegaba con su sello habitual: balón, ataque, descaro y riesgo . Un filial acostumbrado a vivir hacia delante, con 61 goles a favor durante la temporada y la obligación de marcar para reabrir la eliminatoria. No iba a encerrarse ni a especular. La SDL lo sabía. Aguilà también. El partido pedía inteligencia, oficio y una resistencia emocional enorme .
La tarde empezó con la SDL intentando tener algo de pelota, aunque pronto el filial orellut empezó a mover el juego de un lado a otro. El equipo riojano fue juntándose, bajando metros y defendiendo con paciencia . Cada centro visitante era contestado con un despeje que la grada aplaudía como una pequeña tregua. Kike Royo transmitía calma bajo palos. Zubiri mandaba atrás hasta que una dura entrada le obligó a marcharse lesionado a la media hora. Lazkano entró en su lugar y se vació en cada acción, todavía sin estar al cien por cien, pero con el compromiso que exigía la tarde.
La afición entendió pronto el tipo de partido que tocaba. No era una jornada para pedir adornos. Era una tarde para acompañar cada esfuerzo . Las palmas bajaban desde la grada después de una carrera de Dani Sancho, de un balón ganado por Hualde, de una ayuda defensiva, de una falta forzada para respirar. Las bufandas, que el sábado habían ondeado con aire de fiesta, el domingo parecían talismanes. Había gente de pie, gente que no podía sentarse, gente que miraba al césped con el gesto tenso de quien sabe que un balón mal defendido puede cambiarlo todo.
La SDL tuvo menos balón del que habría querido, pero no perdió el sitio. Dani Sancho peleó cada envío como si cada duelo llevara dentro media permanencia. Aguinaga y Ayensa intentaron darle salida al equipo por fuera. Diego Núñez probó desde lejos antes del descanso. No sobraba nada. Tampoco faltaba lo esencial: orden, concentración y una grada dispuesta a empujar en los tramos de agobio.
Tras el descanso, el Castellón B adelantó metros. Tenía que hacerlo. La eliminatoria se le iba. Ese paso adelante abrió espacios y la SDL empezó a encontrar alguna carrera. En una de ellas llegó el momento que cambió la tarde . Dani Sancho , justo antes de ser cambiado, recibió por la derecha, aguantó ante Gabarri, entró en el área y cayó tras el contacto. Penalti. Minuto 66 . Las Gaunas se quedó en suspenso durante unos segundos. Sergio Gil , recién entrado, cogió el balón con una tranquilidad admirable .
La carrera fue corta. El golpeo, limpio. El balón acabó dentro y el estadio soltó todo lo que llevaba acumulando desde hacía meses . El 1-0 provocó una explosión de abrazos , brazos al aire y gritos de desahogo. Los jugadores se fueron encima de Sergio Gil. En la grada hubo quien saltó, quien se llevó las manos a la cabeza y quien se abrazó al de al lado sin preguntar demasiado. La SDL se ponía por delante y la permanencia quedaba mucho más cerca .
Quedaba media hora y tocaba seguir sufriendo . El equipo no se desordenó con el gol. No se dejó llevar por la emoción ni por el ruido. Defendió con cabeza, midió los esfuerzos y fue consumiendo minutos ante un Castellón B que insistió, pero que empezó a pagar su juventud y sus prisas. El filial tuvo balón, empujó y buscó los costados, aunque cada llegada encontraba una pierna, una cabeza o un cuerpo blanquirrojo dispuesto a cerrar el paso. Kike Royo volvió a manejar los tiempos. El equipo entero entendió que el reloj también se juega .
Los últimos minutos tuvieron ese nervio que no se puede escribir del todo . El balón rondaba zonas peligrosas y la grada respondía con un rugido, con un silbido, con un “vamos” desesperado. Cada despeje parecía recorrer medio estadio. Cada segundo caía lento. La SDL estaba a punto de cerrar una permanencia que semanas atrás parecía complicadísima. En el campo ya no había piernas frescas, pero sí un equipo entero negándose a caerse .
El pitido final abrió la puerta al desahogo . Jugadores al suelo, abrazos largos, puños cerrados, miradas al cielo y una grada que premió con ruido todo lo sufrido. La SD Logroñés seguirá en Segunda Federación . El 1-0 ante el Castellón B completó el trabajo iniciado en Castalia y cerró una temporada de angustia con una celebración de supervivencia . Hubo alivio en cada rincón de Las Gaunas. "Esta eliminatoria nos la tomamos como si fuera un ascenso a Segunda RFEF", decía el presidente a MARCA en la previa. Y así fue. Se celebró como si se tratara de un ascenso . En el césped y en la grada. En los futbolistas y en la gente que había estado ahí cuando la clasificación pesaba como una losa.
El fin de semana dejó una postal difícil de igualar . El sábado, la UD Logroñés caminó hacia la final por el ascenso -este lunes conocerá su rival- arropada por una ciudad en modo ilusión. El domingo, la SD Logroñés sostuvo la categoría con la afición agarrada a cada balón. En 24 horas, Las Gaunas pasó del corteo festivo al silencio tenso, de los cánticos de ambición a los gritos de alivio, de la mirada hacia arriba al miedo de caer . Y en los dos casos terminó con los suyos celebrando.
La UDL ya espera rival para la final. La Primera Federación queda a un último esfuerzo . La SD, mientras tanto, podrá empezar a respirar después de una temporada larga, espesa y cruel por momentos. Dos caminos distintos, una misma ciudad atravesada por el fútbol . Logroño cerró el fin de semana con la garganta gastada, las bufandas de vuelta a casa y esa sensación que dejan los días grandes: el cansancio feliz de haber sufrido juntos .
Las Gaunas volvió a latir como en las grandes tardes . Con color en la previa, con cánticos en la grada, con nervios en cada balón y con una afición que sostuvo a sus equipos desde la calle hasta el último pitido. La UDL tocó la final. La SDL salvó la vida deportiva . Logroño, durante 24 horas, vivió una noria de emociones justo el día que su nombre volvió a sonar por las radios a nivel nacional.



