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Jon Rahm completa el doblete agridulce en Indianápolis y... ¿ahora?

Un bogey en el último hoyo impide al de Barrika discutirle en un desempate el torneo a La Sasso, pero la Legión XIII gana por equipos y la general por escuadras

Gerardo Riquelme556 palabras

El golf es un deporte singular. Y el LIV Golf, aún más. Hace dos semanas, Jon Rahm culminaba la victoria individual general, la tercera, todas desde que se incorporó en 2023, contrariado en Nueva York tras un mal torneo. Se coronó antes de tiempo por un gran curso, pero llevaba unas semanas de mal juego y no le llenó. En Indianápolis, culminó el doblete, con la victoria por equipos de la Legión XIII, que suponía el triunfo en la general por escuadras. Y también fue una victoria con el ceño fruncido.

La mejor versión del de Barrika en todo el año no fue suficiente. Es un golfista de domingos. Un jugador ganador. Tiró 63 golpes, pero el triunfo le cayó a Michael La Sasso, el 1.900 del mundo del ránking mundial. El campeón universitario de 2025 en la NCAA, que es mejor tarjeta de visita. En una cuarta ronda, sin bogeys, el joven de 22 años firmó 65 golpes y levantó su primer título profesional. (Resultados)

La carga final de Jon fue de mérito. A la altura del mejor jugador de una liga que ha visto desfilar a lo largo de cinco años a 110 jugadores. Había quedado emparejado con Bryson DeChambeau, como si el destino, en una broma macabra, quisiese que fuese una despedida -si se produce- por la puerta grande de ambos. Thomas Pieters era el tercero del partido. Un comparsa.

Según fueron pasando los hoyos, el torneo se resumía en un pulso entre los dos golfistas con La Sasso como un asesino silencioso. Cogió los 18 greenes en regulación en la ronda final. Nunca se descolgó y cuando llegó su momento, se comportó como un veterano. Hizo tres birdies en los últimos seis hoyos. Jon, que había terminado antes, y se fue a prácticas por si se producía el desempate se quedó con las ganas porque el estadounidense embocó el quinto acierto en el hoyo final, el 18 (par 5). Se rindió ante él con un aplauso sincero.

Rahm, que había empezado por el 2, fue a ritmo de birdie cada dos hoyos. Ocho en los primeros 13 hoyos, y también un bogey. Da lo mismo que el golfista científico apretase, Rahm estaba dominante. Juego unos hierros magníficos y pateó que fue un escándalo. Sólo falló un golpe, el segundo del hoyo final, el 1, que se escapó fuera de green. Y le costó el error y el triunfo. La foto junto a McKibbin, Hatton y Surratt como campeones le llena. Pero a medias.

Brillante también estuvo Sergio García, que acabó tercero, empatado con DeChambeau. El de Borriol ha tenido un año notable. Acaba séptimo en la general. Con el putt escoba se le ve mucho más suelto. Su domingo, con 65 golpes, seis birdies -tres de ellos en pares 3-, fue muy elogiable.

Cayó el telón. Ahora se abre el proceso para ver cuál es el movimiento de Rahm. Quizás alcance un acuerdo con el PGA Tour , lo más lógico. El gran circuito donde el domingo, en el BMW Championship, se impuso Wyndham Clark y Scottie Scheffler lleva la voz cantante. O tenga un peso decisivo en el nuevo LIV que se va a crear, el 2.0., algo menos probable. De momento jugará la alta temporada europea. Con el sentimiento de que este año ha jugado mejor que en cursos anteriores.

Jon posa en una imagen de archivo con la Legión XIII, campeones por equipos
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