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Javier Aguirre niega que ante el Elche el Valencia juegue una final

El técnico mexicano quita dramatismo al duelo ante el que debe ser un rival directo en la Liga y espera su primer triunfo

Carlos González2870 palabras

Javier Aguirre , entrenador del Valencia, afronta su cuarto partido de Liga con una complicada salida ante el Elche que lleva tres partidos consecutivos sin encajar un gol. El técnico mexicano ha logrado dos puntos en tres encuentros y se llevó un mazazo en el último partido frente al Villarreal, con un tanto encajado en el último minuto. El Valencia afronta el partido en puestos de descenso con una sola victoria, la que logró Óscar Sánchez ante el Alavés. El técnico del Valencia, antes de contestar a las preguntas, mandó un mensaje de ánimo a las víctimas del accidente ferroviario en Urda (Toledo), esta semana. "Quiero enviar un mensaje de alivio y solidaridad con las víctimas de la última tragedia que hemos vivido en este país. Que sepan que la entidad está con ellos, que nos duele mucho lo sucedido. Desde aquí quiero mandarles un abrazo fraterno y todo nuestro ánimo y apoyo".

¿Cuál es la situación de las bajas? ¿Cómo están Copete y Foulquier? ¿Podrán estar disponibles para la Copa? ¿Sadiq llegará para jugar contra el Elche?

"Foulquier va, Sadiq va y Copete no va. Los tres estaban muy igualados y, al final, ha sido una decisión técnica. Están en un estado muy parecido. No podría cuantificarlo del uno al diez, pero la decisión ha sido mía: que se queden José Copete y los demás, y que suban Foulquier y Sadiq".

El equipo tiene previsto comer hoy aquí y marcharse en autobús, adelantando un poco la rutina habitual. ¿Es una rutina que suele seguir o busca algo especial, quizá relacionado con el grupo?

"Te diría que me lo organiza el club. En ese sentido, siempre pregunto al club a qué está habituado: si suele concentrarse o no. No soy de los que llegan para interrumpir procesos o imponer sus propias reglas, salvo dos o tres cuestiones relacionadas con la disciplina que todos los entrenadores tenemos. Por lo demás, el club tiene su organigrama. Hay gente que organiza las sesiones, tiene su estructura financiera, sus hoteles, sus viajes y sus comidas. Yo ahí no entro. La verdad es que estoy muy contento con esto y creo que es lo mejor. Si así funciona, adelante".

¿Cuánto necesitan esa victoria, más allá de los tres puntos y de la clasificación, para dar el impulso que todavía no han conseguido?

"No es una condición natural que llegue un técnico nuevo y ganes por obra y magia del Señor. Eso no sucede así. Hay historias anteriores a tu llegada y te encuentras con una situación que, por desgracia para el técnico anterior, puede haber sido fruto del infortunio, aunque estuviera haciendo bien las cosas. No hablo de aquí, sino en general. Los técnicos no tenemos varitas mágicas ni existe una norma que diga que, cuando llega uno nuevo, el equipo tiene que ganar. Si fuera así, estaríamos cambiando de entrenador cada semana y ganaríamos todos los partidos. Evidentemente, sí necesitamos la victoria. Eso es indudable. Todos la necesitamos porque creo que hemos trabajado bien en los tres partidos. Lo creo de verdad. Quizá no hemos merecido ganar los tres, pero tampoco perderlos. Necesitamos una victoria porque reafirmaría el trabajo que venimos haciendo desde hace un mes, confirmaría que confiamos en los jugadores y que vamos por el buen camino. También supondría un respiro anímico y nos ayudaría en la clasificación. Estoy de acuerdo contigo".

¿Habéis tenido durante esta semana, desde que se anunció el acuerdo con Pitchwise Holdings, alguna oportunidad de hablar con Ann Rodriguez y Corey Woolfolk o de conocerlos mediante una videollamada?

"Yo no, Braulio sí. Braulio me informa de todo. Él sí tuvo la oportunidad de hablar con Corey, pero yo no lo conozco. En su día hablé con el presidente y nos comentó la participación de los americanos, pero no he tenido la oportunidad de hablar con ellos. Braulio sí".

¿Vamos a ver a un Valencia más atrevido, que vaya más a por los partidos?

