"Marc Márquez es feliz y contagia"
José Luis Martínez, su ‘sparring’ en los entrenamientos, asistente y, sobre todo amigo, tras diez años con él, cuenta a MARCA el proceso para resurgir desde dentro, desde la intimidad

En enero de 2015, Marc Márquez decide contratar a una persona para que lleve sus entrenamientos: José Luis Martínez . Se conocían desde hacía años, coincidían en el circuito de Rufea , haciendo motocross, pues se trataba de un piloto de alto nivel, que había sido campeón de España de MX2 en 2011 y participado en varias citas internacionales.
No fue fácil para José, pues tenía 26 años y aceptó retirarse de la competición, aunque, al principio, el de Cervera accedió a que disputara alguna prueba del Nacional, para quitarse el gusanillo o a que diera clases a niños en el Segre Parc La Clua.
Posteriormente, todo se fue profesionalizando más: pasó de ser el ‘sparring’, como aún le llaman, a su asistente , pues es el que se encarga de no le falte de nada en el circuito, en cuanto a monos, cascos y demás, pero, sobre, todo un amigo . Posiblemente, después de su hermano Álex , es su mejor amigo .
De ahí que Marc quisiera que cuando se mudó a Madrid, Martínez se fuera con él... llevándose a su familia . Ahí está disponible para todo y acompañándole en cada viaje, cada entrenamiento en MotoGP y fuera. Cada día salen en bici, moto, van al gimnasio... Por lo tanto, José Luis es el que más sabe sobre el 93 del mundo . Hasta más que sus propios padres.
Son diez años de vivencias de todo tipo, de un sacrificio del que Martínez está orgulloso y no se arrepiente, en absoluto. “Hay gente que habrá vivido muchos momentos con Marc, porque lleva muchos años con él, pero yo, en los que llevo, hemos vivido de todo: buenos, regulares y muy malos . Hemos pasado por todos los picos”, resume a MARCA en Motegi.
Un matrimonio bien avenido
El nueve veces campeón del mundo le quiere, le aprecia y le valora como una de sus personas de más confianza. Con una mirada se comunican. José es discreto, más serio, hasta tímido para muchos, pero, también metódico, profesional. Al estar siempre ahí, se ríe cuando se le bromea diciendo que su felicidad depende de la de Marc. “No lo exageraría tanto, pero sí, tienes razón. Sí que es un trabajo, digamos que es mi jefe, pero, al final, hemos formado una gran amistad. Es como un matrimonio . La realidad es que paso más días con él que con mi familia ... y son diez años ya. Yo, si a mi hermana no la veo feliz por equis razones, pues me va a afectar; pues si yo no veo a Marc feliz por equis situación, como la que ha vivido estos años, quieras o no estás intranquilo. Lo mismo que si lo ves feliz y contento, también te lo contagia. Por suerte, es una persona así, que es feliz y contagia ”, explica.
Por su manera de ser, te saca una sonrisa y tú ya te empiezas a sentir diferente
Definir a un personaje púbico como Marc no es fácil ni para José, pero desvela que lo que se ve desde fuera es lo que hay dentro. “Incluso antes de estos 3-4 años, que han sido regulares, íbamos a entrenar, llegaba a su casa para hacer bici o hacer moto y por su manera de ser ya te saca una sonrisa. Tú ya empiezas a sentirte diferente . Hay personas que son así, agradables; otras, las ves, las saludas y dices: ‘Ostras, me está contagiando algo que no quiero’. En este caso es todo lo contrario”, asevera.
Ahora Marc saborea y disfruta todo. Es más: 'Vamos a vivirlo porque mañana no sabemos qué puede pasar'
Este antiguo piloto admite que la sonrisa del mayor de los Márquez es ahora algo diferente. “Me imagino que es por varias razones. Una, porque ya tiene 32 años, ya sabe un poco más de la vida y, luego, de dónde viene, de estar arriba del todo, ganando carreras, ganando mundiales, en lo deportivos yendo tan bien, a caer, en un segundo, en picado: un mes, dos meses, un año, un año y medio, operaciones, dolores, sufrimiento... ahora que lo está disfrutando, cada victoria o cada buena actuación es una sonrisa , pero que lo vive, que lo disfruta, que lo saborea, cada podio con su gente, miradas a su gente. Lo saborea y lo disfruta. Antes, podía ser más a lo loco , una celebración a lo loco. Ahora, también está esa locura, pero es mucho más: ‘Vamos a vivirlo, porque no sabemos mañana qué puede pasar’ ”, relata.
