... Y el rey de la F1 es un niño: Antonelli, un campeón para la historia
El italiano alcanza a los 20 años y 68 días la cima del deporte después de nueve victorias, 15 podios y siete poles

Corrían los meses de verano en el paddock de la Fórmula 1 cuando Toto Wolff , el siempre punzante líder de Mercedes , lanzó una amenaza a la prensa: "No quiero que comparéis a Antonelli con Senna ". El italiano, al que lleva protegiendo desde que era un niño, venía lanzado, dominaba la clase reina y su jefe quiso apartar los focos que se disparaban sobre la figura del 12. Un no, radical, a las comparaciones históricas y sólo foco en el argumento que ha definido al boloñés, la diversión carrera a carrera y la búsqueda de maximizar resultados. La teoría es fácil, la realidad siempre cuesta más. Pero a los 20 años y 68 días, la F1 tiene a un nuevo rey. Andrea Kimi Antonelli , el niño que ya es campeón.
Los números que resumen el título de Antonelli son aplastantes. El de la edad acapará todos los focos, pues ha borrado de un plumazo a Sebastian Vettel (en 2010, a los 23 años y 134 días), Lewis Hamilton (2008, 23 años y 300 días), Fernando Alonso (2005, 24 años y 58 días) y Max Verstappen (2021, 24 años y 73 días). También hay 9 victorias, con triunfo en varias de las catedrales de la clase reina, como Suzuka , Mónaco, Spa o Monza , 16 podios y una regularidad que vale oro.
No quiero que comparéis a Antonelli con Senna
Porque si algo define al joven Kimi además de la juventud, es una regularidad inesperada. Sólo tiene dos manchas en el historial, ambas por problemas ajenos. En Barcelona tenía el segundo atado cuando su Mercedes se rompió y en Silverstone buscaba la victoria cuando una pieza cercana a la rueda desequilibró la aerodinámica del W17 . También chocó en la qualy de Bakú , pero lo compensó con un 5º. Todo lo demás son resultados consistentes y siempre atando en corto a sus principales rivales.
Porque ni Lewis Hamilton , vencedor en Barcelona , ni su compañero y principal rival, George Russell, fueron capaces de cambiar la dinámica real de la temporada. En Ferrari pagaron una unidad de potencia alejada de la cima y unas mejoras tardías, mientras que el 63 vivió un calvario. Empezó lanzado, pero no entendió una Fórmula 1 que exige un pilotaje diferente, capaz de mantener vivo al coche con la energía y también a un coche solvente de cara a los automatismos propios. Todo lo hizo Antonelli.
En las últimas vueltas no veía la pista, sólo podía llorar
Y enterró a cualquier fantasma que rondaba su cabeza. Los del 2025, en los que se decía que era demasiado joven para heredar todos los sistemas que había llevado a la perfección Hamilton , se hablaba de las negociaciones de Wolff con Verstappen y una irregularidad palpable. También un inicio de campaña con malas salidas o la capacidad de rendir bajo presión cuando el título ya era una realidad. Con un tercero en México llegó a la cima. "En las últimas vueltas no veía la pista, sólo podía llorar", reflexionó el piloto transalpino. Es el campeón.
Con adelanto, de tres carreras, y el cierre a una revolución. Que empezó con una normativa rompedora y criticada, pero que nadie interpretó como Antonelli. Capaz de llevar al límite a un Mercedes muy superior en las primeras carreras, pero que sufrió cuando se retrasó la mejora hasta Malasia . Pero el 12 pudo reponerse a un coche difícil, sacó los colmillos y cazó la presa mayor.
Fin a la maldición de Italia
Antonelli también llega a la cima con una bandera que significa más en la Fórmula 1 , la de Italia. El país que mueve masas por la clase reina, copa Monza y se agolpaba con pantallas gigantes en Ímola , su circuito de casa, para ver a Kimi . Pero también el que presiona, examina y donde muchos simpatizan con el emblema que sólo pierde la comparación con la religión católica en el país, Ferrari. Pero mientras en Maranello siguen sin ganar desde 2007 y rememoran el no al campeón cuando era un niño, también comprenden que el de Bolonia ya es un nuevo mito.
Cosa que necesitaban. Italia llevaba dos décadas (Gran Premio de Malasia 2006, con triunfo de Fisichella ) sin una victoria y mucho más sin pelear por una corona, quizá desde la derrota de Alboreto en 1985 ante Alain Prost . Kimi subió a la cima y ya tiene al lado a todos los referentes del blanco y negro, con las coronas de Nino Farina , en el primer Mundial de la historia (1950), y Alberto Ascari (1953 y 1953) antes de su triste fallecimiento tras un accidente en Monza.
Antonelli ya está en la historia. En la de una Fórmula 1 diferente, con un cambio de normativa polémico al que se adaptó mejor que todos los demás. Y también en la de un deporte que ahora ve que su rey es un niño. La revolución de los jóvenes tiene a su gran emperador.







