Canadá remonta para plantarse en el gran partido de la década
Supera un 0-2 en contra a falta de 35 segundos y espera en la final al ganador del Estados Unidos-Eslovaquia

C anadá protagonizó una remontada para alcanzar la final del torneo olímpico masculino de hockey hielo. La primera parte de la ecuación para que se produzca el partido soñado, por todo lo que significa en la historia de este deporte y aspectos no tan deportivos - el partido de hace un año fue tensísimo - , ya está hecho. Estados Unidos (21.10) ante Eslovaquia tiene que cumplir su parte. El combinado de Jon Cooper se impuso por 3-2 a Finlandia, la campeona olímpica hace cuatro años, para festejar el regreso de la NHL a los Juegos.
Finlandia salió airosa del primer tercio. Fue un periodo igualadísimo y durísimo, muy físico, de mucho contacto . De jugadores estrellados contra el polietileno. Algún conato de pelea, pero, afortunadamente, sin ninguno ejecutando el gesto de quitarse los guantes. Binnington y Saros, los guardametas canadiense y finés, estuvieron activos, hasta que el zurdo Mikko Rantanen, en una jugada ensayada, conectó un disparo que entró por la escuadra. El gol del extremo de Dallas Stars, 11 temporadas en la NHL, valía.
Y nada más comenzar la segunda parte, y en inferioridad númerica, en un contragolpe, el veterano Erik Haula -ha pasado por siete equipos en la gran liga- colocó el 2-0. Parecía que se evaporaba el partido que todo el mundo deseaba, una final que en los últimos 70 años sólo se dio una vez: en Vancouver 2010 con victoria canadiense.
Sin embargo, a falta de 5:40 para cerrar el periodo, con los canadienses en superioridad, un tiro lejano de Sam Reinhart, una de las estrellas indiscutbiles, acortó distancia. Canadá había volcado el campo desde el segundo tanto. Saros, el guardameta de los Nashville -también el equipo de Haula-, llevaba 21 paradas; el meta canadiense había hecho dos en 20 minutos.
Tanta presión tuvo sus frutos, rebasado el ecuador del último acto. Después de haber sido molestado Saros en una acción , Shea Theodore, un jugador que superó un cáncer testicular, conectó un latigazo que tras golpear en el pecho del meta se coló en la red. Celebrini, posteriomente, y MacKinnon tuvieron el tercero en su stick, hasta que éste a falta de 35 segundos, a 2 segundos de acabarse la superioridad númerica, y con VAR por medio, protagonizó una remontada para la historia.



