Gilberto Mora firmó una obra de arte... desmarque, control, regate, pausa y definición
La firma de Carlos González

Zidane siempre decía que la clave del fútbol estaba en el primer control. Ahí radicaba la diferencia para sacar ventaja con los rivales o perderla. El gol que firma Gilberto Mora frente a Colombia es una obra de arte porque lo tiene todo. Tiene los detalles de un auténtico crack , con acciones al alcance de muy pocos y uno de ellos es ese primer control que le posibilita el resto de la jugada.
Lo primero que hay que resaltar es como interpreta Gilberto el desmarque al espacio. Ve perfectamente el hueco y marca donde tiene que ir el balón. Sin embargo, para mí la clave del gol está en ese toquecito con la derecha con el que acomoda el cuerpo y gana toda la ventaja a Lucumí, que ya viene como un toro para intentar cerrarle la internada. Es ese toque que Zidane definía como decisivo para ganar la acción a cualquier rival. Para el francés es lo más importante del fútbol y lo dice alguien que era un maestro en esa faceta del juego.
Tras ese toque maravilloso, viene quizá la parte más bella de la jugada. El recorte que le hace a Lucumí con la izquierda es brutal, sólo para elegidos. Lo hace de tal manera que deja sentado al defensa colombiano, pero es perfecto porque le permite salir con la cabeza alta , el balón bien acomodado y toda la ventaja para seguir la acción.Es un regate de supercrack, dificilísimo porque se produce dentro del área, donde a muchos futbolistas se le apagan las luces. Gilberto al contrario, iluminó a todo el estadio. Una acción espectacular.
Por último, donde otros se precipitan, Mora fue capaz de mantener la pausa y la cabeza fría. Dio tres toques cortitos con la derecha, un amague para despistar al portero y al defensa rival y cuando tenía la opción de pasar a la Hormiga González , que era la posibilidad menos arriesgada, ejecutó su último engaño. Un disparo seco con la derecha que pilló a contrapié al guardameta colombiano. Fue una definición perfecta . Un gol que lo tiene todo, lo mejor de un centrocampista, pero también de un delantero. Desmarque, control, regate, pausa y definición. Y todo a una velocidad de vértigo. Un golazo al alcance de muy pocos. Y ya se ha visto en el mundo entero. Brutal.






