Belén Caro y Juan Carballo, dos campeones que miran bajo el mar
Esta pareja compite en el Campeonato de España de Cazafotosub en Apnea que se disputa en los Juegos del Agua de Melilla

Hay parejas que comparten casa, vacaciones o aficiones. Y luego están María Belén Caro Torti y Juan Antonio Carballo Díaz, que comparten algo bastante más difícil de explicar: una vida bajo el agua.
Canarios, fotógrafos submarinos y campeones de España de Cazafotosub en Apnea, ambos llevan años convirtiendo el océano en su lugar de encuentro. Ahora están en Melilla, disputando el campeonato nacional de esta singular disciplina, integrada en los Juegos del Agua de Melilla organizados por ADESP junto a 11 Federaciones Deportivas Españolas.
La Cazafotosub en Apnea, dependiente de la Federación Española de Actividades Subacuáticas, no consiste simplemente en hacer una buena fotografía. Hay que sumergirse a pulmón libre, localizar especies, acercarse sin alterar su comportamiento, conseguir la imagen y volver a la superficie. Todo dentro de un tiempo limitado, es una mezcla de apnea, conocimiento del medio, estrategia y fotografía.
Para Juan, el reto no es nuevo pues su trayectoria suma siete Campeonatos de España y numerosos títulos autonómicos, nacionales e internacionales. Belén, bióloga y fotógrafa submarina especializada en la biodiversidad marina de Canarias, acumula cinco títulos nacionales y ha hecho del conocimiento de las especies una parte esencial de su manera de competir.
Pero quizá lo más singular de esta historia no esté en los trofeos. Está en que, cuando se meten en el agua, cada uno compite por su propia fotografía, por su propia estrategia y por su propio resultado. El mar no entiende de parejas, allí abajo cada segundo cuenta y cada especie puede marcar la diferencia.
Y, sin embargo, fuera del agua vuelven a ser equipo. Se conocen los ritmos, las obsesiones, los nervios antes de una competición y la satisfacción de encontrar una especie difícil. También comparten algo que va mucho más allá de un campeonato: la mirada hacia un océano que conocen, estudian y fotografían desde hace años.
En Melilla tienen un nuevo desafío y un escenario diferente al de sus aguas canarias. Viajarán como dos campeones que intentan revalidar título, pero también como lo que han sido durante todo este tiempo: dos personas que encontraron en el mar una pasión común y que han aprendido que, a veces, para avanzar juntos hay que contener la respiración y sumergirse.





