Cuando Egipto lideró el boicot al Mundial que vio nacer a Pelé
La negativa de varias naciones a jugar ante Israel colocó a la FIFA contra las cuerdas a las puertas de Suecia 1958

Quedan dos meses y medio para el Mundial. La Copa del Mundo de 2026 se presenta marcada por una tensión mundial política no vista desde que acabó la Guerra Fría. El ataque de Estados Unidos, anfitrión, e Israel a Irán, selección clasificada para el Mundial, ha colocado a la FIFA en una situación de extrema delicadeza. Algo que sólo se puede comparar a lo vivido hace 68 años.
El Mundial de 1958 quedará para siempre en la historia como el momento en el que, al fin, Brasil ganó y en el que el planeta descubrió a un crío de 17 años llamado Pelé . Era la sexta edición de la Copa del Mundo, la única en la que ha tomado parte Gales. La presencia de los galeses en aquella fase final tiene profundas raíces políticas y se explica en la enorme tensión que se vivía entre árabes e israelíes.
Nasser , cabeza de la revolución militar egipcia en 1952 y presidente del país desde enero de 1956, retó al mundo con la nacionalización del canal de Suez . La construcción de la presa de Asuán estaba en el origen de ese pulso, con Inglaterra e Israel en el otro lado.
El movimiento egipcio desembocó en una alianza entre británicos y franceses (unidos por intereses coloniales) e Israel, que terminó con la invasión de la zona del canal y de la península del Sinaí. La segunda guerra árabe-israelí duró poco por la presión de Estados Unidos y la Unión Soviética, contrarios a la intervención armada.
Fue un éxito militar de los aliados, pero un fracaso político: Nasser emergió como símbolo de la resistencia árabe y como el líder del Tercer Mundo capaz de plantar cara a las viejas potencias europeas.
Con ese contexto, la FIFA intentó que la clasificación para el Mundial de Suecia transcurriera con normalidad, pero pronto quedó claro que era imposible. El grupo afroasiático lo formaban T urquía, Israel, Indonesia, Chipre, Egipto, China, Sudán y Siria . La China Nacionalista renunció antes de empezar. Israel debía medirse a Turquía , pero el 16 de marzo los otomanos también se retiraron. Oficialmente, por no querer jugar en la zona asiática; en la práctica, por la presión de los sectores musulmanes.
De las cuatro eliminatorias previstas, solo se disputaron dos. Chipre renunció y Egipto avanzó sin jugar. I ndonesia eliminó a China y Sudán a Siria. El cuadro quedó reducido a Israel, Indonesia, Egipto y Sudán . Y aun así, no se jugó ni un solo partido más. Indonesia exigió un campo neutral para medirse a Israel; la FIFA no lo aceptó y los asiáticos se retiraron. Egipto se negó a jugar. Sudán , pese a los intentos desde Suiza, también dio un paso atrás.
La situación era insólita: Israel podía clasificarse sin haber disputado un solo partido, algo que chocaba con el reglamento, que solo permitía ese privilegio al anfitrión y al vigente campeón.
El 2 de noviembre de 1957, el Comité Organizador se reunió en Zúrich y decidió que Israel debería enfrentarse a uno de los nueve segundos clasificados europeos. El rival saldría por sorteo. La decisión desató una tormenta. Uruguay protestó formalmente. Brasil le apoyó. España también se quejó, aunque por el método del sorteo.
La FIFA c onvocó una reunión de urgencia en Lausana el 25 de noviembre. El día anterior, España había jugado allí mismo su último partido de clasificación ante Suiza. Ya sabía que sería segunda. En el palco, Kurt Grasman n, peso pesado del organismo. Los dirigentes españoles intentaron convencerle: por nivel, por nombres ( Di Stéfano, Kubala, Luis Suárez, Gento), por impacto. No sirvió.
La FIFA mantuvo el sorteo, fijado para el 15 de diciembre. Bélgica renunció. Sudamérica insistió, sin éxito, en abrir la opción a un triangular. Nada cambió.
Aquella mañana, en Zúrich, ante notario, sir S tanley Rous presidió el acto. También se habían retirado Uruguay, Perú, Bolivia y Costa Rica. En el bombo quedaban siete selecciones europeas y una plaza aún por decidir. A las 11.25 salió el nombre: Gales.
Los galeses no dejaron pasar la oportunidad. Ganaron 0-2 en Tel Aviv y 2-0 en Cardiff . Así, por primera y única vez hasta Qatar 2022, Gales se clasificó para un Mundial. Y en Suecia 1958 coincidieron las cuatro selecciones del Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y País de Gales.
Fue la Copa de Pelé. Pero también la de una clasificación imposible, marcada por la política, las renuncias y los equilibrios de poder. Una de esas historias que explican que, en el fútbol, casi nunca se trata solo de fútbol.



