La madurez dorada del golf llega a Portugal con el Champions Tour
El circuito para mayores de 50 años aterriza por primera vez en la Europa continental, en Vilamoura, con el Portugal Invitational. Langer ha ganado 38,6 millones de dólares en el circuito; Jiménez, más de 18.

Bernhard Langer, leyenda indiscutible, se paseaba el lunes por el hall del hotel Victoria Golf de Vilamoura con su aura, su melena algo menguante, sus 126 victorias profesionales, 47 de ellas -cinco más que en el European Tour- conquistadas en el Champions Tour, el circuito profesional estadounidense para mayores de 50 años, que ha iniciado su expansión mundial.
A lo largo de las últimas 18 temporadas, el alemán, que es del 57 como Seve, se ha embolsado 38,6 millones de dólares en torneos de una liga que gira en torno a la nostalgia, los grandes nombres que pueden llegar a sumar 20 grandes como los que se citan en el Portugal Invitational en The Els Club Vilamoura, y la filantropía que ha permitido generar más de 4.000 millones de dólares en causas benéficas a lo largo de sus 89 años de historia.
"Estamos encantados de que Portugal reciba un torneo como éste", dice Pedro Machado, secretario de estado del país, sobre un torneo que sólo cuenta en esta edición con un español, Miguel Ángel Jiménez, 62 años, el malagueño quinto en ganancias históricas del circuito (18,6 millones de dólares) y que también hizo más botín superados los 50 que en su prolífica etapa -21 victorias- en el ahora denominado DP World Tour. Entre los veteranos, el 'Pisha' ha levantado 17 títulos, entre ellos tres Majors.
Además de un buen espectáculo, el Champions Tour es una plataforma ideal para los clientes. Los golfistas veteranos, como dicen en Estados Unidos, "conocen el juego", y cuatro batallas bien contadas en un proam pueden suponer cientos de miles de ingresos futuros para torneos de un circuito que este año tiene como figura indiscutible a Stewart Cink, de 53 años, que ya ha ganado cuatro títulos en el curso. Esta semana se pone en juego una bolsa de tres millones de dólares.
Detrás de esta operación en Portugal hay un cálculo claro de turismo deportivo. Vilamoura cuenta con cinco campos de golf, una oferta hotelera de alto nivel —con la reciente llegada de un Hyatt Regency— y una conexión aérea directa desde el aeropuerto de Faro, situado a 25 minutos. Fuentes del sector turístico portugués han subrayado que la confirmación del torneo refuerza la capacidad del Algarve para acoger eventos deportivos de proyección internacional con impacto real en la visibilidad del destino, un objetivo en el que Turismo de Portugal y Turismo do Algarve llevan años trabajando de forma conjunta.
"El golf significa el 1,6 del PIB -en España, el 1,2-, unos 4.000 millones de euros", descubre Carlos Abade, presidente de Turismo de Portugal. El país vecino ha descubierto la rentabilidad de los grandes eventos y la colaboración público-privada para ello. "Tenemos el golf, la F1, Moto GP, Ocean Race (vela) y, si se pone a tiro, ¿por qué no ir a por una edición de la Ryder Cup", avisa Machado.
Tan relevante como el propio torneo es su continuidad: la llegada del circuito a Portugal no responde a un evento aislado, sino a un acuerdo firmado entre el PGA Tour Champions, Arrow Global Group, Turismo de Portugal y Turismo do Algarve que cubre el periodo 2026-2030, lo que garantiza al Algarve una presencia estable en el calendario internacional durante al menos un lustro.
El precedente de otras sedes del circuito en Estados Unidos da pistas sobre la magnitud económica que puede alcanzar una parada del Champions Tour: en Pensilvania, por ejemplo, la llegada de un nuevo torneo del circuito a Lehigh Country Club se calcula que generará un impacto de 50 millones de dólares en la economía local. Trasladado a la escala de Vilamoura, el mensaje que lanzan las instituciones portuguesas es el mismo: no se trata solo de golf, sino de posicionamiento internacional, hostelería, restauración y una ventana televisiva -sobre todo a través de Golf Channel en Estados Unidos- que llega a 170 países en plena temporada alta.
El empuje de este circuito tiene un goloso futuro: Tiger Woods, que en diciembre pasado cumplió 50 años. "En estos momentos, lo importante es su salud, pero si se recupera llamaremos a esa puerta", coinciden Miller Brady, el comisionado del Champions Tour, y Ernie Els, el golfista que protagonizó los primeros duelos en los inicios profesionales de la megaestrella. "Al menos sabemos que por edad ya puede", bromea con esperanza John Calvao, de Arrow Global, y con el que comenzó esta idea.



