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El 'Major' que no le cuentan a Ernie Els: su lucha contra el autismo

Preside una fundación que ha recaudado más de 50 millones de dólares contra esa enfermedad que sufre su hijo Ben

Gerardo Riquelme891 palabras

Vilamoura acoge esta semana el primer Portugal Invitational, disputado en un campo que lleva su nombre y su firma como diseñador. Pero para Ernie Els, de 56 años, la mayor victoria de su carrera no se consiguió en un club de golf: se llama Ben, su hijo de 23 años, y la fundación que construyó a su alrededor ya ha movilizado más de 50 millones de dólares para la causa del autismo.

Esta semana, en el Els Club Vilamoura, paralelamente al torneo, se traslada la asesoría y el apoyo del grupo de expertos que trabajan 7.000 kilómetros más lejos de aquí, en Jupiter, Florida. Allí está el Els Center of Excellence, el campus que Ernie y su esposa Liezl construyeron para su hijo Ben y para miles de familias que, como la suya, se encontraron un día con un diagnóstico que lo cambió todo.

Ben Els fue diagnosticado con autismo a los tres años hace dos décadas, cuando la familia vivía en Londres . Ernie, que por entonces ya era un golfista consagrado con tres grandes en su vitrina -luego ganaría un cuarto, el Open Británico de 2012-, ha repetido en numerosas ocasiones que nada en su carrera le preparó para aquello. "Cuando tienes un hijo con autismo, te conviertes en otra persona. Tu vida cambia por completo", explicó el propio golfista años después, recordando el desconcierto iniciático.

De pronto la pelea que sostenía con Tiger Woods desde que la megaestrella dio el salto a profesionales en 1997 , una radical dicotomía expresada en Adidas-Nike, distintas razas, estadounidense y sudafricano, dejó de tener valor. Su cabeza se trasladó a lo importante. Había empezado aquel 2003 a todo trapo. Cuatro victorias en dos meses, era el número 2 mundial y apuntaba a derrocar a Woods. Tardó cinco meses en volver a ganar.

En Londres, la familia comprobó que muchos de los servicios que Ben necesitaba simplemente no existían o eran inaccesibles. La solución fue radical: hacer las maletas y mudarse a Florida, donde por fin encontraron un colegio en el que el niño empezó a sentirse cómodo. Pero aquel centro, instalado en un edificio comercial reconvertido con aulas improvisadas, se quedaba corto. Fue entonces cuando Liezl pronunció la frase que lo puso todo en marcha: "Es hora de construir algo como es debido para estos niños."

De un Pro-Am a una fundación

En 2009, Ernie y Liezl Els, junto a su amigo Marvin Shanken , fundaron Els for Autism, una organización sin ánimo de lucro que desde el primer día decidió apoyarse en la herramienta que mejor conocía su fundador: el golf. El primer Pro-Am, celebrado en marzo de aquel mismo año, recaudó 725.000 dólares. Dos años más tarde nacía el Golf Challenge, un circuito de torneos amateur que en su estreno sumó 1,7 millones más.

Desde entonces la maquinaria no se ha detenido. Solo el Golf Challenge, que en 2026 celebra ya su decimosexta edición con pruebas repartidas entre Estados Unidos y Canadá, ha superado los 37 millones de dólares recaudados desde su creación en 2011. Sumando el resto de iniciativas —desde el Pro-Am original hasta campañas puntuales como el 'Round Up for Els for Autism' de la cadena Arcis Golf, que en 2025 aportó 200.000 dólares más—, la cifra total movilizada por la fundación desde 2009 ronda ya los 50 millones de dólares, según ha ido reconociendo el propio Els en distintas entrevistas. La rama canadiense añade otros seis millones más.

El gran proyecto que ha absorbido buena parte de ese dinero es el Els Center of Excellence, un campus de más de 10 hectáreas en Jupiter que combina educación, terapia e investigación bajo un mismo techo. Ernie y Liezl pusieron sobre la mesa 6 millones de dólares de su propio bolsillo dentro de una campaña de captación de fondos que buscaba reunir 30 millones para levantar las instalaciones. Hoy el centro escolariza a 300 alumnos de entre 3 y 21 años y atiende a diario a más de 50 personas entre terapias, actividades recreativas y programas de transición a la vida adulta.

El alcance ya no es solo local: Els for Autism ha llevado sus programas a más de 34 países, entre ellos Portugal, y en los últimos meses ha puesto en marcha un nuevo complejo recreativo específicamente diseñado para personas autistas.

Que el sudafricano, que sigue estando fino como en sus mejores días, juegue esta semana en Vilamoura , en un campo diseñado por su propia empresa, cierra un poco el círculo de una carrera que ya no se explica solo por cuatro grandes o los 79 torneos que ha ganado en su carrera. Els ha convertido cada torneo, cada Pro-Am y cada evento benéfico en una extensión de la historia de Ben, y de paso en una de las causas más sostenidas en el tiempo dentro del deporte profesional universal.

Su hija Samantha, cuatro años mayor que Ben, fundadora del grupo de apoyo a hermanos 'Sam's Sibs Stick Together' , suele recordar que durante años tuvo que quedar en un segundo plano mientras sus padres levantaban la fundación. Hoy, con el campus funcionando a pleno rendimiento y más de 50 millones de dólares movilizados, la familia Els puede mirar atrás y comprobar que aquel golpe inesperado del diagnóstico de Ben terminó convirtiéndose, contra todo pronóstico, en el proyecto más duradero de todos los que ha firmado Ernie.

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