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Una pérdida que no tiene explicación: "No somos nadie"

La muerte de Jesús de Miguel conmociona a Tenerife, que llora a uno de los suyos y se aferra al recuerdo de un futbolista que dejó huella dentro y fuera del campo

Joel del Rio1730 palabras

Tenerife amaneció pasada por agua. La lluvia había sido protagonista de unas horas en las que la isla miraba de reojo al temporal que amenazaba con golpear Canarias . Las alertas, las tormentas, las incidencias y los cortes de suministro eléctrico habían ocupado la atención de sus habitantes. La borrasca parecía ir dejando paso a la calma. Pero nadie imaginaba que lo peor estaba todavía por llegar. Que la tormenta más devastadora no vendría del cielo . Que tendría nombre y apellidos. Jesús de Miguel .

"Aquí no llueve nunca, ha venido a la isla por Jesús… para despedirse" . La frase que una aficionada tinerfeña, alguien que sabe de lo que habla, comparte con MARCA resume buena parte de lo vivido. Como si hasta el cielo hubiera querido acompañar a una isla que no encuentra consuelo . Porque Tenerife ha pasado de preocuparse por la lluvia a intentar asimilar una pérdida que no tiene explicación. La muerte de uno de los suyos.

Jesús tenía 30 años . Había llegado al fútbol profesional después de recorrer un camino que no siempre fue sencillo. Había perseguido un sueño, había encontrado su sitio en el Tenerife y todavía tenía muchísimas cosas por vivir. El lunes acudió al Heliodoro Rodríguez López para disputar un partido ante el Andorra . Como tantas otras veces. Pero esta vez no habría regreso al vestuario, ni entrenamiento al día siguiente, ni una nueva oportunidad para seguir caminando.

Pocas palabras y mucha verdad. Hambre feroz y espíritu voraz. Dentro del campo... hasta el final sin mirar atrás

Siento que me dejaste entrar en tu mundo y no quiero dejarte salir del mío. ¡Nunca morirás Demigol! Te quiero desde lo más profundo de mi corazón

"No somos nadie, Joel" . La frase sale desde el Navalcarnero , uno de los clubes madrileños en los que Jesús, un obrero del gol, siguió creciendo como futbolista y persiguiendo ese sueño. La cuentan a MARCA con la incredulidad de quien todavía no termina de comprender lo sucedido. No hay mucho más que añadir. A veces, el dolor cabe en cuatro palabras .

La tragedia no necesita buscar culpables

El lunes, el fútbol dejó de importar en el Heliodoro . El encuentro estaba empatado cuando llegó la acción que lo cambió todo. Jesús sufrió un fortísimo choque con el guardameta del Andorra, Jesús Owono . Los futbolistas reclamaron inmediatamente asistencia médica. El delantero necesitó atención urgente sobre el césped y fue trasladado al hospital. Había sufrido una parada cardiorrespiratoria . Y en ese momento el miedo ya se había apoderado de todos. La madrugada fue dejando paso a una mañana que nadie quería vivir . El Tenerife comunicó primero el empeoramiento de su estado neurológico. Después llegó el el triste desenlace.

Desde entonces, también se han sucedido las reflexiones sobre aquella acción. "Había dos formas de pararlo. Con un agarrón o serruchazo por abajo. Ya sabemos la que eligió él" , explican a MARCA en los aledaños del estadio en medio del un dolor que les hace buscar explicaciones. Es una frase que refleja la dureza con la que algunos han vivido la jugada, pero que no debe convertirse en una sentencia sobre quien participó en ella . La tragedia no necesita buscar culpables para ser devastadora.

Si te quedas sin rumbo, te mueres antes. El fútbol es lo que les da la vida… por mucho que ahora se la haya quitado a uno de los suyos

Llegados a este punto, quizá convenga quedarse con la reflexión de Jorge Valdano en EL PAÍS : "Nadie y en ningún lugar está a salvo de un accidente . Quizás, nuestra incapacidad para explicar el azar nos mueva a buscar culpables. Nos cuesta admitir que una desgracia de esta magnitud no tenga un responsable. No busquemos culpables. Para tanto dolor, es suficiente con una víctima" . Solo queda recordar que el fútbol también está hecho de acciones imprevisibles, de choques que forman parte del juego y cuyas consecuencias nadie puede anticipar . Esta vez, la tragedia ha sido irreparable. Y por eso no hay explicación que alivie el dolor.

El último recuerdo también duele

Hay otra parte de lo sucedido que merece detenerse. Porque entre tanto dolor también han aparecido reflexiones incómodas sobre los últimos minutos de Jesús en el campo. "El chico se fue escuchando pitos y un 'para qué lo pones' . Ese fue su último recuerdo y eso hay que mirárselo también. Aquí se viene a sacar esto y parece que los malos son los nuestros . Ahora más que nunca". La declaración duele por lo que representa. No se trata de convertir una decisión técnica o una reacción de la grada en el centro de una tragedia. Tampoco de señalar a una afición que hoy está de luto. Pero sí de recordar que, hasta que sucedió lo que nadie podía imaginar, Jesús era un futbolista más, expuesto a las críticas, a los comentarios y a las valoraciones de cada partido .

