El entrenador con más suerte del mundo
La opinión de Miguel Ángel Lara

C uando cada decisión que se toma acaba siendo la acertada y el colectivo es el principal beneficiado, el concepto de la suerte desaparece. Una vez puede aparecer la fortuna. Una segunda ya invita a la reflexión y aún podría atribuirse al azar. Pero a partir de la tercera, la diosa Fortuna pliega velas y conviene reconocer que quien encuentra tantas veces el camino correcto sabe muy bien lo que tiene entre manos.
En esas andamos con Luis de la Fuente. Hay quienes siguen empeñados en demostrar que es un enorme jardín de flores lo que hace que el seleccionador español tenga a España al frente del mundo e inmersa en un estado de felicidad capaz de mirar a la cara a la del ciclo 2010-2012.
La realidad, siempre tozuda, explica a las claras que es conocimiento lo que hay detrás de un equipo campeón de tres de las cuatro competiciones que ha disputado y finalista de la otra. De la Fuente ha formado un bloque capaz de superar ausencias llamadas a pasar factura a cualquiera. Ha tomado decisiones cargadas de peso. Sentar primero a Fabián y después a Pedri en el Mundial eran movimientos de riesgo. Los afrontó.
Mano de entrenador. Como lo era tener claro desde el inicio que cada minuto que le diera a Rodri, aunque los partidos estuvieran resueltos, era uno más para que llegara al tramo decisivo pletórico. O estar seguro de que Mikel Merino y Nico Williams iban a estar muy lejos de su máximo nivel, pero que los dos iban a tener su momento en el Mundial. Mikel solventó los pases a cuartos y semifinales; Nico fue determinante en la final.
Son solo ejemplos de decisiones afortunadas del mejor seleccionador del mundo. De la Fuente asegura que tiene suerte: la de tener los jugadores que tiene. Lo de acertar luego en todo debe ser algo extrasensorial.


