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Miguel Ángel Jiménez reacciona en Portugal con una gran vuelta

El malagueño firma 66 golpes, pero desperdicia el amplio margen que dan los cinco pares 5 del Els Club de Vilamoura. Mandan Cink, Harrington y Sabbatini

Gerardo Riquelme600 palabras

S alió Miguel Ángel Jiménez de la recogida de firmas del Portugal Invitational con el gesto mesurado y sus gafas de espejo de aviador. La piel morena cuarteada de aquellos que comenzaron pronto el oficio de caddie al sol de la costa; la coleta que no se la cortará como los maestros, cubierta bajo la gorra; la perilla canosa que delata años de experiencia. "Yo gané en Portugal hace 22 años", le recuerda a un periodista ahora que ya sopló los 62.

Había despachado bien el asfixiante sábado en Vilamoura, 33 grados, apenas brisa, alerta amarilla, en la segunda jornada del torneo del Champions Tour que inaugura una nueva era en Europa. Pero tenía la sensación de que los 66 golpes que entregó en la segunda de las tres jornadas podían haber sido menos. Su tarjeta le permitió ser undécimo a seis golpes de la cabeza.

"Fue una pena que fallase el putt corto del hoyo 16", el último de los cinco pares 5 del recorrido. "Tiré para birdie, se me fue un poco y al final fue el único bogey del día. Pero he jugado muy sólido, he hecho tres birdies en los pares 3 y en dos de ellos casi hago hoyo en uno, pero se movió el agujero al final", apuntó el 'Pisha', optimista, casi leibniziano, siempre en todos sus pensamientos.

Los pares 5 fueron los que impidieron una vuelta suprema. Allá donde Stewart Cink, por ejemplo, sacó un rédito de cinco bajo par, el español sólo extrajo un raquítico -1. En un campo, donde como apunta Jiménez, "no castiga mucho el rough y se puede sacar resultado sin tener que estar todo el tiempo en calle", esa concesión le impidió estar más cerca del mencionado estadounidense, el irlandés Padraig Harrington y el eslovaco Rori Sabbatini. Los que mandan. (Resultados)

El gran movimiento del día lo provocó Cink, el golfista que privó al planeta en 2009 de la mayor gesta de la historia cuando en Turnberry evitó la coronación de Tom Watson a los 59 años. El líder de la Schwab Cup, la clasificación general de este circuito, es también el primero en las estadísticas de distancia con el driver en el circuito. A los 53 años aún tira de media al borde de las 300 yardas (299,4) y eso en un campo como el Els Club, "que irá a más", como dijo Zach Johnson, pero que no tiene árboles que estrechen calles en los segundos nueve hoyos, es una ventaja.

El estadounidense, que aspira a ganar su quinto título del año y lleva un undécimo como peor resultado en 2026, embocó dos eagles en la segunda ronda. En el 12, un par 4, porque cazó el green de un solo golpe, algo que nadie más puede hacer. Su puesta en escena fue soberbia. Birdie-birdie-eagle-birdie-birdie en los cinco primeros hoyos. Luego estuvo más humano. Firmó 64 golpes y saldrá en el último partido.

"Es raro terminar una ronda así, con ese resultado, y sentirse un poco decepcionado , porque terminé en 8 bajo par, pero estuve 6 bajo par hace como tres horas y media. Después volví a la normalidad", comentó el de Alabama. "El comienzo fue perfecto. Un golpe tras otro. Nunca me había sucedido y hasta me desconcertó un poco".

Es el final que cualquier organizador hubiese deseado. Está el podio actual del Champions Tour: Cink, Johnson y Harrington. Y Sabbatini, el último golfista interesante en llegar un circuito en el que, como dice Jiménez, "puede que el ambiente sea más relajado. Pero cuando empieza la competición, competimos de verdad. Aquí nadie viene de paseo".

Miguel Ángel Jiménez (62) lee una distancia en la segunda ronda FREAK
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