"¿Crees que fuimos a por el partido contra el Villarreal? Fíjate: en el minuto 90, en el 95, ya lo dije. Mi volante, con tensión, tira siempre hacia atrás para que mi lateral izquierdo la meta. Fíjate en eso. Mira el gol del minuto 97: dónde está el Valencia, dónde está mi último hombre y dónde está mi portero. Si eso no es ir a por el partido, entonces no entiendo qué es ir a por el partido. Ya os lo dije. En ese afán de ganar, perdimos. En el minuto 95, en el 97, tenemos la pelota nosotros. En el 97, cuando quedan 30 segundos, la tenemos nosotros. En el 97, con 45 segundos, estamos en su campo, con diez jugadores allí, y la perdemos. Claro que queríamos ganar. Teníamos los laterales altos y cuatro jugadores en el área, buscando el balón para poder marcar. Eso nos expuso al contragolpe. ¿Qué hacemos entonces? Si nos hubiéramos quedado los once atrás, o los diez porque expulsaron a Javi, alguien me habría preguntado por qué no fuimos a por el partido. El bloque medio no significa defender ni querer defender. El bloque bajo lo tengo muy claro y el bloque alto también. El bloque medio era donde había más confusión: en los saltos, en los relevos, en las basculaciones, en orientar al compañero, en los pases por dentro y en conseguir que el rival juegue por fuera. A eso me refería. He notado una mejoría. No se ha traducido en los resultados, y en eso estoy de acuerdo contigo. Pero he notado una mejoría sin balón en el bloque alto, medio y bajo".

¿Todo lo que no sea ganar mañana contra el Elche será un resultado negativo?

"Depende de cómo se presente el partido. Puede que ocurra una desgracia y termines impactado por ello. O puede que suceda en el último minuto y no tenga esa consideración. Insisto: depende de cómo sea el partido durante los 90 minutos. Evidentemente, el resultado va a ser muy importante".

¿Cómo han encajado la derrota durante la semana?

"Nos costó mucho digerirlo. Aquella noche nos quedamos con cara de tontos, como se dice aquí. Le comentaba a tu compañero que no supe parar bien al equipo como entrenador. Faltaban tres minutos, más el tiempo de compensación que hubiera. Quizá les dejé ir demasiado al ataque y buscar la victoria. Tal vez me faltó un poco de cautela. Esa es mi obligación. Teniendo en cuenta cómo estaba el partido, también me pudo el deseo de ganar. Estábamos en su campo, llevábamos cinco minutos de superioridad numérica y, con once contra diez, los sometimos. Después, con diez contra diez, nos tiraron dos o tres veces a puerta. Una vez que vemos el vídeo y analizamos los errores que cometimos, los aciertos, lo que hicimos bien y lo que hicimos mal, pasamos página. Ya está prohibido flagelarse y lamentarse. Sí fue una noche dura, es verdad, por las circunstancias del partido, por las expectativas de gol de ellos y las nuestras, por cómo se produjo el resultado en el minuto 96 o 97 y porque era un derbi. Nos quedamos tocados. Al día siguiente vimos el vídeo lo antes posible e hicimos el análisis. A partir de ahí les prohibí los desánimos, las caras largas y los comentarios sobre el partido anterior, salvo que sirvieran para mejorar".

¿Qué le falta al equipo para conseguir esa victoria tan esperada?

"Una final es una palabra muy fuerte. He estado quince temporadas en España y las finales son los últimos tres, cuatro o cinco partidos, no antes. Todo cuenta, por supuesto. Si eres capaz de llegar a mitad de temporada con cuatro, cinco, seis o siete triunfos, llegas al tramo final con mucha confianza. Pero no considero, ni por asomo, que este partido sea una final. Una final son 90 minutos en los que no hay mañana: o ganas o pierdes, te vas a casa o eres campeón. Y no es el caso. En cuanto a lo que le falta al equipo, sí, creo que faltan varias cosas. Para mí sería muy sencillo decir que nos falta gol. Sería una respuesta simple y tendría parte de razón, pero en cuanto al juego creo que hemos mejorado desde el primer día hasta el último, paradójicamente, aunque no hayamos ganado. Por lo menos, los conceptos los tienen ya muy interiorizados: lo que queremos hacer con balón y sin balón. Eso es lo que percibo. Están convencidos de la manera en que queremos que ganen los partidos y de cómo queremos que se desempeñen durante los 90 minutos en el terreno de juego. Lo mejor de todo es que ahora estamos prácticamente completos. Se ha vaciado la enfermería y nos quedan Canós y Diego López. Estamos muy contentos con la llegada de los jugadores que se han incorporado".

