Ir al contenido
jomperrAgregador de noticias
← Golf

Estados Unidos exorciza los fantasmas de Medinah

Catorce años después de la derrota ante Europa en la Ryder protagoniza la remontada inversa y se lleva la Presidents Cup. Gestazo de Scheffler: concede un putt de más de 10 metros porque el público molestó a Echevarría

Gerardo Riquelme473 palabras

M edinah dejó de ser un territorio maldito en la memoria del golf de Estados Unidos. Catorce años de sufrir ante Europa la mayor remontada de la historia de la competición, ese día de septiembre memorable de 2012 donde la tropa de José María Olazábal reescribió los libros de la Ryder Cup, la docena de talentos estadounidenses, comandados por Brandt Snedeker, protagonizó otro volteo para llevarse el título ante el equipo internacional (17-13) en la Presidents Cup.

La desventaja de tres puntos antes de los individuales obligó a EE.UU. a plantear la ofensiva total. Puso por delante todo su gran arsenal. A Cameron Young, Wyndham Clark, Justin Thomas y Scottie Scheffler en los cuatro primeros partidos. Tuvo su efecto. El equipo de Snedeker sumó tres puntos, sólo contestado por la victoria de Tom Kim ante Clark, el coreano que tenía prisa por coger un avión para llegar a los Juegos Asiáticos e intentar librarse del servicio militar.

Fueron victorias firmes, adornadas con un gesto de honradez sublime de Scheffler. El número 1 mundial concedió un putt de 10 metros a Nicolás Echevarría, después de que un sector maleducado del público estadounidense molestase en la bajada del palo al colombiano en un golpe. Si alguien no era de Scheffler, lo va a tener que terminar siendo. Porque sólo ganó por 2 y 1 y ese putt era importante. (Resultados)

Otro coreano, Sungjae Im aportó aire al equipo internacional con la victoria ante Sam Burns, lo que abría un hueco de dos. Pero la tormenta estadounidense ya estaba desatada en el campo de Bloomingdale, a las afueras de Chicago. Los americanos dominaban los partidos y la remontada se dibujaba con trazo grueso. Gotterup, Cantlay -con un putt kilométrico en el 16- y Morikawa (por fallo de Matsuyama en el 18) pusieron a los locales por delante (13,5 a 12,5) con cuatro partidos por disputarse. La dejó ventilada el jovencito Jayson Koivun , de 21 años, imponiéndose a Si Woo Kim, el tercer coreano y el mejor por ránking de los foráneos. La remató otro rookie, Jacob Bridgeman, con una victoria en el último hoyo ante Min Woo Lee. En la tarde del domingo, Estados Unidos ganó nueve de los 12 partidos. Sólo perdió dos.

El torneo más descompensado de cuantos se celebran en el golf es coto vedado de los estadounidenses. El equipo internacional sólo ha ganado una en 1998. Todas las demás desde 1994 han acabado con la copa en el país que gobierna Donald Trump, que no se lo quiso perder, con la excepción de la edición de 2003 que acabó en empate. Un aroma parecido tuvo la anterior versión de la Ryder Cup cuando se resumía en los Gran Bretaña-Estados Unidos. Entonces en los 70 apareció Seve. Ahora sólo tienen una vía: aceptar de nuevo a los chicos del LIV. Difícil panorama.

Chris Gotterup celebra su victoria LAPRESSE
PolideportivogolfPGA Tour

Ver fuente original de la noticiaContenido patrocinado

Secciones