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María Conde: "Madrid es mi casa, mi refugio en el mundo"

La madrileña, bronce mundial con España y jugadora de Toronto Tempo, repasa con MARCA su trayectoria y su vínculo con la capital

Gorka Marcos1893 palabras

María Conde (Madrid, 1997), medallista de bronce con la selección española en el Mundial y actual jugadora de Toronto Tempo, repasa en MARCA su trayectoria, su vínculo con Madrid y sus primeros pasos en el baloncesto. La madrileña habla de la importancia de su familia, de su experiencia en la WNBA, de su hermano Diego y de un campeonato mundial que ha vivido de una manera especial después de varios años marcados por las lesiones.

Pregunta. Para empezar por lo más reciente, ya que habéis conseguido el bronce en el Mundial con la selección, ¿qué significa para ti haber conseguido esta medalla?

Respuesta. Significa todo para mí. La selección es el equipo en el que siempre he querido estar desde que era pequeña. He podido hacerlo todos estos años y, para mí, también ha sido un momento importante porque ha sido el primer campeonato que he jugado sana con la selección. Por desgracia, la vida del deportista es así y mis campeonatos siempre habían estado condicionados por algo que venía de la temporada o por algo que pasaba durante el campeonato. Entonces, la medalla es como la gotita que ha colmado el vaso, la punta del iceberg. Es una cosa fantástica porque lo hemos vivido con mucha emoción, pero para mí es el culmen de todo este proceso hasta llegar aquí y poder jugar este campeonato de esta manera.

Ha sido el primer campeonato que he jugado sana con la selección

P. ¿Cuándo fuiste realmente consciente de lo que habíais conseguido como equipo?

R. Creo que realmente mientras estaba pasando. Como te decía, ha sido un campeonato especial para mí porque es la primera vez que lo he podido vivir de esta manera y sin tener que estar preocupándome de otras cosas. Esta es la primera vez que he podido vivir el campeonato de verdad, porque no tenía que preocuparme de nada de eso. Creo que, a medida que íbamos avanzando y ganando partidos, y cuando llegamos a las semifinales y sentimos que podíamos competir contra Estados Unidos, lo fui viviendo de una manera muy presente.

P. En un campeonato como este hay momentos buenos y malos. ¿Cuál ha sido el momento más difícil para ti?

R. Yo creo que el partido que jugamos contra Mali es un poco el partido que nos hace a todas despertar. Todos los equipos vienen a hacer lo mismo que nosotras, que es ganar, y por lo tanto cada partido era una pelea. Creo que fue el momento más duro porque veníamos de ganar a las anfitrionas de 30 puntos y parecía que todo era increíble, que íbamos a ir arrasando. De repente pierdes el partido siguiente y cada partido, a partir de ahí, se convierte en una final. Creo que de algo que fue un poco duro, que era vernos en esa posición y perder el partido de esa manera, salió algo muy positivo para el equipo.

P. Y al contrario, ¿qué momento guardarías para siempre?

R. Diría que los dos minutos antes de que acabara el partido de Alemania, personalmente. Creo que es el momento en el que suelto un poco toda la tensión y todo lo que teníamos encima.

P. Siendo madrileña y buena parte de tu historia deportiva comenzando en esta ciudad, ¿qué significa Madrid para ti?

R. Madrid es mi casa. Es donde están mi familia, muchos de mis amigos de toda la vida, donde siempre quiero volver, donde está mi casa, mi refugio en el mundo. Creo que, por la vida que tengo y por lo que tenemos los deportistas, no tengo, por suerte o por desgracia —creo que es una suerte, aunque en momentos también son cosas que echamos de menos—, la posibilidad de estar mucho tiempo en Madrid. Pero es mi hueco en el mundo, es donde siempre quiero volver y donde está la gente que me hace sentir segura.

P. ¿Hay algo en lo que Madrid haya influido en tu persona y en la deportista que eres hoy en día?

R. Seguro. Crecer en Madrid y aprender a jugar al baloncesto en Madrid, en Estudiantes, seguro que ha tenido influencia en mí como deportista. Y luego, como persona, creo que Madrid, al ser una ciudad tan grande, tan plural y tan abierta, tan acogedora en muchas cosas —en otras no tanto—, trae a mucha gente y también expulsa a mucha gente. Creo que tiene esa dualidad, como la tienen muchas otras cosas, pero me ha permitido estar en contacto con gente de muchos sitios, vivir muchas experiencias, conocer historias… Y eso son cosas que nos hacen como personas.

Crecer en Madrid y aprender a jugar al baloncesto seguro que ha tenido influencia en mí como deportista

P. ¿Cómo recuerdas tus primeros años ligados al baloncesto?

R. Los recuerdo divertidos. Al final, de pequeña jugaba con mi hermano, hacíamos muchos deportes y siempre iba rotando de un sitio a otro y probando cosas nuevas. Cuando llegué al baloncesto, para mí fue un poco el fin de eso. Empecé a jugar al baloncesto y dije: "El baloncesto es lo que me gusta y, por lo tanto, aquí se acaba lo demás".

P. ¿Hay alguna persona que fuera fundamental en aquellos primeros años?

R . Mis padres. Mis padres han sido fundamentales en todos los años que he estado jugando. Sobre todo en los años de formación, y lo siguen siendo ahora porque me siguen a todas partes y me sostienen en todas partes.

P. ¿Cuándo te diste cuenta de que el baloncesto podría convertirse en algo más que una afición y llegar a ser profesional?

