102 años y un medio Ironman con su nieto: la hazaña de Laia que emociona al deporte
Eric Domingo y Sílvia rebajan la plusmarca de media maratón con silla de ruedas; Gaetan y Laia, de 102 años, completan el IRONCAT

A Eric Domingo le llevaba su madre al fútbol. Lloviera, nevara o hiciera el tiempo que hiciera en Barcelona , Sílvia estaba allí. Ahora comparten carreras: él corre y empuja la silla de ruedas de ella, que tiene 63 años y convive con la esclerosis múltiple desde hace más de dos décadas. El pasado 25 de octubre cruzaron juntos la meta del Medio Maratón de Valencia en 1h15:49 , un nuevo récord mundial de la distancia empujando una silla de ruedas. A unos kilómetros de allí, en el Delta de l'Ebre , otro vínculo familiar había recorrido el mes anterior casi dos kilómetros a nado, 90 en bicicleta y 21 a pie. Gaetan Tourly Tàrrega , de 25 años, completó el medio Ironman del IRONCAT junto a su abuela Laia Macià , de 102. El registro de Eric y Sílvia en Valencia rebajó en un minuto la anterior plusmarca . "No tengo palabras para describir lo de hoy", expresó el corredor después de llegar. "Solamente he hecho mi trabajo, por ella, por mi madre". Llevan corriendo juntos desde 2016 y ya conocen lo que supone superar un récord. En 2021, durante la 42.ª edición de la Zurich Maratón de Barcelona , establecieron el Guinness de maratón empujando una silla de ruedas con 2h53:28 . "No ha sido fácil y ha pasado de todo, pero solamente mi madre era capaz de conseguir esto", añadió Eric sobre lo vivido en Valencia. "Hemos vuelto a hacer historia, en Valencia otra vez y con Hyundai ". Ambos participan en ' Run to progress ', un proyecto de la compañía que apoya el deporte popular y la vida sana. La carrera también forma parte del camino que Domingo inició para dar visibilidad a la lucha contra la esclerosis múltiple y a iniciativas como las de la Fundación Esclerosis Múltiple , con la que colabora habitualmente. Eric tenía 14 años cuando su madre enfermó. En un reportaje para SPORT describió aquel diagnóstico como "un golpe de realidad". Sílvia, a quien recordaba como "un nervio" y "la mujer más activa del mundo", necesita ahora apoyo constante, también para moverse o cambiar de postura en la cama. Su hijo conserva muy presente aquella época en la que ella le acompañaba a entrenar: "Jugué al fútbol hasta los 17 años", explicó, "y siempre me acordaré de que quien me llevaba era ella". De ahí nace también su manera de entender estas carreras: "Es solo un pequeño homenaje a la mejor madre que podía tener". Para Gaetan, compartir el deporte con su abuela exigió primero encontrar el material adecuado. Pagó 6.000 euros por una silla especial que solo se fabrica en Estados Unidos para que Laia pudiera acompañarle en el IRONCAT . El pasado 26 de septiembre estrenaron juntos ese equipo en la prueba de media distancia, con salida y llegada en l'Ampolla , Tarragona . Durante unos 113 kilómetros , el nieto remolcó o empujó a su abuela según el segmento del recorrido. "El objetivo es demostrar que podemos hacer muchas cosas con nuestros abuelos , ya sea deporte, viajar... Se pueden hacer muchas cosas y no se tienen que dejar de lado", explicó Gaetan. Laia contó en 3Cat cómo es esa relación también fuera de las carreras: "Él lo hace, precisamente, para que todos los nietos se ocupen de las abuelas". Y añadió: "Dice que pueden hacer muchas cosas, que tienen que ayudarlas, y conmigo siempre quiere que salga, me lleva al teatro y me lleva por todas partes". El triatleta describe a su abuela como una mujer "muy positiva, muy alegre y siempre habla con todo el mundo". Ambos son de origen francés y Laia lleva 28 años viviendo sola en Barcelona . "Es un ejemplo de vida y me gusta pasar tiempo con ella", afirmó su nieto, que pidió ayuda colectiva para recuperar el dinero invertido en la silla adaptada que estrenaron en la competición. Una silla para compartir más carreras El plan de Gaetan para ese material continúa después del IRONCAT . "Después, queremos ponerla a disposición, gratuitamente , para que otras personas puedan hacer proyectos como el nuestro", explicó. La silla que compró para competir con Laia podrá servir así para que otras familias preparen sus propios recorridos. A Laia también le preguntaron por su vitalidad y su autonomía a los 102 años. "Yo no me considero vieja, sino que me considero una persona muy mayor", respondió. Para las mujeres de su edad dejó una recomendación : "Estad siempre contentas, no seáis pesimistas y vivid tranquilamente el día a día, y ya está".





