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Andrea Fuentes: "Rusia ganó el oro, pero perdió el liderazgo"

La seleccionadora española de natación artística se confirma como una gran revolucionaria de este deporte

Gerardo Riquelme1727 palabras

A ndrea Fuentes (1983) se ha reivindicado en los Campeonatos de Europa como una entrenadora de natación artística fuera de serie . Su manera de concebir el deporte en el que cosechó cuatro medallas olímpicas —tres platas y un bronce— ha provocado una revolución en una especialidad que durante décadas transmitía una imagen atávica.

El balance español en los vencida cita de París de ocho medallas en este deporte es menor comparado con el papel preponderante que se otorga a España a la hora de hacer avanzar la disciplina anteriormente conocida como sincronizada.

Pregunta. ¿El exitoso balance del Europeo está por encima de lo que esperaba?

Respuesta. Me imaginaba que podía pasar de todo. Incluso que podíamos no coger ningún oro. La natación artística tiene cada vez más especialistas. De hecho, Iris es la única solista que participa también en el equipo. Y era algo que podía no salir bien. Pero como quiere nadarlo todo, había que asumirlo. Y ganó su oro en solo. Luego en el resto de pruebas, pues el dúo venía de ser oro en el Mundial, fallamos en el técnico y nos metió atrás. Bueno, así es el deporte: Nadal no gana todos los Grand Slam o Jordan todas las finales de la NBA.

P. Su autoexigencia es casi enfermiza, no se la ve plenamente feliz.

R. Igual debería estar tirando cohetes porque hemos estado más cerca que nunca de Rusia, pero en el fondo también tengo un poso de eso, de pensar: “¡Qué cerca hemos estado pero no se consiguió!”.

Es verdad que no se pueden construir todos los escalones tan rápido y si en 20 años no le hemos ganado a Rusia, no hay que pedir peras al olmo. A veces somos demasiado ambiciosos. Tengo el orgullo de haber podido acercarnos, pero también el deseo de querer más.

P. En la rutina técnica, con ‘Hope’ dijo que apostarían por ir contracorriente, con menos apnea y más movimientos en superficie. ¿Fue difícil convencer a las nadadoras de hacer esto?

R. Lo logré a la primera. El estar mucho tiempo en apnea es algo que les preocupa y, además, confían en mí a muerte. No me pusieron caras ni nada. Fue un: “venga sí, vamos”. A cambio les propuse que había que nadar con más energía porque al no gastar tanto en la apnea, había que compensarlo con otras cosas. Y fue perfecto. Estando a 11 puntos de dificultad de Rusia, que es una barbaridad, nos acercamos mucho. Ellas ganaron el oro, sí, pero perdieron el liderazgo.

R. Es que cuando en el deporte las cosas se hacen de otra manera, ayuda a éste a evolucionar. Hemos construido una reputación de valentía y de aportar otras ideas, que es lo que la gente quiere que pase para poder seguir viendo el deporte de otra manera. Y acercarnos a Rusia tanto...

Se pensaban que con 11 puntos de dificultad de partida estaban súper lejos y sólo con cuatro puntos más, las hubiésemos ganado. Supongo que no les hubiera hecho mucha gracia. Pero esto nos pone en una perspectiva esperanzadora y supone un reto para el Mundial del año que viene, donde allí habrá que añadir a China y Japón, que también han estado en el Europeo con sus entrenadoras tomando notas.

Nos pone en una situación perfecta, de depredadores a la caza, un escenario en el que sólo hay que tirar para adelante. Esto es mejor que ganar el Europeo. O al menos es lo que me digo a mí misma. Estamos en ese sentido en ventaja para el Mundial de 2027. Porque no tendremos la presión de las campeonas que sí tendrán ellas. Y, además, saben que si cambiamos la estrategia, nos las comemos.

La derrota nos pone en una situación perfecta, de depredadores a la caza

P. ¿Cuándo supo que Iris Tió tenía el nivel para hacer historia en el solo técnico?

R. Hace 15 años cuando la conocí [Risas]. No tanto, no. Iris y yo somos del mismo club, el Kallipolis, y hemos crecido juntas. Cuando la vimos de pequeña ya alguien dijo lo de “ésta va a ser mejor que Gemma Mengual”. Y luego ganó el solo del Mundial junior.

Me fui a Estados Unidos y hubo unos años en los que parecía que no iba a llegar a tanto como marcaron nuestras expectativas, pero la verdad es que desde el Mundial del año pasado ha florecido y es genial ver todo lo que está haciendo.

P. Se quedaron a 2,68 puntos del oro en libre. ¿Cambiaría algo si se pudiera repetir esta final?

R. Si Rusia no nos hubiese copiado, habríamos ganado el oro. Fue una maniobra un poco sucia. No fuimos campeonas, pero el mensaje fue más fuerte. Ellas son muy buenas técnicamente y en la ejecución, pero nosotros tenemos cartas para ganarlas. Si hubiesen sido los Juegos Olímpicos, a lo mejor hubiésemos hecho otra estrategia, quién sabe.

Era el momento, también, de estudiar a su técnico, Svetlana Romashina, y ver cómo volvían tras tanto tiempo en la sombra. Ahora ya sé de qué palo van y jugaremos de otra manera. Siendo fiel a nuestra esencia y sin regalar trucos, eso sí.