¿Qué jugadores no estarán disponibles?

"Otorbi y Van Oevelen no van. Otorbi sufrió una lesión muscular y Kayne, en el entrenamiento de ayer, tuvo un gesto en la rodilla durante una acción en la portería. Tiene para un mes, aunque habrá que ver si finalmente es ese el tiempo. No sé si el doctor lo hará oficial. Son las dos bajas".

Guido comentó el otro día que el equipo tiene que tener más el balón y que es muy difícil correr detrás de él. ¿Cómo se puede mejorar la salida de balón?

"Estoy de acuerdo en que es muy difícil correr detrás de la pelota. Es muy complicado estar siempre sin balón. Es parte del juego, pero también es muy difícil quitarle la pelota a determinados equipos de la Liga española. Hay que tener capacidad de sacrificio y humildad para ir detrás del balón. Hay que entender la situación del equipo y, en ese sentido, estoy de acuerdo con lo que dijo Guido. En cuanto a la salida de balón, tuvimos problemas cuando el rival nos cerró las líneas. Nos costó tomar decisiones. Teníamos situaciones de uno contra uno arriba o la posibilidad de darle la vuelta al juego con el portero, pero no lo hicimos y nos encerramos. Ya lo estamos corrigiendo en los entrenamientos. Lo detectamos en el partido y lo analizamos con los vídeos. Intentamos darles más herramientas para que no nos vuelva a ocurrir. Si no se puede salir por aquí, giramos. Si no se puede por este lado, buscamos el otro. Si tampoco se puede, saltamos la línea. El rival te condiciona y te orienta, pero nosotros tampoco intentamos hacer muchas más cosas".

¿Cómo ve a Arnau Martínez, que llegó este verano con un traspaso caro, pero que no ha contado con demasiados minutos?

"Conmigo ha jugado en los partidos y ha tenido minutos. Pablo García está en un nivel alto. No recuerdo los traspasos ni las cantidades que se pagaron por Arnau cuando estaba en Girona, pero eso no puede influirme. Si así fuera, jugarían solamente los más caros, los que más cobran, y eso sería un poco ilógico. Arnau entrena muy bien. Simplemente, en su demarcación está Pablo, que se encuentra en un nivel óptimo. Arnau ha jugado y ha entrado en los tres partidos. Ha tenido minutos y es un jugador con el que cuento sin lugar a dudas. Ha mejorado mucho".

¿Qué opinión te merece el Elche, un equipo que tiene cuatro puntos más que el Valencia, que todavía no ha ganado en el Martínez Valero, pero que cuenta con tres porterías a cero?

"Conozco muy bien a su técnico. Trabajó en México cuando yo estaba en la selección nacional. Es muy buen entrenador. No tuvo mucha suerte en Portugal y ahora lo está haciendo bien. Tuvo un arranque complicado, sobre todo en casa, pero últimamente ha mejorado y lleva cinco partidos de muy buen nivel, de un nivel muy alto. Es un equipo que juega bien, tiene muchos automatismos ofensivos y va a ser un partido interesante. Debemos estar muy atentos a su juego interior, a su velocidad por fuera, a la ocupación del área, a las marcas y a las vigilancias defensivas. Los números son los que son. Las estadísticas están para eso, no para tratar de explicar por qué estamos en esta situación, las porterías a cero, las derrotas o las victorias. Al final, cada partido es distinto. Tenemos que entender que es un encuentro muy importante, precisamente porque no ha habido correspondencia entre lo que ofrecemos en los entrenamientos y lo que después sucede en los partidos en cuanto a resultados. No estamos para regalar nada, no nos sobra nada, estamos en descenso y queremos daros una alegría y salir de ahí lo antes posible".

Mañana se celebra en México el Día de Muertos, una festividad que representa que la muerte no es el final de todo, sino una continuación. ¿Podrías hacer algún símil con el Valencia, con el fútbol o con ambas cosas?