Porque sí, José ha contemplado momentos que casi nadie ha observado, como verle llorar . “Por desgracia, sí le he visto”, musita comprensivo.
Y es que todos lo han pasado mal, muy mal. Casi se rompe todo con una retirada prematura por las reiteradas lesiones. Martínez da el que, para él, fue el momento más duro: el 20 marzo 2022 , en la tercera carrera en Indonesia , con una caída en el ‘warm up’, que provocó que al ilerdense de volviera la lesión en la vista, la diplopia, o visión doble. “En Jerez (2020) sí, se hace daño y es una faena, pero es una lesión, pero yo, personalmente, cuando peor lo he visto fue en Indonesia, que tuvo esa ‘volada’ tan fuerte, que le afectó a la vista, el brazo no estaba perfecto y ahí, yo, en el viaje, me acuerdo, cuando íbamos para casa, esos días fueron... ahí sí que puedes decir que lo vi triste . Todos, empezando por Álex, su familia sobre todo, lo veíamos. Personalmente, como de por sí, soy un poco seriote, pues es más difícil de detectar, pero él que tiene ese carisma, ese tal, con un poquito que cambie se le nota . Y no era un poquito, era mucho, como era lógico, dudas en su cabeza. Fue el más duro, la época más dura y más triste . Me acuerdo que el vuelo ese fue malo, angustioso por la incertidumbre”, evoca.
El momento de la esperanza
El calvario fue casi infinito, pero el ‘sparring’ detecta el momento en el que vio que había esperanza: el 28 de noviembre 2023 , en el test de Cheste con la Ducati del Gresini . “Toma la decisión de la última operación del brazo, con la esperanza de mejorar, toma una decisión que fue la más importante junto con la de irse del equipo de toda la vida, donde había ganado todos los títulos para hacer un cambio, pero con dudas. Era todo un poco incógnita. Yo creo que donde lo vio fue en el primer test de Valencia, cuando da la vuelta, se para y esa pequeña sonrisa. Ahí es donde yo creo que se despejó un poco de dudas, un poco de la angustia de toda la apuesta que había hecho , ahí creo que comenzaba a tener sentido y a hacerse una forma”, comenta sobre su primera salida con la Desmosedici GP23 y su ‘respuesta’ al cómo ha ido de Frankie Carchedi , que sería su jefe de mecánicos.
José cree que la clave de este renacer posterior estuvo en un proceso de acoplamiento rápido a la máquina italiana. Eso fue lo que le hizo ganarse un lugar en el Ducati oficial y los éxitos de 2025 “Después de ahí, de aquél test, no fue súper fácil, hubo una adaptación. Sí, es Marc Márquez, muy bueno, pero es humano, tiene que adaptarse , lleva muchos años con Honda, se conduce de una manera. Sí, esperanza, pero ha tenido que trabajar mucho y readaptarse a la nueva moto”, indica.
Un entorno que le dice las cosas como son
Y ahora ha llegado la gloria. Para él y para su amigo, porque Martínez lo es en todos los sentidos, capaz de darle consejos o hasta de reñirle por algo. “Por suerte, no lo tengo que hacer mucho, porque es un tío bastante correcto, pero creo que tiene la suerte, y lo digo en mayúsculas, de que su entorno, todos, su núcleo que digo yo, se atreve, le dice las cosas como son, si hay que decirlo, y eso es lo correcto. Él lo acepta, lo quiere así , como yo quiero que me diga si estoy haciendo algo mal, porque me quieres, lo haces por mi bien. Pienso que eso es una ventaja, un virtud ”, concluye con una sonrisa tan grande como la de su ‘jefe’.



