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El MARCA de toda la vida

Maruchi Colinos protagonizó en 1953 y con nuestro diario una imagen tomada en Astorga, rescatada por un taller de memoria etnográfica y emulada casi tres cuartos de siglo después

Alberto Romero Barbero805 palabras

Este reportaje arranca en un taller de memoria etnográfica al que se llega a través del programa ‘Redprendiendo en tu pueblo’ de la UNED en Ponferrada. O sea, en un espacio de participación que sirve para rescatar recuerdos, tradiciones, relatos o costumbres de una comunidad. En este caso, la de los pueblos de León. Y ahí aparece la imagen en cuestión, que Arantza Villa del Canto, una de las estrellas de esta historia, a la que además hay que agradecer su atención en plena campaña de recogida de la pera conferencia, entiende digna de nuestro archivo . Del de MARCA, se entiende.

Así que nos la envía por correo electrónico, con permiso de la fotografiada. En la imagen, tomada en Astorga, aparece María Francisca Colinos Riesco con 11 años. Ella es la gran protagonista. Entre que ese ‘mail’ se pierde por el camino una vez, vaya usted a saber el motivo, y que cuando por fin entra en el buzón estamos a 10 de julio, justo el día que España se mide a Bélgica en los cuartos de final del Mundial que terminará conquistando, con lo que eso supone para la redacción de un diario deportivo , conviene reconocer que la comunicación se aplaza varias semanas. Hasta que llega agosto...

Porque, efectivamente, la imagen llama la atención. Porque, evidentemente, hay que ponerle texto. Porque, definitivamente, interesa. Y para conocer las circunstancias en que se tomó hay que viajar a Castrocontrigo, pueblo que, según dato recogido en su propia web oficial, tiene menos de 800 habitantes y que está situado en la comarca de La Valdería, a unos 30 kilómetros de La Bañeza y a unos 80 kilómetros de la capital de la provincia . Allí vive ahora Maruchi, así prefiere que le llamen, y allí comparte con su hija Elena y con la citada Arantza (la primera fue alumna de la segunda) la diversión que provoca la atención que anda prestando MARCA a “esta cosita menor”.

Maruchi tiene ahora 84 años -los cumplió el pasado día 13- y guarda en su domicilio el original de la imagen, de tamaño reducido pero que se ajusta para la copia enviada. Y, tirando de memoria, recuerda que la fotografía fue tomada en 1953, hace casi tres cuartos de siglo y cuando, aunque aparentara alguno más, las cosas como son, ella apenas tenía 11 años. El autor fue el dueño del kiosco situado aquellos años en la Plaza Mayor de Astorga, de cuyo nombre no puede acordarse pero que en todo caso también apostó por la escenografía , ese gesto de sorpresa de la niña, ese MARCA sujetado con el brazo izquierdo aprovechando que el local, entre muchos otros productos, vendía periódicos y revistas.

Esa pequeña, rememora ahora, había tomado un día de noviembre el autobús que, precisamente desde Castrocontrigo, la llevó hasta el centro neurálgico de la Maragatería con motivo de la celebración del cumpleaños de su hermana, a la que, no faltan detalles en el relato, llevaba magdalenas y mazapán . Precisamente las patronas de esa hermana, que enseñaban a coser, fueron las que llevaron a Maruchi a ese kiosco con cámara.

La idea que propone el redactor es captar una instantánea similar... 73 años después. Y Maruchi posa con la edición del 19 de agosto de 2026, ésa que recoge la cifra recaudada por el Real Madrid traspasando canteranos o que luce sendas entrevistas con María Pérez y Paul McGrath, flamantes medallistas de oro para el equipo español en el reciente Campeonato de Europa de atletismo. Aquella del 16 de noviembre de 1953 había destacado los resultados de la jornada liguera (destacando el empate blanco en Chamartín, ante la Real Sociedad, o la derrota del Atlético frente a un Osasuna que entonces jugaba en el campo de San Juan) , pero también el empate a dos entre Hungría y Suecia en un amistoso jugado en Budapest.

Fundado por Manuel Fernández Cuesta en 1938, léase 14 años antes, MARCA tenía entonces su redacción, administración y talleres en la madrileña calle Larra, concretamente en el número 14. La mancheta lo definía como un diario gráfico de los deportes y marcaba el precio, que era de una peseta . “No teníamos pretensiones de gran cosa, sólo pensamos que era una bonita foto para ustedes”, insisten Arantza y Elena.

Maruchi lo tiene claro, por su parte: “ Claro que sigo el deporte, porque en esta casa lo vivimos. Me gustan el atletismo, el patinaje, la gimnasia artística y la otra, los saltos de trampolín... y admiro mucho a los ciclistas”. En cuanto al fútbol, se muestra conciliadora con los equipos de la provincia: “Soy de la Cultu, de la Ponferradina y del Atlético Astorga”.

Hubiera llegado o no a mil palabras esta página, que por cierto no llega, sigue valiendo mucho más la imagen . Las imágenes, en este caso.

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