R. Creo que seguramente cuando me fui a Estados Unidos fue la primera vez en la que decidí que el baloncesto iba a mandar sobre el resto de cosas. No sé si ahí era tan consciente todavía de que quería ser profesional, pero fue la primera vez en la que el baloncesto hizo que el resto siguiera. El baloncesto mandaba y mi vida iba detrás. Ese es el primer momento en el que mi vida empieza a cambiar dictada por el baloncesto.

P. ¿Hay algún deportista, ya sea de baloncesto o de otro deporte, que haya sido especialmente un referente para ti?

R. Te diría que Alba Torrens y Laia Palau. Son las jugadoras que más destacaría.

P. Y tú, siendo una de las referentes de la selección, ¿qué sientes al poder ser una de esas personas referentes de las niñas y chicas que comienzan ahora en el mundo del baloncesto?

R. Alegría, porque esto exista y porque cada vez estemos en más sitios y cada vez se pueda ver más. Y luego, cierta responsabilidad también por intentar ser lo mejor deportista que podamos ser para la gente que nos esté viendo.

P. ¿Qué es lo que más echas de menos de Madrid cuando estás jugando fuera?

R. Mi familia. Y cuando digo mi familia me refiero a mi familia extensa, que son mis padres, pero también todos mis amigos, que son mi familia elegida.

P. Vamos ahora al tema de la WNBA. Ya que estás ahora mismo allí, ¿qué es lo que más te ha sorprendido del baloncesto estadounidense?

R. Diría que la velocidad a la que se juega. Es un poco, creo, lo único a lo que realmente he tenido que adaptarme y adaptarme rápido, porque tampoco tienes mucho tiempo. Llegas aquí y empiezas a jugar. La velocidad a la que se juega es diferente. Se juega mucho más de transiciones, se juegan pocos segundos y no hay muchas veces en las que se llegue al final de la posesión.

P. ¿Qué diferencias encuentras entre la manera de vivir el baloncesto en Estados Unidos y aquí en España?

R. No necesariamente la manera de vivirlo. Igual sí los medios. Los medios sí que creo que son diferentes. Además, en estos últimos años ha habido un salto exponencial en Estados Unidos en la liga, en los sponsors y en la gente que invierte dinero en la competición. Evidentemente ha crecido muchísimo, no sé cuántos, no te sabría decir los números, pero es una cosa que se refleja y que nosotras, las jugadoras, también vemos. Pero en la forma de vivir el baloncesto, no. Creo que la forma en la que vivimos el baloncesto en España, la pasión con la que la vivimos, no tiene nada que envidiarle a Estados Unidos.

La forma en la que vivimos el baloncesto en España, la pasión con la que la vivimos, no tiene nada que envidiarle a Estados Unidos

P. ¿Cómo afrontas esta nueva etapa con Toronto tempo?

R. Ellos, al final, son el nuevo equipo que entra y hacen un draft de expansión. Son ellos los que eligieron a las jugadoras, entre ellas a mí. Yo ya estaba planteándome venir este año porque se juntaban muchas cosas que en otros años no estaban, o yo había priorizado otras cosas, o las lesiones simplemente me habían hecho elegir. Al final son distintos puntos que hay que tener en cuenta a la hora de tomar estas decisiones. Entonces estaba abierta a ello y luego Toronto me elige en el draft. Apuntan un poco ambas cosas: una nueva franquicia en un sitio en el que me apetecía estar, la entrenadora, las conversaciones que tuvimos… Todo eso me hizo tener ganas de probar y de venir aquí.

P. ¿Y qué objetivos te has marcado personalmente?

R. Intentar adaptarme lo más rápido posible para poder ser útil para el equipo.

P. En casa también hay mucho deporte. Tu hermano Diego es futbolista profesional. ¿Cómo vivís en vuestra familia el hecho de tener a dos deportistas profesionales en casa?

R. Pues con mucha alegría, imagino, en gran parte. Y también supongo que en momentos habrá un poco de nostalgia, de ver que no estamos en casa la mayoría del tiempo porque tenemos unos horarios complicados y temporadas complicadas. Mi hermano y yo no pasamos mucho tiempo en casa y supongo que mis padres ahora estarán más acostumbrados a ello. Pero cuando éramos más pequeños y nos teníamos que marchar, no creo que haya sido un proceso fácil para ellos. Lo que nos han transmitido siempre era la alegría de estar viviendo nuestros sueños y que ellos nos estaban acompañando.

P. Ahora que los dos habéis llegado al deporte profesional, ¿sois de daros consejos entre los dos o intentáis no meteros demasiado en la carrera del otro?

R. Creo que estamos más para los momentos complicados que para darnos consejos. Los dos llevamos mucho tiempo siendo profesionales y no necesitamos muchas veces que nos den consejos. Si los necesitamos, somos nosotros los que los vamos a pedir. Si alguna vez mi hermano o yo hemos tenido algún momento en el que creíamos que podíamos escuchar alguna palabra del otro, éramos nosotros quienes lo pedíamos.

P. Has conseguido muchas cosas durante tu carrera, pero ¿hay algún sueño que te quede pendiente todavía?

R. Pues te diría que una medalla olímpica. Seguramente eso sea el culmen de todo. Es el mayor escenario posible para un deportista y he tenido la suerte de estar en dos Olimpiadas, que han sido seguramente las mejores experiencias de mi vida y de mi carrera deportiva, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero conseguir una medalla olímpica seguramente sería algo con lo que, si consigues eso, ya puedes estar tranquila y el resto de cosas que vengan estarán bien.

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