Sam Burns, el mejor amigo de Scheffler, sueña con ser grande
Tras ser segundo en el US Open y séptimo en Augusta aspira a coronarse en un Major por primera vez

E l primero de los 20 jugadores que aspiran a levantar la jarra de clarete en el Royal Birkdale es Sam Burns . Golfista más valorado entre sus colegas que por la prensa, a punto de cumplir los 30 años -la próxima semana-, tendrá el domingo una ocasión perfecta para estrenar palmarés en los Majors, seguramente la faceta que más ha mejorado este curso.
Burns llegó el lunes pasado a Inglaterra. Doblado. El nacimiento de su hija, la segunda pues tiene un hijo llamado Bear, se adelantó al 3 de julio y eso le permitió despejar las dudas que tenía sobre si acudir o no al último grande del año. "Estaba muerto, no tenía sensaciones en las manos cuando jugué nueve hoyos el lunes", contó. La razón era que no pudo apenas dormir en el avión porque pensaba que el asiento no se podía reclinar. A mitad de vuelo se dio cuenta de que su mochila era la que hacía de tope con el asiento y que era la causante del percance.
Segundo en el US Open y séptimo en el Masters, además de vigésimo sexto en el PGA Championship, a Burns le quedaba esta asignatura. Parecía un jugador sólo de los salvajes campos del grande más estadounidense -fue noveno en 2024 y séptimo en 2025-, sobre todo porque sacó partido al mejor palo de su bolsa: el putter.
Criado en la Universidad de Louisiana, la misma que Duplantis, Burns abrazó el golf después de haber sido quarterback en el fútbol americano, el deporte que su padre y su hermano habían practicado. Desde aficionados, siempre ha sido un jugador destacado. Primero fue el mejor jugador del estado, luego fue distinguido con el premio Nicklaus el año que ganó cuatro torneos universitarios. Finalmente, entre los profesionales, donde dio el salto en 2017, ha ganado cinco torneos entre 2021 y 2023 en el PGA Tour. El Mundial match play hace tres años por 6 y 5 ante Cameron Young ha sido lo más destacado.
El retraso en la explosión se debió entre otras cosas a que en julio de 2019, jugando un partido informal de baloncesto con los hijos de sus amigos cerca de su casa en Luisiana, sintió un chasquido al aterrizar mal con el pie derecho. Se le diagnosticó fractura de tobillo en dos puntos, lo que le obligó a poner fin a su primera temporada en el PGA Tour.
La religión y una amistad fraguada desde la época amateur ha hecho que sea el mejor amigo de Scottie Scheffler, el número 1 del mundo, del que fue padrino de bodas. Incluso, ahora que acaba de ser padre por segunda vez, acude a él para preguntarle si estaba haciendo lo correcto yendo a Southport a jugar el British en lugar de estar junto a su mujer y la recién nacida. Esos consejos y los del juego pueden coronar esta semana a un nuevo ganador de Majors.



