Bernhard Langer: "Hace 50 años vine a Portugal y dormía en el coche"
La leyenda alemana recuerda su primer torneo profesional en el European Tour en su visita de nuevo al país vecino para el Portugal Invitational

Bernhard Langer tiene 68 años y un aspecto inmejorable una mañana de jueves en el Els Club de Vilamoura. En Quinta do Lago, a unos kilómetros de donde se celebra el Portugal Invitational, en la primera parada del Champions Tour, el circuito para golfistas de más de 50 años del PGA Tour, el alemán pasó el corte y acabó en quincuagésimo novena posición de un torneo que terminó ganando el malogrado Salvador Balbuena, el español que murió repentinamente a la edad de 30 años en vísperas de un Open de Francia.
"El Open de Portugal de 1976 fue mi primer campeonato", recuerda el alemán bajo un sol mañanero que pega con dureza. "Ha sido un increíble medio siglo, una carrera muy larga, un viaje muy largo, viajando por todo el mundo. Han pasado muchas cosas, muchas subidas y bajadas. Pero todo empezó aquí".
Aquel primer viaje a Portugal, cuando su país aún era Alemania Federal, reconoce Langer, no tuvo nada que ver con el lujo con el que hoy compiten los mejores jugadores del mundo . El alemán recuerda con una sonrisa las penurias de un joven golfista sin apenas recursos: "Teníamos muy poco dinero. El premio era muy bajo. No teníamos coches, no teníamos bolsas, no teníamos comida. Teníamos que comprarlo y traerlo todo nosotros mismos".
Ni siquiera podía alquilar un vehículo por ser menor de edad para las normas de la época. "Tenías que tener 21 o 25 años, y yo tenía 18", explica. El resultado: un trayecto interminable desde Múnich, de unos 2.500 kilómetros, durmiendo en su propio coche. Y a la mañana siguiente salir a jugar sin caddie, empujando el propio carrito de golf. "Dormir en el coche no era lo mejor. Las cosas eran difíciles en esos días, pero probablemente eso te hizo trabajar aún más duro para lograr más éxito", reflexiona. "Y no me detuve aquí. Luego seguí viaje por España (en La Manga) y Madrid". Tardó cuatro años en ganar su primer torneo.
Cinco décadas después, aquel adolescente que enseñaba en un club como profesor de golf entre los 15 y los 18 años se ha convertido en el jugador más laureado de la historia del circuito senior: 47 victorias, seis Copas Schwab y el único golfista capaz de ganar durante 18 temporadas consecutivas en el Champions Tour. En total 126 victorias, incluidas dos en el Masters de Augusta.
Ahora, Langer no esconde su ilusión por el desembarco del PGA Tour Champions en Europa, y en particular en Portugal, de la mano de Ernie Els y su club de Vilamoura. "Espero que atraiga mucha atención de la gente portuguesa, pero creo que atraerá la atención de todo el mundo, porque se televisará en América, en Europa y en Asia", señala. "Tienes un campo mundial, con los mejores jugadores, más de 50, y casi todos están aquí. Es algo increíble para Ernie y los patrocinadores".
Sobre el recorrido diseñado por Els, sus impresiones son muy positivas: "Es jugable desde el tee y desafiante, con mucha agua de cara al segundo golpe, sobre todo cuando sopla el viento. Creo que ha hecho un buen trabajo con los greenes: son exigentes, ondulados, pero no una locura, no como algunos diseños modernos donde puedes acabar con golpes imposibles".
Preguntado por qué sigue compitiendo semana tras semana pese a sus 47 títulos, Langer responde sin ambages: "Todavía me gusta competir, todavía me gusta jugar al golf, es un juego maravilloso. Ahora juego un par de torneos menos que antes –unos 22 ó 23 frente a los 25 ó 30 de otra época– pero sigo disfrutándolo. Trabajé duro para llegar aquí y ahora puedo elegir los mejores torneos". El alemán reconoce además que esta nueva etapa, con sus cuatro hijos ya independizados, le ha dado un tiempo que antes no tenía: "Antes era jugador profesional, padre y marido a la vez. Ahora tengo mucho más tiempo, y me gusta jugar con mis nietos cuando llego a casa".
A la hora de elegir un momento definitorio de su carrera, Langer prefiere no quedarse con uno solo: "No ha habido un único instante. Obviamente mis dos victorias en el Masters son muy importantes, y algunas Ryder Cups han sido memorables, como ser capitán y jugar diez veces. Pero ha sido paso a paso: mi primer torneo como profesional, mi primer trofeo en Alemania, la primera victoria en el circuito, clasificarme para el PGA Tour... no se pasa de cero a cien". Entre esos hitos, destacó un torneo muy especial que disputa cada diciembre en Orlando junto a sus hijos, el PNC Championship padre-hijo: "Para mí es muy significativo, porque puedo jugar con uno de mis hijos o hijas. Lo hemos ganado seis veces, más que nadie, y eso, como padre, significa mucho".
Langer, reconocido históricamente por su solidez mental, también reflexionó sobre lo que exige el golf a nivel psicológico , especialmente con la edad: "Tienes que ser mentalmente fuerte, no importa la edad que tengas, si quieres jugar este juego al máximo nivel. En el golf tienes mucho tiempo para pensar entre golpe y golpe, y esa mente puede pensar cosas buenas o malas. Es fácil enfadarse, porque ni siquiera los mejores profesionales del mundo golpean perfecto siempre".
Como ejemplo, recordó una anécdota con Tom Watson, con quien coincidió muchas rondas: mientras otros jugadores se hundían y se fustigaban tras un fallo, Watson siempre buscaba quedarse con lo positivo antes que hundirse en lo negativo. "Se quedaba corto a lo mejor más de dos metros y la gente decía, ¿pero tío que eres profesional no te puede pasar eso? Pero a él le daba lo mismo. Y la metía".
Sobre la dificultad añadida de competir hoy con rivales que le sacan decenas de metros desde el tee, Langer fue realista: "Cuando llegué al circuito senior con 50 años, estaba entre los diez primeros en distancia. Ahora estoy sobre el puesto 60. Antes estaba en la pelea casi cada semana, terminando entre los tres o cinco primeros. Ahora, acabar entre los diez primeros ya es un muy buen resultado".
Medio siglo después de aquel primer Open de Portugal disputado con lo puesto, Bernhard Langer, con unos 60 millones de dólares ganados en premios en su carrera, vuelve a Vilamoura como el jugador más ganador de la historia del PGA Tour Champions, dispuesto a demostrar que, aunque el circuito haya cambiado, su hambre de competir sigue intacta.