"Son tradiciones muy bonitas. Es verdad que, como mexicano, me parece una celebración muy especial. Se prepara un altar con velas, comida y bebida, y se coloca la fotografía del difunto. La leyenda o la tradición cuenta que esas personas regresan esa noche, pasan un momento allí y te cuidan. Es difícil hacer una metáfora con esto porque es un tema delicado y muy religioso. Al igual que el otro día no quería abrir un debate político sobre los cien días, hoy tampoco me parece apropiado. Te agradezco la pregunta, pero prefiero quedarme con la tradición de México, recordar a mis seres queridos que ya no están, a mis padres y a mis hermanos, y honrarlos todos los días".

Vista la expulsión de Elliott y, tras haber hablado con el jugador, ¿sigue pensando que su roja fue absurda e injusta?

"Sigo pensando que Harvey no hizo nada grave como para expulsarlo en diez, doce o quince segundos. También debo confesar que, cuando se produce una situación así, recuerdo que llamo a Guido y a algún otro compañero que tiene tarjeta amarilla y les digo que tengan cuidado cuando llega el momento de las expulsiones, porque esto generalmente viene de la ley de la compensación. Les digo que no se acerquen, que no hablen y que no digan nada. Pero Harvey no estaba amonestado. Si hubiera tenido una amarilla, le habría dicho que no se acercara, que no mirara mal a nadie, que no hiciera gestos ni dijera nada. Pero no estaba amonestado. Hizo un gesto de desaprobación, que puede merecer una amarilla, y después hizo otro gesto como diciendo que siguieran jugando. Creo que fue una decisión exagerada. Si dije aquello, seguramente fue porque no había visto bien la escena. Estaba caliente y pensé que había dicho algo. Eso me habría molestado todavía más, porque las amarillas por hablar me irritan mucho. Si es una amarilla por un agarrón para evitar un gol o porque te tiras al suelo y se te va el pie, forma parte del juego. Pero las tarjetas por hablar no las soporto. Si Harvey no dice ni buenos días en español, imagínate".

¿Cómo igualar sus goles esperados con los goles marcados?

"Todos los días trabajamos las finalizaciones. Hoy no ha sido una excepción. Finalizaciones, finalizaciones y finalizaciones. Corregimos los centros, los tiros a puerta y los movimientos. Todos los días dedicamos una parte del entrenamiento a las finalizaciones. Se trata de que se acostumbren a marcar goles. Punto. En un ejercicio de hace tres semanas, de diez balones, cuatro se iban por encima de la portería. Hoy, y lo digo con mucho orgullo, de cada treinta tiros a puerta solamente uno se va por arriba. Finalmente, los disparos van entre los tres palos y los porteros también trabajan muy bien. En ese sentido, todo es repetición. Ya lo he dicho: Nadal, cuando jugaba Wimbledon o Roland Garros, por la mañana se pasaba seis horas golpeando la pelota con la raqueta y después jugaba a las ocho de la noche contra otro tenista. Con los violinistas ocurre lo mismo. Están todo el mes practicando. Aquí es igual: juegas el domingo, pero durante toda la semana tienes que ir a portería al menos cien veces. Y esto no es algo exclusivo de los delanteros, sino de toda la generación del juego. Creo que la expectativa de gol también es una buena excusa para los entrenadores. Hace algunos años no existía y ahora nos escudamos en ella. Pero son datos que te acercan a la información que manejan los especialistas, los informáticos y los analistas. Todo empezó con la posesión del balón. ¿Os acordáis? No existía cuando yo era jugador. Después empezamos a hablar de porcentajes: ¿cómo ha ganado un equipo si tenía un 17 % de posesión? Pues porque aprovechó la única ocasión que tuvo. Al final, lo único que cuenta es el resultado. La expectativa de gol nos proporciona información. Yo y muchos otros la utilizamos de cara al exterior para justificar que no ha entrado el balón, diciendo que hemos tenido una buena expectativa de gol. Eso significa que hemos generado más ocasiones que el rival. Puedes haber tenido una expectativa de dos goles y medio frente a los 0,2 del rival y, aun así, perder 1-0. ¿Cómo te comes eso? Es difícil. La expectativa de gol está ahí, y los datos que hay detrás son muchísimos. Ya veis el GPS que os ponen. Si esas cosas hablaran, imaginaos".

Javier Aguirre, durante un partido con el Valencia EFE
Javier AguirreMexicanos por el mundojugadoresestánconvencidos

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