"El chico se fue escuchando pitos y un 'para qué lo pones'. Ese fue su último recuerdo y eso hay que mirárselo también. Aquí se viene a sacar esto y parece que los malos son los nuestros

Nadie sabía que aquella iba a ser su última tarde. Nadie podía saberlo. Y quizá por eso esas palabras pesan todavía más ahora . Porque hay recuerdos que, después de una pérdida así, adquieren una dimensión que nunca tuvieron en el momento de producirse. Ojalá algún día vayamos al fútbol solo a disfrutar .

El Tenerife tendrá que aprender a convivir con una ausencia que dudo que algún día se vaya a llenar . Habrá entrenamientos en los que falte alguien, conversaciones en las que aparezca su nombre y momentos en los que el vestuario vuelva a recordar que Jesús ya no está. Pero hay algo que no quieren que desaparezca. "Hay que guardar el 9, siempre será suyo" , rezan durante el homenaje en el estadio.

Hay que guardar el 9, siempre será suyo

La petición tiene algo de promesa. El número que lucía Jesús no puede convertirse en uno más . Quienes comparten el dolor quieren que permanezca ligado a su recuerdo. Que nadie lo ocupe. Que siga perteneciendo al futbolista que lo llevó hasta el final . Porque Jesús no es únicamente la tragedia que ha sacudido al fútbol español. También es el compañero, el amigo, el marido, el padre , el delantero que llegó desde Madrid después de recorrer tantos campos, el futbolista que se ganó un lugar y que ayudó al Tenerife a alcanzar sus objetivos.

"Si te quedas sin rumbo, te mueres antes"

En medio de todo, hay una preocupación que va más allá de los homenajes y los comunicados. Cómo se vuelve a un vestuario después de perder a uno de los tuyos. C ómo se vuelve a entrenar. Cómo se vuelve a jugar. Cómo se acompaña a quienes han vivido algo que difícilmente podrán olvidar. "Todos necesitan ayuda... desde los jugadores, mujeres, todos. Y acabarán transformando el dolor en fuerza. Si te quedas sin rumbo, te mueres antes . El fútbol es lo que les da la vida… por mucho que ahora se la haya quitado a uno de los suyos".

No podemos traerlo de vuelta, pero no vamos a dejar que caminen solos

Quizá esta sea una de las reflexiones más importantes de estos días . Porque el dolor no entiende de calendarios ni de obligaciones deportivas. Los compañeros de Jesús, sus familiares, las personas que compartieron con él vestuario y quienes estuvieron a su lado necesitan tiempo y apoyo . También necesitan que se les permita estar mal. Y, sobre todo, que se les respete. Que nadie les exija encontrar rápidamente una explicación o recuperar la normalidad.

El fútbol tendrá que volver. No porque la vida siga y haya que pasar página, sino porque también forma parte de lo que Jesús era . De lo que le daba sentido. De aquello por lo que había luchado durante tantos años. Pero hay un dolor que está por encima de todos los demás. El de su mujer. El de su hijo. El de una familia que salió de casa con una vida por delante y que ahora tiene que aprender a convivir con una ausencia imposible de explicar .

Un vacío imposible de llenar

Mientras Tenerife intenta encontrar palabras, hay una familia para la que ninguna de ellas será suficiente. Y es ahí donde aparece una afición que ha demostrado una humanidad que tanto falta en estos tiempos que corren. "No podemos traerlo de vuelta, pero no vamos a dejar que caminen solos" , aseguran. Porque los tinerfeños entienden parte de ese dolor... y lo hacen suyo. "Cada vez que volvamos al Heliodoro y miremos al césped, vamos a acordarnos de que aquí se quedó una parte de nosotros" .

Pero Jesús no solo deja un vacío en Tenerife . También lo deja en las vidas de quienes compartieron con él mucho más que un vestuario. La despedida de Manu Sánchez , uno de sus mejores amigos en el fútbol, permite acercarse a esa parte de su historia. Ambos coincidieron en el CD Castellón , donde forjaron una amistad que fue mucho más allá del terreno de juego. "Pocas palabras y mucha verdad. Hambre feroz y espíritu voraz. Dentro del campo... hasta el final sin mirar atrás" , comienza Manu en su homenaje. Pero enseguida deja a un lado al futbolista para hablar del amigo. Y ahí aparece un recuerdo que hace todavía más dolorosa su ausencia:

"Hace 3 meses que me casé, el día anterior al primer cumpleaños de tu hija. Lejos de justificar tu ausencia, fuiste la primera persona que vi camino al altar, junto a tu preciosa mujer . Siento que me dejaste entrar en tu mundo y no quiero dejarte salir del mío. ¡Nunca morirás Demigol! Te quiero desde lo más profundo de mi corazón ". Por eso Jesús se queda en las personas que lo quisieron, en los momentos que compartieron y en una familia que tendrá que aprender a vivir con su ausencia. El 9 siempre será suyo. Y también será suyo un pedazo de la memoria del fútbol español... que ayuda a entender la historia de un delantero que se ganó su sitio a base de esfuerzo y una eterna sonrisa . Sigue marcando goles en el cielo, Demi.

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