Milán-Cortina 2026: Clase italiana
Los Juegos Olímpicos de Invierno fue una ejecución impecable y sin rigidez

Las situaciones intensas sacan el carácter de las personas, y los Juegos Olímpicos, los rasgos distintivos de los anfitriones. No ha habido excepción esta vez. Durante los preparativos, hubo elementos de confusión entre las regiones sede. Y por supuesto un poco de drama con el estadio de hockey hielo, casi el único de nueva construcción, que se terminó en el último momento. Después, como si nada de eso hubiera pasado, Milán-Cortina organizó los Juegos con la misma distinción y confianza con la que se camina por una pasarela. Fue una ejecución impecable y sin rigidez. Balance natural de regiones sede a medio camino entre Centroeuropa y el Mediterráneo. Las ceremonias de inauguración y clausura no asumieron los riesgos de Paris 2024 y quizás no tuvieron momentos especialmente memorables. Sí fueron una demostración sostenida de creatividad. Coincidencia o no, la revolución se hizo en París y La Serenísima gobernó gran parte de las regiones sede de Milán-Cortina.
El modelo actual de los Juegos de Invierno trata de minimizar el gasto y el impacto medioambiental, limitando la construcción de nuevas instalaciones. Eso deja dos opciones: dispersar los deportes en varias zonas (Milán-Cortina 2026, Alpes Franceses 2030) o repetir anteriores sedes que puedan tener una mayor concentración (Salt Lake City 2034). La dispersión afecta a la experiencia de los atletas: múltiples villas olímpicas más reducidas. Y de los espectadores: mayores distancias para ver varios eventos. En una ciudad como Milán, sede sólo de un par de deportes, la atmósfera de Juegos se diluyó significativamente. La recompensa estuvo en el ambiente en las zonas de montaña y la belleza de los Dolomitas como fondo de las competiciones.
El gran trabajo y las innovaciones de Olympic Broadcasting Services y Olympic Channel Services, filiales del COI para la producción televisiva y digital de los Juegos -ambas con sede en Madrid-, han redondeado la gran imagen del evento.
La única controversia de los Juegos fue la prohibición de competir a Vladyslav Heraskevych con un casco en honor a atletas Ucranianos muertos en combate. Entendible tanto la posición del atleta recordando la crueldad de la situación, como del COI evitando precedentes de símbolos con connotaciones políticas durante la competición.
El gran éxito que han sido tanto Milán-Cortina 2026 como Paris 2024, y especialmente dentro de un contexto internacional tan complejo, fortalecen el poderoso mensaje educativo de los Juegos. El COI sale robustecido y su nueva presidenta, Kristy Coventry, gana tiempo para establecer su plan estratégico y afianzarse en un puesto de altísima complejidad. Por delante tiene retos geopolíticos de primera magnitud: los siguientes Juegos son en Los Ángeles; Rusia sigue excluida pero habrá presión sustancial para que deje de estarlo -ya estará presente en los Paralímpicos. O lo que es lo mismo tendrá que lidiar con Trump y Putin. Que pueda manejarlo todo con serenísima clase y distinción.