P. ¿Por qué escogió ‘Berghain’ de Rosalía y cómo trabajaron esa interpretación?

R. Cuando salió en octubre el disco, fue oír la canción y enamorarme. Iba hacia Tarragona para dar una conferencia y no podía parar de escucharla en bucle. Me venían ideas para aplicarlas en la artística y me dije que lo teníamos que hacer. Me acuerdo que estaba delante del Monasterio de San Cugat, cerca de donde vivimos, y yo no soy muy religiosa ni eso, pero me inspiró un montón el trozo que habla de la inspiración divina.

No teníamos previsto cambiar nada de las acrobacias porque acabábamos de estrenar Abracadabra de Lady Gaga, pero le dije a las chicas: “Lo siento pero lo vamos a hacer”. Ellas estuvieron de acuerdo porque les gusta la canción. Eso fue lo que me llevo a decir en instagram lo de “Rosalía es nuestra y que nadie se atreva a cogerla porque nadie lo hará mejor”.

Y la prueba es que conseguimos una puntuación (100,25) que nadie había logrado hasta ahora. Nueve ‘dieces’. La verdad es que está mal grabado en la tele, pero la gente acabó llorando, los jueces también... En vivo no tiene nada que ver. Y ojalá Rosalía pueda verlo algún día en directo porque sé que le va a encantar.

P. Ha pasado de ser una nadadora legendaria a una entrenadora sobrealiente. ¿Que aprendió de aquella etapa que ahora aplica?

R. De Ana Tarrés aprendí un montón, pero también de Beth Fernández. Ana tenía una cosa buena: sabía hasta donde no llegaba. Y cuando eso pasaba traía a las que consideraba las mejores. Trajo a Maksimova, que era la mejor artística del mundo; a la japonesa (Mayuko) para la técnica; a una canadiense que sabía de organizar entrenamientos. Incluso a un bailarín de danza africana para Pekín 2008.

De cada uno he aprendido lo bueno, incluso de una francesa que fue durísimo porque era difícil de tragar. Pero mejoramos mucho una cosa técnica que no nos salía. Fue súper útil, aunque yo lo explicaría de otra manera que ella. Soy producto de todas las personas que pasaron por mi carrera y de mi cosecha propia. Creo que mi marca de la casa es cómo gestionar el grupo.

Se puede demostrar amor a tus deportistas y construir un sistema de éxito

P. Ha implantado otro estilo, desde luego.

R. Con Víctor (Cano, su pareja y el entrenador de acrobacias por su pasado de gimnasta olímpico), hemos explotado la confianza, el refuerzo de las cosas buenas. Se puede demostrar amor a tus deportistas y construir un sistema de éxito. Otros ya lo hacían, pero hasta ahora nadie había podido demostrar que asi se pueden ganar medallas.

Siempre se asumió en este deporte que lo duro era lo que triunfaba, como nuestros padres aprendieron en la escuela. Creo en otra manera de tratar al deportista, aunque de cada entrenadora que he tenido me he quedado con las cosas buenas. Porque luego hay que ser fuerte de caracter, saber gestionar el dolor, tener resiliencia, esfuerzo máximo, creer que lo imposible es posible... Lo aprendí de ellas y se lo agradezco.

P.. Es una inconformista. ¿Qué es lo último que ha cambiado en su manera de entrenar?

R. Por ejemplo, yo vengo de entrenar a Estados Unidos (fue plata en París 2024) y una cosa es el equipo americano y otra el español. Nunca había entrenado un equipo de aquí. Y menos una generación que no les motiva lo que a nosotros. Hay que entender que este equipo tiene este tipo de crisis, se motiva de esta manera e ir descubriendo que, a lo mejor, no rinden tanto porque me he acercado demasiado o les he dejado demasiada libertad.

La liberta ayuda al poder de decisión, pero hasta cierto punto porque hay riesgo de caer en el caos. Se trata de encontrar el equilibrio, pero un equilibrio que es concreto sólo para este equipo. En EE.UU. la cultura es diferente. Mi equipo viene de unas determinadas raíces y debe caminar hacia un punto al que yo aspiro, pero tampoco puedo cambiarlo en un día. Quiero que desaprendan algunos hábitos para que puedan aprender desde cero. Hay mucho camino por hacer para forjar un verdadero dream team.

Voy día a día y no tengo miedo de que se me acaben las ideas

P. ¿Habrá otra revolución para los Juegos de Los Ángeles entonces?

R. Me quedan muchas. Algunas de las que ya hemos hechos se quedarán porque necesitan dos años para desarrollarse. He aprendido que las ideas nunca se acaban, lo que se puede terminar es la motivación. Voy día a día y no tengo miedo de que se me acaben las ideas. Al acabar el Europeo fui con Víctor a un museo y ya recibes nuevos inputs que vas absorbiendo. Y dejas tu mente libre y viene una nueva idea.

Guste o no, nos han adjudicado a nosotras el papel de un empujar este deporte a un escalón superior. O al menos yo siento esa responsabilidad. Rusia alcanzará la perfección, pero no va a llegar con ideas geniales. Nosotras innovamos y yo tengo ese papel que me motiva cada día para apuntar nuevas cosas en la libreta.

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