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Cinco meses para volver del quirófano al ring: la otra pelea de Carlos Coello

El seis veces campeón del mundo regresó para disputar el Campeonato Nacional de Tailandia apenas cinco meses después de una operación de rodilla.

Redacción MARCA1071 palabras

Hay peleas que empiezan mucho antes de que suene la campana. La de Carlos Coello comenzó el 16 de febrero, tumbado en la camilla de un quirófano.

Cinco meses después cruzaba las cuerdas del World Siam Stadium de Bangkok para disputar el Campeonato Nacional de Tailandia (PAT), uno de los mayores retos que puede afrontar un peleador extranjero en la cuna del Muay Thai.

Entre ambas imágenes hay una historia que nunca llegó a verse. No aparece en las cartulinas. No figura en ningún récord. No termina con un cinturón. Pero probablemente sea una de las victorias más difíciles de toda su carrera. Porque volver a competir no dependía únicamente de que una rodilla cicatrizara. Dependía de reconstruir un campeón.

Cuando Carlos salió del quirófano, Manolo García, responsable de su readaptación física en la Clínica Fenix, sabía que el reto iba mucho más allá de una recuperación convencional: "La situación era compleja. Para cualquier deportista esa lesión habría supuesto replantearse toda la temporada".

No bastaba con quitar el dolor. Había que conseguir que una rodilla volviera a soportar las explosiones, los giros y los impactos que exige uno de los deportes más duros del mundo.

"Nuestro objetivo era recuperar la estabilidad , pero también conseguir que Carlos dejara de pensar en la rodilla. Si su cabeza seguía pendiente de ella, nunca volvería a competir con libertad".

La primera gran señal llegó el día que introdujeron los impactos. Mientras la rodilla recuperaba fuerza, había otra batalla mucho más silenciosa: La psicológica.

"Cuando una lesión rompe toda una planificación aparecen niveles muy elevados de ansiedad", explica el psicólogo deportivo Javier García Taboada . "El deportista teme volver a hacerse daño y eso condiciona absolutamente todo". El objetivo nunca fue eliminar el miedo . Fue aprender a convivir con él.

"No solo es un luchador dentro del ring. También lo es fuera. Su tolerancia al sufrimiento y su compromiso durante toda la recuperación han sido extraordinarios".

Superada la recuperación física y mental, todavía quedaba una última batalla antes de subir al ring: el peso . El Campeonato Nacional de Tailandia obligaba a pasar por la báscula la misma mañana del combate, una circunstancia poco habitual que obligó al nutricionista deportivo Mario Moreno a diseñar una estrategia específica para que Carlos llegara hidratado, fuerte y sin comprometer el rendimiento.

"Después de una operación la nutrición deja de estar enfocada únicamente al rendimiento. Durante semanas el objetivo fue favorecer la regeneración de los tejidos, controlar la inflamación y evitar la pérdida de masa muscular".

A medida que aumentó la carga de entrenamiento, la planificación volvió a cambiar. "Fuimos adaptando la alimentación a cada fase de la recuperación hasta llegar a la preparación específica del combate. El descenso de peso comenzó unas seis semanas antes, pero tuvimos que modificar la estrategia habitual porque el pesaje era la misma mañana de la pelea. Eso nos permitió que Carlos llegara más hidratado y con mejores sensaciones para competir".

La apuesta funcionó. Carlos superó el pesaje sin dificultades y mantuvo un alto nivel durante los cinco asaltos. "Eso demuestra que la recuperación fue un éxito y que toda la planificación estaba perfectamente adaptada a sus necesidades".

El entrenamiento más duro no aparece en ninguna televisión. Dos semanas después de volver al gimnasio, la recuperación dejó de parecer una rehabilitación. Volvió a ser una preparación para disputar uno de los cinturones más difíciles del Muay Thai. En el 7 Muay Thai Gym de Rayong, Roberto Gallo Cassarino y su equipo entendieron enseguida que ya no había margen para la prudencia. "A las dos semanas tuvimos que apretar el acelerador y exigirle al máximo para devolverle los volúmenes y ritmos de trabajo que requiere una preparación de esta envergadura".

Pero el verdadero desafío no estaba únicamente en la carga física.

"Carlos es un atleta extremadamente difícil de entrenar", explica Gallo Cassarino. "Es muy autoexigente y, cuando el nivel de trabajo físico alcanza el máximo, suele exigirse todavía más y perder foco en su enorme potencial. Sin embargo, esta vez no fue así. Se mantuvo muy firme mentalmente durante toda la preparación, incluso sabiendo perfectamente el rival que tendría delante".

Ese rival era Yodsingdam Keatkhamtorn:

"Sabíamos que estaba en el mejor momento de su carrera. Venía de encadenar varios nocauts , tiene un talento descomunal y pelea de forma muy inteligente, cometiendo muy pocos errores".

La preparación se convirtió entonces en un trabajo casi obsesivo. "Me pasé noches enteras estudiando sus combates para encontrar pequeñas situaciones que pudiéramos aprovechar. Diseñamos una estrategia muy concreta, pero Yod hizo una pelea perfecta . Corrigió esas pequeñas lagunas que habíamos detectado y mereció ganar".

Si hubo un entrenamiento que resume aquellas semanas fue el acondicionamiento al castigo. Cada tarde, mientras trabajaba con tres o cuatro entrenadores, otro compañero le golpeaba continuamente con puños y rodillas al cuerpo. Carlos no podía responder. Solo absorber los impactos.

"Sabíamos perfectamente el tipo de pelea que nos esperaba. Si Yod se veía por detrás o se encendía con algún intercambio, iba a presionar con muchísimo castigo al cuerpo. Teníamos que preparar a Carlos para soportar exactamente esa situación".

Pese a la derrota, Roberto no tiene ninguna duda.

"Todo el equipo del 7 Muay Thai Gym se volcó completamente en esta preparación. Carlos llegó exactamente al nivel que buscábamos".

Mientras Carlos entrenaba en Tailandia , en España seguían trabajando médicos, recuperadores, nutricionista y psicólogo. Coordinar un proceso así se convirtió en otra competición paralela.

"Muchas veces las reuniones eran de madrugada ", explica Lola Cazalilla, responsable de coordinar todo el proceso. "La prioridad era que Carlos solo tuviera que pensar en competir ". Incluso el corte de peso obligó a cambiar completamente la estrategia habitual.

La tarde antes del combate todavía estaba más de dos kilos por encima del límite. "Era una situación completamente nueva para nosotros, pero confiábamos plenamente en el trabajo realizado". Horas después daba el peso. Y estaba listo para pelear.

El combate terminó y Yod ganó. El cinturón se quedó en Tailandia.

Nada más bajar del ring, Carlos pronunció una única frase. "Él ha sido mejor que yo". Sin excusas. Sin hablar de la lesión. Sin mirar atrás. Con el respeto que siempre ha caracterizado su carrera.

Porque el verdadero combate no fue el que se disputó durante cinco asaltos en Bangkok. Ese había empezado cinco meses ante s, el día que un campeón decidió que una operación no iba a escribir el final de su historia.

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