Ogier acecha a Neuville en una jornada de infarto y penalizaciones
La FIA se vio obligada a recortar la SS12 por el brutal deterioro del terreno. Dani Sordo y Elfyn Evans sufrieron costosos pinchazos

El Rally Acrópolis de Grecia no defrauda y sigue demostrando por qué es una de las citas más duras e impredecibles de todo el calendario del Campeonato del Mundo de Rallies (WRC). Tras una exigente mañana de sábado con cuatro especiales brutales, los pilotos se disponían a afrontar una segunda pasada por dos de ellas para completar la penúltima jornada de competición. Sin embargo, los imprevistos y el dramatismo no tardaron en sacudir la clasificación general.
La FIA interviene y recorta por seguridad la SS12
Las durísimas condiciones del terreno heleno obligaron a la Federación Internacional del Automóvil ( FIA ) a tomar una decisión drástica antes del inicio del bucle vespertino. Los comisarios decidieron acortar la SS12 (Ghymno), prevista inicialmente para disputarse sobre una distancia de 19,60 kilómetros, recortando de raíz su primera parte.
El comunicado rezaba así: "Tras una inspección realizada después de la primera pasada por la especial de Ghymno, se constató un deterioro significativo de las condiciones de la carretera en el tramo inicial de la SS12" , precisaron de forma oficial los organizadores del evento. Ante el peligro evidente para las mecánicas y la seguridad, el Director de Carrera recortó la especial en unos 4,5 kilómetros.
Estrategias arriesgadas y caos en el orden de salida
Con un recorrido notablemente más corto, las pizarras de los equipos empezaron a echar humo. Sébastien Ogier, siempre astuto y dispuesto a asumir riesgos para arañar cada décima, tomó la valiente decisión de subir a su Toyota llevando una sola rueda de repuesto para afrontar estas dos especiales, buscando aligerar el peso de su montura.
Por otro lado, los retrasos en los controles horarios desataron el caos. Jourdan Serderidis y Martins Sesks sufrieron importantes penalizaciones por este motivo. En el caso de Sesks, el castigo fue una durísima losa de 3 minutos y 10 segundos. Este vuelco situó de forma inesperada a Jon Armstrong como el nuevo piloto encargado de abrir pista y 'barrer' los caminos para este definitivo bucle.
La plaga de los pinchazos hunde a Dani Sordo
El factor fortuna y la resistencia de los neumáticos jugaron un papel crucial por la tarde. El primero en caer en la trampa fue Adrien Fourmaux. Víctima de un inoportuno pinchazo, incidente que hasta entonces había respetado milagrosamente a los favoritos durante el sábado, el piloto francés se vio obligado a detenerse en plena SS12 para cambiar la rueda . El percance le costó casi dos minutos y, lo que dolió más, su codiciado puesto en el podio provisional.
Mientras tanto, Thierry Neuville , decidido a no dejarse intimidar por la presión asfixiante de Ogier, lanzó un contraataque descomunal en ese mismo tramo . El belga de Hyundai voló sobre la tierra para llevarse el scratch con una ventaja de 7.1 segundos sobre el francés, consolidando provisionalmente su condición de líder. Pero lo peor estaba por llegar en la última especial del día. Dani Sordo, que venía completando una actuación formidable, fue la siguiente víctima de un pinchazo costosísimo.
El cántabro perdió un tiempo precioso que le hizo desplomarse de forma dolorosa en la clasificación general , dejándole en la octava posición. Instantes después, la tragedia se repetía con Elfyn Evans, obligado también a detenerse a cambiar su neumático. Estos golpes de teatro terminaron beneficiando de rebote a un combativo Fourmaux, que regresó de inmediato a las puertas del podio.
Duelo en la cumbre y una amenaza para Neuville
La durísima jornada de sábado terminó por todo lo alto con un nuevo y vibrante episodio del duelo titánico que mantienen Neuville y Ogier . En el último asalto de la tarde, el de Toyota sacó las garras y firmó una actuación excelsa para ser el más rápido, asestando un mordisco de 6.7 segundos al crono.
Con esta exhibición, Ogier reduce la diferencia con su adversario directo a tan solo 4.1 segundos antes de la etapa del domingo, un 'Super Sábado' (en términos de puntos dominicales) que se prevé más abierto y emocionante que nunca con cuatro especiales aún por disputar.
Sin embargo, la gran preocupación en el parque de asistencia se trasladó al coche del líder. Thierry Neuville llegó al final de la jornada con una fuga de líquido visible bajo su Hyundai. Un problema mecánico que se presenta como una evidente espada de Damocles sobre la fiabilidad del coche coreano y que añade una dosis tremenda de suspense a la jornada definitiva.


