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La escalada es el nuevo gimnasio: los rocódromos crecen casi un 50% en tres años

El número de federados ha aumentado un 41% en 10 años en España

Julia del Mar Cortezón1086 palabras

La escalada está de moda . Tanto la urbana indoor, como la de montaña. Su crecimiento es evidente. España ya cuenta con cerca de 220 rocódromos comerciales. Al mismo tiempo, el principal directorio especializado ha pasado de registrar unos 160 centros en 2023 a cerca de 240 en 2026, casi un 50% más que convierten esta práctica en una actividad deportiva cotidiana en auge. Un fenómeno que convierte estos centros en la nueva alternativa a los gimnasios. Un plan B divertido y emocionante , especialmente para los más jóvenes.

“Es un salto importantísimo, un fenómeno como hacía tiempo que no vivíamos en ningún deporte de estas características”, cuenta Raúl Calleja , director de SporCities Expo & Summit, la plataforma profesional de referencia del sur de Europa en infraestructuras deportivas.

La edición de 2026 (21 y 22 de octubre, Valladolid) tendrá a la escalada como deporte invitado. “Es una práctica que nos permite observar cómo está cambiando la relación entre deporte, ciudad e industria. Ya no hace falta desplazarse a la montaña y ser un experto para practicarla. Se ha generado un nuevo ecosistema urbano que ha facilitado su práctica y disparado su consumo. La escalada es la nueva alternativa al gimnasio”, opina Calleja.

Es una práctica que nos permite observar cómo está cambiando la relación entre deporte, ciudad e industria. Ya no hace falta desplazarse a la montaña y ser un experto para practicarla. Se ha generado un nuevo ecosistema urbano que ha facilitado su práctica y disparado su consumo

Esa alternativa al gimnasio encuentra buena parte de su origen por la vía del boulder, una modalidad de escalada que se practica a poca altura y sin cuerda ni arnés. Se escala sobre bloques de roca o, en rocódromos, sobre paredes normalmente de unos 4-5 metros , con colchonetas gruesas en el suelo para amortiguar las caídas.

La diferencia con la escalada deportiva tradicional es que en boulder no haces una vía larga, sino problemas cortos y muy técnicos, normalmente de pocos movimientos. Prima mucho la fuerza explosiva, la técnica, el equilibrio y la resolución del movimiento . “De ahí que el boulder se haya convertido en una de las grandes puertas de entrada a la escalada urbana. Requiere menos aprendizaje técnico inicial, permite sesiones cortas y encaja con un modelo de ocio más social, flexible y próximo al gimnasio tradicional ”, analiza Calleja.

El boom urbano, una fuente de negocio

La escalada es un deporte que está experimentando un crecimiento de dos dimensiones. Por un lado, está la escalada urbana, ésa de la que disfrutan especialmente jóvenes. “ El crecimiento de los rocódromos ha ampliado también el perfil tradicional del practicante. Jóvenes, familias y usuarios procedentes del fitness y del ocio activo se incorporan a unas instalaciones que combinan cada vez más escalada, entrenamiento, escuelas, restauración y espacios sociales”, complementa el director de SportCities.

Los datos corroboran su análisis. Un estudio de Grand View Research sitúa el mercado español en un valor cercano a los 85 millones de euros y la española Sputnik Climbing facturó en 2025 cerca de 12,8 millones de euros con 210 empleados . Esto implica, en un año, un crecimiento del 14%. Para ser cifras vinculadas a un deporte tradicionalmente nicho, el resultado es el de una expansión evidente.

“ La escalada, especialmente la indoor, todavía no compite con los gimnasios, pero ofrece un plan B diferente al centro deportivo del barrio que tanto ha crecido en la última década . Esa oferta atrae perfiles que van más allá del escalador convencional, como jóvenes, familias y usuarios procedentes del fitness o el ocio activo que buscan alternativas más divertidas, diferentes y apasionantes”, explica Calleja.

Una palanca económica para pequeños municipios

De esos 220 rocódromos, unos 52 se sitúan en los diez municipios más poblados de España, con especial incidencia en Madrid (18) y Barcelona (11). Pero las grandes poblaciones no son las únicas que completan la foto de la escalada, transformado también en deporte palanca para activar la economía turística de regiones que ofrecen escenarios ideales para su práctica.

“Tenemos muchas pruebas de destinos que ya son referencia. Margalef, en Tarragona, con apenas 110 habitantes; Albarracín, en Teruel, con alrededor de 1.200; Rodellar, en Huesca; Chulilla, en Valencia , con poco más de 700 habitantes; o El Chorro , en Málaga , con apenas unas decenas de residentes, demuestran que la escalada tiene capacidad para generar actividad mucho más allá de la propia práctica deportiva”, cuenta Calleja, director de SportCities.

“ La llegada de escaladores -continúa Calleja- repercute en alojamientos, restauración, comercio, guías y empresas de turismo activo, y puede ayudar además a desestacionalizar la demanda en territorios con condiciones para escalar durante buena parte del año. Estamos ante un deporte que puede convertirse en un activo económico y turístico muy relevante para pequeños municipios y zonas rurales, siempre que ese crecimiento se acompañe de una gestión que proteja el entorno y garantice la convivencia”.

El éxito olímpico consolida la escalada federada

Pero el crecimiento amateur no el único empuje que está viviendo la escalada dentro de este fenómeno de dos dimensiones. Luego está la base más competitiva. Aquella que se vincula a la escalada no tanto por ocio, sino con aspiraciones competidores. Su núcleo lo conforman los escaladores federados, un colectivo que ha crecido a ritmo más lento que la apertura de rocódromos, pero que consolida los cimientos del deporte reduciendo su volatilidad futura.

En 10 años se han registrado un crecimiento del 41% en licencias tanto de Montaña como de Escalada . En 2015 eran 203.860. En 2025 se registraron 287.536. De estas licencias, el 36,6% en 2024 eran de participación femenina, lo explica también la fuerte incursión de la mujer en su práctica, con 105.053 licencias hace sólo dos años.

“El fenómeno olímpico ha sido relevante tanto en la expansión de la práctica amateur, como federada. Tokio 2020 supuso el debut olímpico y reunió 40 escaladores de todo el mundo. París 2024 elevó la cifra a 68 y separó ya la velocidad del combinado Boulder & Lead. Los Ángeles 2028 profundizará esa especialización, con 76 plazas previstas. Desde la perspectiva española, el oro de Alberto Ginés le dio una ventana de visibilidad que la escalada supo aprovechar para expandir su fama”, recuerda Calleja.

La mezcla de ambos factores, esto es, del crecimiento urbano amateur y del crecimiento federado competitivo ha generado una tormenta perfecta que sitúa a la escalada como uno de los deportes de moda en España y el deporte invitado en la edición 2026 de SportCities.

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